AHORRANDO PAPEL

goteo portadaEl abuelo es muy obsesivo con la limpieza.

Me exige lavarme. Ser impoluto con mi apariencia. Olvida que tengo dieciocho años y genero mi propio dinero, trabajo.

Si comparto departamento con él es para ahorrar dinero y pagarme la universidad.

Mi abuelo se llama Fredy Romualdo. Es de Barquisimeto.

No es un hombre decrépito y bolsa.

Por el contrario, ama el deporte y lee mucho.

El no tener mujer es su mayor problema. Bebe en demasía ponche de crema y ron.

Imagínenselo en la caminadora, en shorts y sin playera, con el rostro tosco, muy parecido a Charles Bronson —el de 1998—, en su última película, Familia de policías III.

El actor de Pensilvania dejó de respirar a los ochenta y un años, en el hospital Cedars-Sinai de Los Ángeles (los mismos que él tiene, de ahí su obsesión por la muerte).

Mi abuelo estuvo a punto de asistir al funeral de Bronson en el cementerio de Brownsville, Vermont.

Fredy Romualdo trabajó cuarenta años de guardia nacional y admiró a Carlos Andrés Pérez, el presidente neoliberal que ordenó el Caracazo. Sus panas optaron por arrinconarlo y dejarlo hablar solo.

Lo chalequearon hasta el último día que nos llevó a la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes y al centro comercial Arca, próximo a la Plaza de Los Ilustres, para despedirnos de la abuela, bolivariana de toda la vida.

—Después de defecar —esa es la palabra que repite dos o tres veces por semana— tienes que meterte a la tina y lavarte el trasero, no seas brutivire, Alfred Hans…

Llevo seis años viviendo con el abuelo. Mi madre decidió regresarse a Venezuela por no soportar los inviernos de Montreal.

No conocí a mi padre, de origen griego. Tampoco me hizo falta.

El abuelo supo protegerme y educarme.

Escribo estas líneas porque estoy seguro que en cualquier momento el abuelo dejará de existir.

Hace tres semanas se enganchó al televisor y decidió volver a ver las setenta películas de Charles Bronson. Son once sus favoritas: Los siete magníficos, La gran evasión, Doce del patíbulo, Hasta que llegó su hora, Sol rojo, El mecánico, Chino Valdez, Adiós amigo, Mr. Majestyk, El vengador anónimo y El peleador callejero.

Los asuntos políticos de Venezuela dejaron de ser su prioridad.

La abuela volvió a derrotarlo moral y políticamente.

Los bolivarianos  —y no solo los discípulos de Hugo Rafael Chávez Frías— demuestran firmeza y valor en sus principios antiimperialistas.

Sin embargo, debo continuar mi carrera universitaria y, de ser posible, solicitar empleo en las fuerzas armadas canadienses.

Aclaración obligada: el abuelo tiene razón: después de vaciar los intestinos hay que lavarse y no usar papel, como los musulmanes.

Es un asunto delicado, según mi novia…

VIDEOTECA:

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