SIN NOMBRE

la langosta portada—Sin Nombre…

—Perdón por preguntar…

—No amigo, ese es mi nombre: Sin Nombre…

Claro que dudé de su respuesta. Lo entendía.

Cada año, doscientos cincuenta mil inmigrantes arriban a Canadá. Cincuenta mil en Quebec. Si alguien es  buscado por la Interpol difícilmente será detenido. Solo un error en su comportamiento cotidiano puede perderlo.

El tipo de al lado tenia pinta de delincuente. Sus dos acompañantes, por el acento y la apariencia, seguramente eran quebequés.

Innumerables inmigrantes de toda calaña abrevaban cerveza, whisky y ron en el bar La Langosta.

Pech festinaba su presencia.

Piñas, chuanes o cachacos, hay de todo en la viña del Señor… —repetía el peruano cuando no cabía ni un alfiler en el changarro.

—Su español es muy correcto, compañero —dije por decir, tal vez quise rascarle un poco la panza al tigre.

Catracho, amigo… Y me imagino que usted es de la misma tira

—¿Qué tira?

—De Centroamérica…

—Guatemalteco —respondí. No quise autoflagelarme con el apodo de Chapín.

Por ser miércoles, la clientela era escasa. Pech atendía sin cruzar la barra.

 Los sedientos pedían, pagaban y recogían sus bebidas en la barra.

Solo tres mesas estaban ocupadas. Sin Nombre, sus acompañantes y yo éramos avecindados de Pech.

Después de las diez de la noche, Viviana y Falcón llegarían al bar. Viviana supliría a Pech.

Pech y yo teníamos planes: un encuentro de ombligos con dos mexicanas de Longueuil.

Los minutos transcurrieron y la cerveza empezó a debilitar la lengua del catracho. Por lo pronto, los quebequés me soltaron sus apelativos —Marcel y Emilie— y, al igual que Sin Nombre, trabajaban en una agencia de detectives privados.

Me sorprendió enterarme en qué consistía su chamba: recopilar fotografías de mujeres y hombres en las redes sociales relacionadas a la pornografía.

Sin Nombre, ya empapado de alcohol, filtró más detalles.

—En Internet circulan unas cuarenta y cinco millones de páginas relacionadas al tráfico sexual… concretamente al negocio de la pornografía…

Por su boca me enteré que una persona desaparecía cada dos minutos en el mundo.

Su trabajo consistía en alimentar de fotografías a un banco de datos que les permitía, a los detectives, ubicar mujeres o niños desaparecidos.

La agencia contaba con un programa virtual para hacer reconocimientos faciales.

OpenFace es con la herramienta que trabajamos —dijo Emilie en francés.

La agencia de detectives con oficinas en Estados Unidos y Canadá trabajaba en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas.

—Concretamente con el Committee on Enforced Disappearances —complementó Marcel.

Cada mujer y hombre, presentes en las redes sociales, le pertenecía al mundo. El mercadeo de la prostitución era alimentado con personas vulnerables, posiblemente secuestradas.

—Yo fui militar en Honduras —reveló Sin Nombre— y en México perdí a mi hija y esposa. Hasta la fecha nada se de ellas…

—Por cada visita virtual a una página de pornografía se alienta el secuestro de mujeres y niños —explicó Marcel—. Ahora los clientes de cuello blanco pueden elegir a sus víctimas con solo escudriñar en sitios como Instagram, Facebook, VK, Shou, Twitter, Linkedin y una centena más… Los cárteles se encargan de ubicar a la persona elegida y secuestrarla… No importa el país donde se encuentren… De ese tamaño es el poder del dinero…

En esos instantes tomé consciencia de la gravedad del problema. Prometí jamás volver a estimular mi sexualidad con la ayuda de videos porno. Durante mis encuentros de cama cedía a la sugerencia de la mujer que me acompañaba.

En Canadá, como en Montreal, son una plaga mortal la pornografía y prostitución.

Sin Nombre terminó pagando la cuenta de todos.

Me tranquilizó saber que, en contadas ocasiones, su trabajo permitió recuperar a niños y mujeres esclavizadas en el negocio sexual.

La policía de Montreal  y la agencia de detectives durante el fin de semana  lograron desmantelar una red de pederastas y traficantes de mujeres ucranianas y sudafricanas. La mayoría menor de dieciocho años.

Los treinta y dos países de la Comunidad Europea reportaron recientemente la desaparición anual de 190 mil niños. Sus familiares presentaron la denuncia a través del número telefónico 116 00.

La Secretaría de Estado de Seguridad de España, en el mismo lapso, registro la desaparición de casi cinco mil niños y mujeres.

En Estados Unidos, el FBI asegura que en el 2017 desaparecieron 464  mil personas menores de dieciocho años.

Sin Nombre es quien abona esa información. Sus palabras me impactan.

Guatemala no es la excepción. Durante la guerra sucia de la década de los ochenta, cuarenta y cinco mil paisanos fueron desparecidos.

En el 2018, la policía nacional guatemalteca denunció el secuestro por trata de blancas de casi diez mil niñas y niños.

Ningún país quedaba exento de esa plaga.

Pech comprendió que el encuentro con el catracho y los quebequés modificaban radicalmente nuestros planes.

El motivo:

Las dos mexicanas eran strippers y prostitutas.

El peruano quiso festejarme a dos días de cumplir un año más de vida.

HEMEROTECA: 21 mayo 2019TvNotas

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