DIEU EST LE CERVEAU

goteo portadaEl cerebro es un laboratorio.

En Montreal, depende del Centro de Neurociencia Cognoscitiva de Londres.

Nada vale Luis N.

El casco cerebral puede ayudarle a sustraerse de la verdad.

“Ni madres”, como dicen los mexicanos.

—0—

—Espérate guey… —corta Lupe Mendoza, molesta por depender del mejor amigo de Carlos S—. Me estás adelantando que serán cinco películas y no una….

—Exacto —Oliver S asienta con la cabeza, sin mirarlo—, creo que sería lo idóneo… Si tuviera el tiempo y el dinero suficiente, ten la seguridad que le daría su lugar a cada neurona y es posible que tu carges diez mil millones en el cerebro…

—0—

Bill Sacks, carcomido por las arrugas, no pierde el humor.

Enseña sus dientes postizos, ensalivados.

Su presencia es fortuita.

Emiliano S, nieto de Carlos S, lo ha invitado al encuentro, sin importarle que dos días antes le congelaran el cerebro  a su abuela.

—0—

Coleccionar cerebros es el mejor deporte de la Fundación Dieu est le cerveau.

Estudiarlos, no solo por Bill Sacks, sino por el propio nieto del doctor Frankenstein  —no el de Mary Shelley o los estudios Universal Pictures—, Es una misión, propia de los millonarios.

Es la oportunidad de entender nuestro amor a los perros y gatos. Solo aplastamos cucarachas y humanos pobres, adictos a la estupidez.

Los avaros logran librarla.

—0—

—Estamos aquí por el lóbulo frontal de nuestro amigo Carlos S —aclara Bill— y no quiero perder el tiempo…

—Ya habló el tronco del encefálico —ironiza Lupe Mendoza antes de vaciar su segunda taza de café.

Carlos S, al fin libanés, es reo del dinero y odia a los palestinos.

—0—

Al dia, mil trescientos cerebros, penes, clítoris y testículos ingresan al Centro de Neurociencia Cognoscitiva de Londres.

El gran negocio de la senectud plutócrata.

Incluso, el área de reunión —o Teatro del ser y estar—- tiene la apariencia de una bóveda craneana.

El puente de Varolio es la sede de los sabios del entendimiento.

—0—

Imposible asimilar el ocaso de su vida.

Hay temor. Por lo tanto, mientras exista el miedo a morir, la ciencia debe hacer su trabajo.

Oliver S cree que el encéfalo. Las otras partes del cerebelo deben representar una inversión.

—0—

—Las películas —insiste el escritor-cineasta— deben tratar los efectos del olfato, gusto, tacto, oído y vista… Trabajemos al respecto, amigo…

—o—

Un kilo y medio pesa el cerebro de Carlos S, pero agréguele otros diez gramos de odio.

No logro entenderlo (un acertijo parecido al del deslizador de nieve del Ciudadano Kane).

Es parte del sino de los venezolanos bolivarianos, descendientes del comandante Hugo Rafael Chávez Frías: aman su revolución y tienen los mismos intestinos refractarios de cualquier adversario idológico…

HEMEROTECA: pro207

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s