ORFANDAD

vuelaEs verdad, en útero ajeno me amamanté al vuelo.

Después vagué entre fresnos y niebla, ciego.

Ladraban fieros los depredadores del viento:

seres de cuero añejo y paso lento.

Con padrenuestros me alimenté de cruces, viejo.

Y rodilla en tierra, miré perdices de pechos grises,

sin ego.

Ahora espero la noche muerta del hielo eterno:

cajón de ocote con clavos verdes y al Dios del sueño.

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