EL RETIRO

Por Everardo Monroy Caracas

soledadq11

Imposible tomar la decisión correcta. La doctora Malraux es prudente cuando le pregunto sobre mi estado de salud. Sonríe y enciende el televisor después de escuchar una retahíla de quejas y dudas. Finalmente me entrega dos pastillas blancas que ingiero con la ayuda de un vaso de leche tibia. Le devuelvo la sonrisa.

La tristeza se ha anquilosado y añoro no despertar al día siguiente.

El Retiro Sacré-Coeur de Jesús es un moderno edificio de cuatro niveles con gimnasio, comedor colectivo y capilla. Cada habitación tiene baño y cocineta. Nos permiten tener visitas todos los días: de las ocho de la mañana a las siete de la noche. Hay ancianas y ancianos que se ausentan los fines de semana, bajo la responsabilidad de sus parientes.

En el televisor escucho la perorata de tres periodistas. El tema: la intervención armada estadounidense en Afganistán, Irak, Siria, Libia y Yemen del sur. Existen riesgos de una conflagración regional en África y el Medio Oriente ante la presencia insurgente del Estado Islámico, conformado por una mayoría sunita.

Según uno de los analistas quebequenses, China, Estados Unidos y Rusia han arrastrado a naciones sin espíritu intervencionista, como Canadá, Suiza, Estocolmo, Países Bajos o Escocia, a una posible tercera guerra mundial. Sus conclusiones sobrecogen al televidente, de eso estoy segura.

Rodrigo Bélanger seguramente festina lo que ocurre. Lo imagino en cueros, negándose a ingerir las pastillas antidepresivas o abandonar el cigarrillo de mariguana. Por desgracia, tiene el permiso médico para drogarse y esparcir por el Retiro su aliento de alucinado.

Si Guy Almeida hubiese llegado a la cafetería, seguramente seguiríamos juntos, muy lejos de Quebec. Tal vez tuvo remordimientos antes de materializar nuestro pacto suicida.

—Tú mereces vivir, porque lo único que te mata es el desamor o la soledad —me dijo al abandonar la sala de masajes, después de intimidar sexualmente en el jacuzzi y consumir tres botellas de vino tinto italiano.

—Soy muy cobarde —concluí dentro del Jacuzzi y algo aletargada por el alcohol y el cansancio—. No me interesa nada, le he perdido sentido a la vida…

—Yo quiero vivir, Elisa —dijo desde el marco de la puerta, desnudo y aferrado a una copa semivacía—. Es el cáncer terminal el que me hizo tomar esta decisión y no quiero desangrar emocionalmente a mis hijos…Como Ambrose Bierce quiero desaparecer del mapa y no terminar echado sobre una mesa, dentro de un ataúd, dando lastima…

—Llévame contigo, por favor… —supliqué casi en murmullo y no hubo respuesta—. Merecemos llegar juntos al final del camino, aprovechando lo poco que nos queda de entusiasmo.

—Deja de hacer literatura  —cortó dándome la espalda—. Esto no volverá a repetirse…

—Eres un egoísta —protesté y ya no dije más.

La fuerza de sus pasos hizo crujir el piso de parquet al salir de la habitación Presidencial del hotel que un día había alquilado. Dos horas después, en la cafetería, aguardé su presencia y nunca llegó.

Me había traicionado.

Sola retorné en taxi al Retiro y prometí aislarme de todos, incluso de mis hijas y nietos. Por teléfono le lloré a Renato. El muy estúpido solo me recomendó solicitar ayuda de un psiquiátrico o tomar un par de pastillas para dormir.

La doctora Malraux no regresaría y quedaba mi sueño forzado bajo el cuidado de una inmensa enfermera negra, de sangre colombiana, que canturreaba un vallenato de Diomedes Díaz mientras consultaba mis signos vitales y ponía orden a mi mesa de trabajo.

 El cuento que había intitulado La caída, estaba terminado. Tendré que revisarlo antes de enviárselo a Renato.

La historia,  narrada por  uno de mis compañeros de Retiro, transcurre en Montreal y en territorio mexicano.

HEMEROTECA: tvnotas2019.01.22

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s