EL EXCONSUL DE HUSTON*

Por Everardo Monroy Caracas

cineAlbert Finney murió.

Lo hizo un jueves, el 7 de febrero de 2019 en Londres, mientras prácticamente patinábamos en las banquetas congeladas de Montreal.

El deceso pasó desapercibido para la mayoría de los inmigrantes.

Leila Plancheau, quebequés de pura cepa, me dio la noticia.

Leila es una anciana de noventa años. Su gusto por las viejas películas le ha permitido estar activa emocionalmente. Físicamente es parecida a Dorothy Dandridge, la actriz afroestadounidense que en la década de los cincuenta fue nominada a un Oscar por su papel en la película Carmen Jones.

En su sala conserva varias fotografías de la actriz.

—Lo conocí en México —dije después de saludarla.

Los dos coincidimos en la entrada del edificio, frente al panel de los buzones. Leila nunca se despega de un gato de angora, negro como un tizón apagado.

—Ya me contará vecino —respondió y se alejó arrastrando las pantuflas.

Es posible que no me creyera.

Sin embargo, no mentí.

Durante la primera semana de mayo de 1983 lo saludé en la calle Mirador de Yautepec, Morelos, donde Finney participaba en la filmación de una película, Bajo el volcán. El saludo fue fortuito, aclaro. Ese sábado entrevistaba al actor y director de cine, Emilio Indio Fernández.

Finney llegó hasta la traila donde nos encontrábamos. Sin solicitarla, tomó la botella de tequila que consumía el Indio y bebió una  buena porción. John Huston, en overol, daba instrucciones para no perder detalles de la escena que se desarrollaba frente a un viejo cine.

Después me enteraría que en esa fecha, Finney tenía 46 años de edad y había participado en dieciséis películas.

El personaje principal del filme Bajo el volcán era Geoffrey Firmin, un ex cónsul inglés alcohólico y neurótico. Finney hizo el papel del ex cónsul y tambien era un bebedor consuetudinario de whisky y tequila.

La historia, de acuerdo a la novela de Malcolm Lowry, ocurrió en Cuernavaca, un año antes de comenzar la segunda guerra mundial, en 1938.

Durante varios minutos quedé relegado de la conversación. El Indio Fernández y Finney hablaron en inglés y reían. Después se les unirían las actrices Katy Jurado y Jacqueline Bisseat.

Pasé desapercibido hasta que Katy Jurado me preguntó el nombre del periódico donde laboraba.

El Diario de Chihuahua —exclamé.

—Lo conozco —dijo—, buen periódico…

En 1981 estuvo en Delicias, Chihuahua mientras Fernando Vallejo, director de origen colombiano, preparaba la filmación de la cinta Barrio de Campeones. Tentativamente, el personaje representado por la actriz jalisciense tendría unas escenas en Delicias. Para ahorrar costos, Vallejo filmó toda la película en la Ciudad de México.

Katy Jurado lo comentó con tristeza. En ese año murió su hijo Victor Hugo en un accidente automovilístico.

Finney no pudo disimular su borrachera. La piel del rostro tomó un tono escarlata. Tuvo que usar gafas oscuras antes de retornar al set, donde el viejo John Huston lo aguardaba.

Katy Jurado, Jacqueline Bisseat y el Indio Fernández le dieron fin a la botella de tequila. Las actrices se alejaron y yo continúe con la entrevista.

De Finney, el Indio Fernández espetó:

—Es un gigante de la actuación, vea sus películas…

Por su afición al alcohol, en 1960 Finney fue echado de la filmación Lawrence de Arabia. Su paisano y amigo David Lean lo contrató para representar al arqueólogo y militar británico, Thomas Edward Lawrence.

Finney fue sustituido por Peter O’Toole, nominado a un Oscar como mejor actor.

En1962, Lawrence de Arabia tuvo diez nominaciones al Oscar y obtuvo siete.

Finney no bajó la guardia, en años posteriores compitió en cinco ocasiones por el precisado Oscar. No logró allegarse de la estatuilla. Sin embargo, se hizo acreedor a otros premios como mejor actor: Globo de oro, Oso de Plata, Sindicato de Actores, Volpi y Emmy.

Por su papel del ex cónsul británico, en Bajo el volcán, en 1984 Hollywood lo consideró candidato a obtener un Oscar. Perdió frente al estadounidense  F. Murray Abraham que hizo un protagónico en la película Amadeus, del checo Milos Forman.

Leila difícilmente creería mi historia. Por lo mismo, opté por escribirla y decidí ver alguna película de Albert Finney antes de dormir.

*Este texto será considerado en futuras ediciones impresas.

HEMEROTECA: Bajo el volcan – Malcolm Lowry

HEMEROTECA:

 

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