ESTÚPIDA CURIOSIDAD

goteo portadaPocas veces te has dado cuenta lo que pagas en el supermercado. Lo haces mecánicamente. Eres responsable de llevar alimentos al único lugar donde puedes comunicarte y dormir sin exabruptos.

De no ser por el televisor, Internet y tu fijación por leer lo que caiga en tus manos, seguramente terminarías enclaustrado en la biblioteca pública de Saint Michel o en cualquier bar del barrio donde resides.

Tienes que cuidar a tus dos gatos y la olla exprés donde coces los frijoles que tanto consumes, por baratos.

El pasado sigue presente al convertir tu recámara en una celda.

Es imposible sustraerte a esa manera tan peculiar de matar el tiempo antes de estirar la pata.

—¿Por qué no te compras una cama matrimonial, donde estés cómodo? —pregunta, una vez al mes, la misma mujer que contratas para sentirte vivo.

Prefieres callar y besarle el ombligo o acariciarle los senos, tibios como la piyama que usas.

Comer croquetas para gatos no te hace distinto a tus vecinos, eso supones.

En Caracas, hasta los inicios del siglo XXI, era el alimento preferido de los viejos y niños pobres.

Es jueves.

El frio te ha obligado a comprar dos cobijas usadas en Armée Du Salut. Dudas si debes lavarlas antes de meterte a tu camastro.

Tus dos gatos bengala, negros como tu sueño alcoholizado, te observan con estúpida curiosidad.

HEMEROTECA: tvnotas.2019.01.15

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