EL GRAN SUEÑO

soledadq16

No dejes la puerta abierta.

Mercedes no oculta su confusión y arruga el entrecejo.

La puerta estaba abierta. Por lo mismo lo demando, porque me es imposible levantarme.

¿Sigues con el problema de la pierna derecha?

Sí, no puedo moverla, menos cuando duermo de costado.

¿Y qué te ha dicho el médico?

Temo visitarlo. Es la edad la que me mata.

El escritor en casaca y chupa de pana malva estira el brazo. Separa la cortina con el bastón de cedro y punta de caucho.

El cielo marrón ensucia los edificios. Todos tan similares, de cuatro niveles y sin balcón.

No hay tumulto humano, ni comerciantes felices.

La austeridad es evidente.

A  Mercedes le tranquiliza observar el vuelo de las mariposas monarca y el regreso de la lluvia.

No olvides tomarte el medicamente y aléjate del oporto, por favor.

Lo intentaré, lo intentaré.

En el secreter de barniz nogal permanecen encendidos el ordenador portátil y la pequeña impresora láser.

La última hoja mecanografiada aguarda ser corregida en uno de los cajones. Mercedes prefirió esperar. Sus achaques la tienen jodida.

 Por tradición, al terminar de escribir la novela, descorcha una botella de champagne Cuvée Belle Epoque, regalo de su editora, y después destruye la copa.

El elixir del gran sueño es provocado por la planta crotolaria longirostrata o chipilín.

Seguramente su trabajo mejoraría… seguramente.

La habitación es azul y huele a lavanda de sándalo.

Una mariposa negra se ha deslizado bajo la puerta…

Es la muerte.

HEMEROTECA: tv14mayo2019

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