LA HUIDA CENTROAMERICANA

Por Mathieu Tourliere/Apro

huidaCuando entraron en bloque a México por la puerta principal y con la intención de seguir su camino hacia Estados Unidos a pesar del furor del presidente Donald Trump, los 7 mil centroamericanos de la caravana migrante realizaron, sin saberlo, una especie de “performance político”.
“Gente de tres países, cuyos gobernantes no se hablan, se entendieron para componer la marcha de los nadie, que abandonan una región en masa, juntos y a pie. ¿Qué mejor performance que ese?”, pregunta el periodista salvadoreño Óscar Martínez.
Reportero y editor en ‘El Faro’, el prestigioso diario digital de El Salvador, Martínez asevera en entrevista con Proceso: “En Centroamérica hay gente a la que apenas tienes que pincharle para que se largue de ese maldito lugar. Ya no cree en esa región ni en sus políticos, ni en sus esperanzas… para mí, todo se reúne en el verbo huir, no migrar”.
Recuerda que “Centroamérica siempre ha migrado en masa; lo que pasa es que nunca lo habían hecho juntos; es una expresión de la desesperación del pueblo centroamericano, y de coraje y valentía”.
Añade que la violencia, la corrupción y la desigualdad —aunadas al “desapego completo” de la clase política— son los principales motores de la migración centroamericana, pues destrozaron poco a poco las esperanzas y las ilusiones de su gente.
“Lo único que te queda por perder —afirma— es lo más valioso: tus hijos, tu pareja, ya no hablamos de cosas. Muchos te dicen: ‘Mira, voy por este niño, porque a este niño que traigo a la par, la pandilla lo quería reclutar’.”
En años recientes, ni en Honduras ni en El Salvador los homicidios bajaron de 40 por cada 100 mil habitantes —más del doble que en México—; el segundo llegó a tener una tasa de 113 asesinatos por cada 100 mil habitantes y las políticas de represión contra las pandillas agudizaron el problema, según Martínez.
‘EL CORAJE QUE POCOS TENEMOS’”
En sus dos lustros de existencia, ‘El Faro’ se caracterizó por sus investigaciones sobre los problemas sociales que aquejan a Centroamérica —corrupción, violencia, violaciones a derechos humanos y desigualdad— y se convirtió en un referente en América Latina sobre el tema migratorio.
Preguntado sobre la magnitud de la caravana, Martínez sostiene que “mucha gente entendió la idea de que migrar en avalancha era más prudente”.
Abunda: “Cuando han migrado solos (en México), y no tengo otra forma de decirlo, a los migrantes centroamericanos los han hecho mierda. Los han violado, los han secuestrado, los han asesinado, los han decapitado. Tiene sentido que la gente quiera migrar en bloque”.
El periodista se enoja contra las voces que insinúan que las 7 mil personas de la caravana emprendieron el camino porque las engañó el presidente venezolano Nicolás Maduro, o el presidente estadounidense Donald Trump o el presidente nicaragüense Daniel Ortega. Esas voces representan, según él, la “condescendencia” con la que muchos consideran a los pobres como estúpidos.
“Es curioso, porque siempre que les pasa algo a los pobres, o a las clases humildes, decimos que es culpa de alguien, que alguien los manipuló. Siempre los vemos como una masa uniforme, inconsciente, completamente incapaz de tomar decisiones importantes sobre sus vidas.
“Imagínate lo jodido de esta caravana: hay gente que decidió de un día para otro empezar a caminar, rompiendo fronteras, para intentar llegar a un país donde hay un señor que los desprecia, y cuando toman la decisión más valiente e importante de sus vidas, que pocos de nosotros estaríamos dispuestos a tomar, decimos que fue porque alguien los engañó. No podemos entender que lo hagan por el coraje que pocas veces tenemos.”
El periodista salvadoreño considera que, con pocas excepciones, los medios de comunicación mexicanos fracasaron en informar sobre la complejidad del fenómeno migratorio y la crisis humanitaria, pues “el periodismo siempre ha cubierto las grandes migraciones de la misma manera que la clase política las trata: con mucho desdén”.
SILENCIO RUIDOSO
Óscar Martínez subraya que la caravana llegó a México en pleno periodo de transición presidencial, pero considera que tanto el presidente saliente, Enrique Peña Nieto, como el entrante, Andrés Manuel López Obrador, actuaron con “mucha cautela, rozando a lo cobarde”, respecto a la caravana.
Explica: “Tienes a 7 mil personas en medio de tu país; la mayoría huye –algunos de la pobreza, algunos de la muerte–, y todo lo que vas a decir son dos frases o, como Peña Nieto, nada. Son 7 mil personas, representantes de un fenómeno de décadas, y todos están callados, esperando que esto pase, que la gente se canse. Hay una especie de silencio que es muy ruidoso.
“Puedo equivocarme, pero todo lo que he escuchado de la administración de López Obrador es ofrecer a Estados Unidos absorber la migración centroamericana con planes de asilo más amplios, pero también con planes de seguridad. Digamos que es otro mismo mecanismo; ahora no detendrás con garroteros, sino con asilo, pero el trasfondo sigue siendo el mismo: parar la migración”, observa.
De manera general, estima que el gobierno mexicano siempre buscó ser bien visto por Estados Unidos en el tema de la migración centroamericana y nunca trató de establecer un “frente común” con los gobiernos del sur para exigir un trato digno a sus connacionales o condenar los pronunciamientos racistas de Trump.
“Prácticamente entiendo por qué lo hace, cualquiera lo entendería, pero moralmente es muy cobarde, porque ustedes son un país de migrantes también”, dice.

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