QUEMANDO ILUSIONES

Por Everardo Monroy Caracas

goteo portadaLa isla es una plasta de plata liquida con una cortina de lluvia. El otoño hace su trabajo y navega en una grieta de humedad y susurros. Únicamente los automotores deambulan con sus siseos por las arterias de chapopote y cemento.

—Tendremos que repetirnos en pleno martes y escuchar las sandeces de nuestros vecinos…

—Mejor termina de limpiar la cocina y después del aguacero intentaremos dar un paseo por la avenida Saint Michel para comprar berenjenas y prepararte  una sabrosa Musaka

Los fresnos están de plácemes mientras toman su ducha en plena mañana. El 22 es su mejor número y lo aprovechan estirando sus ramas cargadas de hojas de un verde oscuro. Una parvada de loris almizcleros decidieron posesionarse del alero principal, levantado sobre el portón de acceso al edificio, y los jamaiquinos del 18 son los responsables de esa maravilla.

Bob Marley se desgañitaba:

Esta mañana desperté en un toque de queda;

¡Dios de O, era un preso, también, sí!

No podía reconocer las caras el estar parado sobre mí;

¡Oh Dios, ya fui un preso, demasiado, yeah!

No podía reconocer las caras de quienes estaban sobre mí;

Todos estaban vestidos con uniformes de brutalidad. ¡eh!

Ourea y Érebo optan por cerrar las ventanas y arrinconarse en su habitación, donde el televisor sigue arrojando colores fosforescentes y una pegajosa melodía Sirtaki, armada por su paisano Mikis Theodorakis.

Un loris, del tamaño de un puño, intenta llamar la atención. Su cabeza de tres colores —rojo, azul y verde— se convierte en un embolo de plumas silvestres, pero los Papadópoulos son indiferentes a su presencia.

Odian a los jamaiquinos por robarles su tranquilidad.

El reggaetón y las humaredas de cannabis sativa imprimieron su verdad en cada rincón del edificio.

Por las noches, los jamaiquinos siembran latas de cerveza y colillas de cigarro en las áreas verdes del barrio. Si los griegos intentan enfrentarlos, de inmediato son acusados de racistas e intolerantes.

Nosotros estaremos quemando y saqueando esta noche;

(Para sobrevivir, yeah!)

Quemándose toda la contaminación esta noche;

(Salva la vida de tus hijos)

Quemándose toda la ilusión esta noche

(Contaminación, yeah, yeah!)

Quemándose toda la ilusión esta noche.

(Señor, Señor, Señor, Señor!)

El quemarse y uno-saqueo esta noche;

Quemándose toda la contaminación esta noche.

Quemando toda la contaminación esta noche.

El aguacero no cesa.

Seguramente el bruto de Alexis Zorba empezará a danzar y alegrarle un poco la vida al socialista y aprendiz de minero, Basil.

Érebo ama esa película y, a pesar de su invidencia, una o dos veces por semana la escucha, al igual que el audiolibro.

Ourea, su esposa, es originaria de Creta. También es ciega…

HEMEROTECA: pro2113

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