LA GUARDIA EN SU LABERINTO

Por Jorge Carrasco Araizaga/APRO

los generalesEl presidente Andrés Manuel López Obrador logró lo que su opositor Felipe Calderón no pudo: legitimar y entregar la seguridad pública a las Fuerzas Armadas.
Para ello no sólo reformó la Constitución y creó la Guardia Nacional, entregó el mando a jefes militares que ocuparon posiciones clave en la guerra contra el narco del ex presidente panista.
El jueves 11, López Obrador utilizó su conferencia matutina para anunciar los nombres de quienes tendrán el control real de los efectivos del nuevo cuerpo: dos generales del Ejército y un contraalmirante de la Armada de México.
El comandante de la Guardia Nacional será el general de brigada Luis Rodríguez Bucio, herencia directa de la “guerra al narcotráfico” de Calderón y quien explica la militarización de las tareas de seguridad pública en México ante la incapacidad de las instituciones civiles.
El general de brigada fue el hombre de confianza del entonces secretario de la Defensa Nacional, el general ahora retirado Guillermo Galván, quien encabezó la planeación y operación de la estrategia antinarco de la institución en ese sexenio.
La Guardia Nacional, que “de origen” dependerá de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), que encabeza Alfonso Durazo Montaño, en la práctica funcionará mediante mandos militares.
El nuevo cuerpo de seguridad nacional trabajará con una Coordinación Operativa Institucional entre la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que actuará a través de la Policía Militar; la Secretaría de Marina (Semar), que dispondrá de la Policía Naval, y la Policía Federal que entrega todos sus efectivos, pero no tendrá mando.
Más cargos
El representante de la Sedena será el general de brigada Xicoténcatl de Azolohua Núñez Márquez, experto en planeación y operación antinarco. El de Marina es el contraalmirante de Infantería Gabriel García Chávez, un mando con amplia experiencia en la Infantería de Marina, el cuerpo que fue reorganizado y reforzado durante el gobierno de Calderón para combatir a la delincuencia organizada.
La Policía Federal tendrá una presencia simbólica. López Obrador designó a Patricia Trujillo Mariel como coordinadora ante la Guardia Nacional.
Se trata de una académica sin experiencia en el terreno; 12 doctorados y 34 diplomados es lo que destaca en la carrera de quien se licenció como médico cirujana. Antes de su designación era la comisaria general de la División Científica de la Policía Federal.
Pese a que aporta el mayor número de elementos a la Guardia Nacional, la Policía Federal no tendrá ningún jefe operativo en la toma de decisiones del mando. En cambio, todas sus instalaciones y su organización pasarán al control de los jefes militares.
Mientras que el contraalmirante ya pasó a retiro, los dos generales, de 62 años, se encuentran “en proceso de retiro” por acercarse a la edad de jubilación de las Fuerzas Armadas. Pero aún como militares en retiro podrán mantenerse en sus nuevos puestos, lo que López Obrador consideró como una concesión para la sociedad civil que se opuso a que el mando quedara en manos de militares en activo.
Hasta su designación como comandante de la Guardia Nacional, el general Rodríguez Bucio era el presidente de la Junta Interamericana de Defensa de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Nombrado en 2017 con el apoyo de los entonces titulares de la Sedena, general Salvador Cienfuegos Zepeda, y el de Marina, almirante Vidal Francisco Soberón Sanz —ambos ya retirados—, el general Rodríguez fue el primer militar mexicano en encabezar ese organismo continental del cual el Ejército se mantuvo alejado durante décadas.
El general de brigada regresa a México para retomar lo que ha marcado su carrera: el combate a los cárteles de la droga. Durante los primeros tres años del gobierno de Felipe Calderón fue el responsable de los planes del Ejército en la guerra antinarco.
También fue jefe del Centro de Inteligencia Antinarcóticos (Cian), oficina de donde se proveía la información para las operaciones de la Sedena contra el narco, incluida la persecución de Joaquín ‘‘El Chapo’’ Guzmán, jefe del Cártel de Sinaloa, a quien el Ejército nunca pudo capturar.
El Cian dependía de la secretaría particular del secretario de la Defensa Nacional y era el encargado de intercambiar información con las agencias antinarcóticos de Estados Unidos. Fue creado en 1996 durante el gobierno de Ernesto Zedillo, pero en repetidas ocasiones fue señalado por la fuga de información.
Al general Rodríguez Bucio se le atribuye haber transformado ese centro de inteligencia en el Grupo de Análisis e Información de Narcotráfico (GAIN), que mantuvo el intercambio de información con Estados Unidos.
Preparación
El comandante de la Guardia Nacional también participó en el manejo de inteligencia civil en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), que ahora bajo el nombre de Centro Nacional de Inteligencia (CNI) está en manos del general en retiro Audomaro Martínez Zapata dentro de la SS y PC.
Durante todo el sexenio del presidente Ernesto Zedillo, Rodríguez Bucio fue el coordinador de grupos interinstitucionales en trabajo de campo del Cisen.
En el inicio del sexenio de Vicente Fox, Rodríguez fue agregado militar en Alemania. Después de hacer la maestría en Seguridad y Defensa Nacional en el Colegio de Defensa Nacional, y de participar en el combate al narcotráfico en Tamaulipas, asumió el Cian al que rebautizó como GAIN.
Durante la segunda mitad de ese sexenio, el ahora jefe de la Guardia Nacional fue el comandante encargado de enfrentar a los grupos de la delincuencia organizada en Cancún y Monterrey, dos ciudades con alta presencia de narcotráfico.
Al final de ese gobierno, en medio de las disputas internas desatadas en la Sedena por la sucesión en el alto mando, su nombre fue incluido en la lista de generales que supuestamente estaban bajo investigación por protección al narcotráfico. El señalamiento no pasó de ahí y Calderón salió a su rescate.
En noviembre de 2012, a días de entregar el poder, lo ascendió a general de brigada, cargo que actualmente ostenta y previo al de general de división.
En el gobierno de Enrique Peña se dedicó más a actividades académicas como director del Centro de Investigación y Desarrollo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, además de haberse doctorado en Defensa y Seguridad Nacional.

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