LA LANGOSTA

Por Everardo Monroy Caracas

la langosta portadaEscucharlo hablar a mis espaldas me provocó malestar, por el lenguaje zahiriente, de fascista analfabeto. Era rencor puro. Quienes estábamos en la misma mesa del bar latino lo conocíamos y sabíamos algunos detalles de su pasado en Colombia.

El domingo 10 de junio tuve la mala suerte de encontrar a un paramilitar en el único lugar que supuse jamás se presentaría. La Langosta era propiedad de Ernesto Pech, un peruano de izquierda que decoraba su local con imágenes de Hugo Chávez, Fidel Castro y Salvador Allende. Únicamente en la toilette para caballeros estaba un gran cartel de Marilyn Monroe desnuda, sobre una gran sábana escarlata.

Álvaro Falcón era un mastodonte con cara de boxeador negro y algo arqueado de piernas. Su calvicie resaltaba más el grosor de los pómulos y su nariz achatada. Siempre apestaba a sudor y orines, porque, según Viviana, casi nunca se cambiaba los calzoncillos. Ella lo visitaba dos veces al mes en su departamento, porque trabajaba de prostituta.

—Los mexicanos merecen todo lo que les pasa, son unos maricas—bramó el colombiano en bermudas y gorra verde oliva, de marine—. Nosotros entrenábamos a sus polochos que en su mayoría están torcidos para que los traigan a raya en su territorio…

Durante el tiempo que permanecí en el local de la rue Laurier, a detalle narró su paso por Tamaulipas, Michoacán y Jalisco y el cómo organizó a grupos paramilitares con policías y ex soldados. Desde el 2008 al 2014 recibió dólares de algunos gobernantes, legisladores y empresarios de ideología conservadora y anticomunista.

Otros de sus compañeros, en esas fechas, hicieron lo mismo en Bolivia, Argentina, Brasil, Nicaragua, Guatemala, Honduras y Paraguay. En Miami se encontraba el centro de financiamiento y ya no era necesario contratar a militares estadounidenses o israelíes. Los paramilitares colombianos terminaron convirtiéndose en multiplicadores de las técnicas de contrainsurgencia y tortura, aprendidas en Panamá, durante las décadas de los sesenta y setenta.

Viviana, también amante de uno de mis mejores amigos, nos reveló que en su departamento, Falcón poseía una impresionante colección de pistolas escuadra y cuchillos de caza. En una ocasión le mostró fotografías donde se encontraba al lado de dos presidentes de la república y varios políticos y empresarios de México.

Falcón ya estaba hasta las chanclas de ron y no paraba de vomitar verdades.

Hijoemil, los narcos son una invención colombiana y sobran gamines y jalados para llenar de mierda a ese país de machos y maricas…

Me vi obligado a salir de La Langosta y pedir un taxi para no darle un sillazo a su cabeza de simio. Era lo que menos se merecía el hijo de la chingada. La elección del 1 de julio en México significaba mucho para quienes estamos conscientes de que una camarilla de empresarios tiene secuestrado al gobierno federal y sobre todo, hambrientos y aterrorizados a más de cincuenta millones de habitantes. Urge un cambio estructural en la administración pública y el sistema político mexicano. Por lo mismo, es importante sufragar en masa para evitar un fraude. Eso pensé mientras me dirigía al departamento.

HEMEROTECA: proce21-71

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