LÁGRIMAS Y LLUVIA…

Por Everardo Monroy Caracas

la langosta portada—Il n’arrête pas de pleuvoir…

Georgio lo dice mientras continuas absorto frente a la ventana y observas el golpeteo del agua pluvial y los riachuelos transparentes que escurren sobre los cristales.

Tus compañeros de juego, tan viejos como tú, son indiferentes a lo que ocurre en el exterior. La partida de ajedrez está por concluir y René lleva las de ganar si Anabela no detiene el avance de su dama.

El amanecer empieza a dibujarse con su débil aurea de luz incandescente a las espaldas de los sucios edificios de la rue Laurier. Es jueves y la lluvia a lo que da.

Hay ansiedad porque has bebido demasiado café y no has dormido. Tus camaradas parecen no resentir la velada.

—¿Voulez-vous jouer, Ernesto? —te ofrece René.

—Prefiero ver el diluvio —respondes en voz baja.

El mes de Julio llegará a su fin en cuatro dias y tú sigues acuartelado en el departamento en compañía de tres ex compañeros de trabajo que decidieron terminar sus días en territorio quebequense. Tú, por el contrario, añoras retornar al lugar donde la abuela Caritina enterró tu ombligo. Hay una parte de ti que debes recuperar.

La lluvia te permite recordar un hecho doloroso por una discusión de tus padres. Te encuentras en compañía de tus hermanos pequeños y desde una habitación de un hotel de paso escuchas el tap-tap-tap que emiten los ventanales por el aguacero. Un pleito de adultos los condenó al aislamiento y a los gritos rabiosos de un padre desdibujado.

Lloras…

HEMEROTECA: 24-07-18-tvnotas-byneon

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s