NO ES FÁCIL SER NEGRO

Por Everardo Monroy Caracas

hands,black and whiteMiroslava tiene dos gotas de agua turbia en la cara. Te observa desde la vitrina e intenta intimidarte. Es la tercera vez que permanece en el mismo crucero donde debes abordar el autobús que te llevara al templo de Saint Joseph. Decidiste ir a la misa del mediodía, lo que nunca haces, y la chica de la melena roja y la argolla dorada en la oreja derecha, nuevamente reapareció ante tus ojos y te exhibe un dedo anular y lanza un escupitajo.

Odia a los negros, tan negros como tú, y su marido, el propietario del Bar Guerrier libre, te ha advertido que te cambies de barrio.

Es un asunto delicado, porque en Mont Royal los supremacistas blancos han impuesto sus normas de convivencia.

Los dos chilenos homosexuales y de origen italiano, fueron testigos de lo ocurrido y prefirieron acelerar el paso y evitarse problemas. Este día fue su peor domingo, porque en su país de origen nuevamente gobernará la ultraderecha neoliberal. La izquierda, representada por el candidato perdedor, Alejandro Guillier no logró superar a su adversario, Sebastián Piñera, y los chilenos pobres tendrán que recibir otros cuatro años una tunda de toletazos y chorros de pimienta picante gasificada.

Cada descamisado tendrá que cargar su propia cruz y el negro dominicano, el piadoso feligrés del templo de Saint Joseph, no es la excepción.

Lea:  Piel negra, mascaras blancas – Frantz Fanon (6)

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