EL ÚLTIMO ENCUENTRO

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las-carinosas-lgTexto homenaje a Isela Vega y Jorge Rivero

La toma abre con las manos rugosas de Isela Vega y en off se escucha su voz.

–Nada queda de lo que fui, solo mis recuerdos…y tal vez algunos hijos concebidos bajo el influjo de mis carnes de puta ardiente en Tráiganme la cabeza de Alfredo García, La india, La viuda negra o El festín de la loba…

Un lento zoom back permite descubrir poco a poco su desnudez y el lugar donde se encuentra: una habitación amueblada, con balcón y más allá un jardín poblado de pasto, bancas de hierro colado y madera; arbustos en forma de perros y gatos; enebros y pinos. Isela se observa frente al gran espejo del tocador. La cama matrimonial está sin tender y una bata de dormir yace sobre la alfombra.

–Pensar que durante cincuenta años mi cuerpo fue la catedral de la libido liberadora y adictiva y un cáliz con miel para los sedientos de útero; perfumado y amado por hombres y mujeres. Y ahora esto… y lo he aceptado por respeto a mis principios. Nada puede atarme al presente, ni mi vanidad y los silencios… Por eso no dudé en su oferta…

El teléfono del buró repica. Isela suspira y descuelga el auricular. En el ángulo izquierdo superior aparece la imagen en video de Jorge Fons que camina por un pasillo mientras habla a través del teléfono celular. Lo sigue una pareja joven, hombre y mujer, que carga el equipo de iluminación y dos videocámaras.

–¿Siiii?

–Ya estamos saliendo, Isela –le informa Fons–. El tocayo me dijo que en dos minutos toca tu puerta… Por favor, atiéndelo mientras arribamos…

–Jorge, puedes traerme la novela que te pedí de Volpi…

–No te preocupes, te llevo no solo el Memorial del Engaño, sino otros libros que creo te van a interesar…

–La verdad estoy un poco confundida con todo esto, pero las norteñas tenemos un dicho: a rajarse en su casa…

Fons ríe.

–Eso si… y tus admiradoras y admiradores te lo agradecerán. Vas a cerrar el círculo de tu vida artística de una manera magistral…

–No lo creo. Sin embargo, el mensaje debe ser claro: no hay símbolo sexual que permanezca intocable. Hasta Marilyn Monroe, antes de atascarse de Nembutal, logró desmitificar al icono. ¿Leíste el libro Pardon my hearse de Ron Hast y Allan Abbot? El médico forense narra que estaba irreconocible, sin dientes y sucia, apestaba por la falta de aseo…

–Bueno, bueno… te dejo unos momentos, Isela, estoy por entrar al estacionamiento y la llamada se va a cortar… Te encargo al gran Jorge…

—Hijo de la chingada, me imagino que le hiciste la misma recomendación a él, no cambias ladino…

Fons vuelve a reír y corta la comunicación.

Isela, pensativa, saca un tubo de crema y sentada a la orilla de la cama, empieza a embadurnarse las piernas y pechos. Para al escuchar unos repetitivos golpes en la puerta.

En tono irónico, grita:

–¡Pasa, pasa, ya conoces el caminito!

Jorge Rivero entra y carga un ramo de rosas. Viste una bata de baño atada a la cintura. Camina descalzo.

–Te dije que ahorraría tiempo…

–Lo nuestro es incurable, Jorge…

–No lo creo… Nuestra aportación al cine mexicano y me refiero en las películas que actuamos juntos, empiezan o terminan en una cama y en cueros…

–Cínico y caliente, como siempre… Lo de Acapulco aún me pone chinita la piel…

–¿Quieres que te haga el amor? –dice Jorge, engolando la voz.

–Empiezo a estar cansada de ti –responde Isela, también en su papel de diva.

–¿Será porque lo nuestro ya parece matrimonio? –dice Jorge y le besa los labios antes de entregarle las rosas.

–Bella secuencia ideada por Paco (del Villar) y el maestro Vicente Leñero, que ya se nos adelantaron…

–1975 y en Acapulco, en plena locura –exclama Isela y lo recibe de pie–. Y ya ves, de ese combo aun seguimos respirando e incluyo a Cecilia (Pezet) y Hugo (Stiglitz).

El abrazo es apretado y cálido, de dos entrañables amigos y  compañeros de oficio. Jorge, en confianza, se recuesta en la cama e Isela continúa embadurnándose crema.

–Cincuenta años de carrera y míranos, con ciento treinta películas cada uno y ahora aquí, ya septuagenarios, a punto de tener un fogoso reencuentro de cama…

–Desde 1970, Jorge… Toda una vida…

–Así es mi princesa, desde el dramón de Raulito del Anda, ¿te acuerdas?

–Claro, cómo me voy a olvidar de Prohibido, si la hiciste de curita y estuvieron en el reparto Gloria Marín y Rafael Baledon…

—Ahí todavía eremos unos santos, Isela…

Santos cabrones…yo ya traía mis pecados a cuestas con El oficio más antiguo del mundo y El Mal, donde la hago de puta y Las pirañas aman en cuaresma, que no fue tan mala, y donde compartí al galán con Ofelia Medina, quien la hace de mi hija… Y quiero decirte que Julito Alemán todavía estaba muy sanito para los encuentros de cama…

–Pues a mí quien me desvirgó en el cine fue la tremenda argentina y tetona, Zulma Faiad, en Al rojo vivo. Después casi me infarto con su paisana y no menos pechugona, Libertad Leblanc, con Mujeres de medianoche…Así que íbamos a la par con los dramones de lecho, Isela… Yo venía de hacer cine de acción, de lucha libre y vaqueros, y una película independiente, Pedro Paramo, donde represento al heredero oficial del cacique rulfiano; asesino y corrupto como su padre…

–Sí, Ofelia estaba muy entusiasmada después de trabajar contigo en Acapulco con la película Paraíso, de lo mejorcito de Luis Alcoriza. Bromeábamos porque a ella le tocó tener contigo un par de candentes escenas de lecho y yo, de amante jodida en Prohibido porque tu personificas al tío de dos hermanitos cachondos, Blanca Sánchez y Rodolfo de Anda y que en realidad eran adoptivos y no lo sabían. El curita tuvo que legitimar sus acostones

–No te quejes Isela, un año después nos desquitaríamos en La hora desnuda y Basuras humanas… Y estoy seguro que 1971 fue tu mejor año, hasta te internacionalizaste con dos western, Temporada Salvaje y Venganza Salvaje, que si no me equivoco Venganza Salvaje era un refrito de Los hermanos del Hierro de Ismael Rodríguez.

Isela le pasa el tubo de crema suavizante a Jorge y sin darle instrucciones, el actor chilango-estadounidense le encrema la espalda con ambas manos.

Venganza Salvaje fue muy especial en mi vida, porque ahí empecé mi romance con Luke…

–El tocayo, Jorge… Julián Pastor me permitió hacer el protagónico con él en Morir de Madrugada. Le di la oportunidad de cobrárselas, ponerme el cuerno con mi esposa, Claudia Islas… Claro, no sobrevivió, porque fui el bueno de la película…

Isela y Jorge, ríen al unísono.

–Anoche hice un breve recuento de las películas que actuamos juntos de 1970 a 1980 –dice Isela–. Desde Prohibido a Las mujeres de Jeremías. Seis en total, Jorge. Creo que las más intensas fueron La hora desnuda, Basuras humanas y El llanto de la tortuga. Sin embargo, te confieso que me divertí mucho con Muñecas de medianoche por tu papel de travesti con el loco del Inclán…

–Ni me lo recuerdes…

El teléfono vuelve a repicar. Isela contesta y después de escuchar a su interlocutor, cuelga el auricular y le dice a Jorge Rivero:

–Ya está aquí Fons… Quiere que te prepares…

–Hagámoslo, pues, como en nuestros mejores tiempos –dice el actor y ya fuera de la cama, se despoja de la bata.

De acuerdo al libreto, la primera escena tendría lugar en el lecho, empiernados y abrazados.

En el resumen del cortometraje, Jorge Fons, escribió:

“Es la historia de dos enamorados, Luisa Armida y Jorge Salinas, oriundos de Los Álamos, Sonora. Por un problema de tierras, el padre de Jorge asesinó al padre de Luisa y el noviazgo se trunca. Los Salinas huyen de la comarca y se internan en Estados Unidos. Luisa termina casada con un ganadero, viudo y reumático que nunca la embaraza. Jorge decide vivir solo y dedicarse al boxeo profesional. Los dos se reencuentran en un asilo de ancianos y es en la habitación de ella donde intentarán recuperar el tiempo perdido, sentirse vivos y amados por primera vez. No lo logran. Uno de los dos muere infartado.”

–Feliz retorno y despedida de nuestro ciclo de amantes cinematográficos, Jorge Rivero o mejor dicho Jorge Pous Rosas…–acota Isela Vega y sonríe con coquetería.

–Lo mismo digo, Isela Vega Durazo, mi eterna sonorense y sensual princesa de la libertad…

HEMEROTECA: Memorial del engano – Jorge Volpi

VIDEOTECA: Basuras humanas:

Prohibido:

Las Mujeres de Jeremias:

https://archive.org/details/LASMUJERESDEJEREMIAS

El llanto de la tortuga:

 

 

 

 

 

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