SIN OMBLIGO

sommus portada-SUEÑO 2

El deseo no mengua con la edad. Está latente.

Hay quienes se aferran a su libido y terminan sujetados a una añoranza conflictiva.

Freud recurre a la hipnosis para desentrañar los horrores de la histeria.

Los sueños inducidos nos proyectan al ombligo, centro vital y terrenal.

Los arcángeles carecen de ombligo.

México, ombligo de la luna: Metztli, luna; xictli, ombligo, y co, lugar.

En un costado de la Basílica estoy atado por el miedo.

El final está cerca.

Centenares de quebequés y migrantes nos aferramos a la vida. Las literas parecen flotar. No es así. Han sido empotradas a los muros.

En las cúpulas inferiores, precisamente en el oratorio de Saint-Joseph, en su papel de padre soltero, innumerables sans-abri ignoran el barullo exterior.

Chamin Queen Mary y  Côte-des-Neiges.

Billy me aguarda.

El temor a precipitarme al vacío, me impide descender por la escalerilla. Quince o veinte metros me separan del piso. Sería mi fin si resbalo. Los seguidores del frère André, ahora santo, así lo consignan en los reportes funerarios: suicidio por estrés.

La madre de Billy —Clementina  Rousseau— no alcanzó a abordar el último vagón del tren subterráneo, el de la línea azul.

Los continuos bombardeos dejaron sin energía eléctrica a la isla. Los independentistas resisten en los túneles del Metro, mezquitas e iglesias.

Es una pesadilla.

Grenier fue el de la idea.

—Lleva a tu familia al Oratorio de Saint-Joseph… Que Clementina abandoné el supermercado y recoja al niño en la escuela…

 Yo me adelanté para apartar un lugar en la Chapelle Saint-Joseph. Eso le dijiste a Grenier, tu vecino y compañero de trabajo.

Mi hijo quedó varado cerca de la Chamin Queen Mary. Clementina apenas tuvo tiempo de advertirme de los bombardeos. Escuchó el aviso del Ministro de la Defensa por la radio de su teléfono celular.

La estatua del frère André terminó pulverizada.

Dos rumanos lo comentan en la litera contigua.

Es posible que los obuses, disparados desde el Atlántico, destruyan el oratorio. Ellos lo repiten. No lo  creo. Esto debe llegar a su fin antes de que anochezca.

Por los altavoces escuchamos por enésima vez una oración dedicada al frère André, el fundador de la iglesia dedicada al padre terrenal de Jesucristo: Joseph, el carpintero.

  Saint frère André, nous célébrons ta présence parmi nous.

Ton amitié envers Jésus, Marie et Joseph

fait de toi un intercesseur puissant auprès du Père.

(Santo Hermano André, celebramos tu presencia entre nosotros.

Tu amistad con Jesús, María y José.

Hace de ti un poderoso intercesor con el Padre.)

Nos vemos obligados a repetir lo que escuchamos.

Nos observan a través de las cámaras de video.

La compassion relie tes paroles au cœur de Dieu,

tes prières sont exaucées

et apportent réconfort et guérison.

(La compasión conecta tus palabras al corazón de Dios,

tus oraciones son contestadas

y aportan consuelo y sanación.)

 

Mi hijo está en peligro. Me aferro al miedo y recito a gritos lo que escucho.

Avec toi, notre bouche s’approche de l’oreille de Dieu

pour lui présenter notre demande…

(Contigo, nuestra boca se acerca al oído de Dios.

para presentar nuestra demanda.)

 

Una onda de fortaleza me invade. Sin dejar de orar inicio el descenso.

Qu’il nous soit donné de participer

comme toi à l’œuvre de Dieu

dans un esprit de prière, de compassion et d’humilité.

Saint frère André, prie pour nous.

(Déjanos participar

como tú en la obra de Dios

En un espíritu de oración, compasión y humildad.

Hermano André, ora por nosotros.)

 

El Amen estalla en mi cabeza en el momento que toco el bautisterio de mármol y salto hacia la salida.

Ignoro los estallidos, las humaredas, los vitrales hechos añico, los escalones cubiertos de polvo y sangre, el ulular de las ambulancias y los gritos de dolor…

Es Freud el que suple mis palabras con las suyas:

Cuando  por  una  angosta  garganta desembocamos de repente  en una altura de la  que  parten  diversos  caminos  y  desde  la que  se  nos  ofrece  un  variado  panorama  en distintas  direcciones,  habremos  de  detenernos un momento y meditar hacia dónde debemos  volver  primero  nuestros  ojos.

Estoy perdido en mis pesadillas…

HEMEROTECA: SIGMUND FREUD – LA INTERPRETACION DE LOS SUENOS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s