LOS NEOLIBERALES DE MANOS SUCIAS

Por Arturo Rodríguez/Apro

salinismoLas privatizaciones, el fraude electoral, el rescate bancario, el Pacto por México y la corrupción público-privada, que forman parte de los episodios más oscuros de la política mexicana de los últimos 30 años, fueron temas constantes del discurso de Andrés Manuel López Obrador como opositor y ahora como presidente.
Durante 25 años habló y escribió sobre estos hechos, con nombres y apellidos que hoy resurgen en el escándalo que envuelve a Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex, a quien se le imputa, entre otras cosas, la recepción de un depósito bancario, que podría pasar por cohecho, durante la compra de la empresa Agronitrogenados a Altos Hornos de México, S.A. (Ahmsa).
Cacería de brujas
Dicha empresa, derivada de las privatizaciones de paraestatales en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, puso a los antiguos beneficiarios y funcionarios próximos al ex presidente bajo la mira de la Fiscalía General de la República, como el primer caso que implica a los poderosos del periodo que López Obrador identifica como “neoliberal” o “neoporfirista”.
El principal implicado es Lozoya Austin, director de Pemex en la primera mitad de la administración de Enrique Peña Nieto, a quien la autoridad federal relaciona con dos casos de alto impacto por favoritismo gubernamental en la asignación de contratos: el de la constructora española OHL, de cuyo consejo de administración fue miembro antes de ostentar su cargo público, así como el de los presuntos sobornos que recibió de Odebrecht, la constructora brasileña que ha detonado numerosos casos por corrupción en el continente.
Sin embargo, la orden de aprehensión contra Lozoya, que se dio a conocer el pasado 28 de mayo y ante la cual el personaje se amparó, sólo se refiere al caso de Agronitrogenados, una operación con presunto sobreprecio por la adquisición de chatarra. López Obrador la ha mencionado reiteradamente, pero cobra especial relevancia por el entramado político del que forma parte.
El ex director de Pemex es hijo de Emilio Lozoya Thalmann, quien se desempeñó como director del ISSSTE y luego titular de la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal en el sexenio de Salinas de Gortari. Se le considera uno de los amigos más cercanos del ex presidente y su relación, que se remonta a las aulas universitarias, se mantuvo después del sexenio.
El caso detonó el 27 de mayo, cuando Ahmsa se quejó en un comunicado del congelamiento de sus cuentas bancarias. El mismo día la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda confirmó el dato y señaló que se investigaba al presidente y director de la acerera, Alonso Ancira Elizondo. Al día siguiente este magnate fue detenido en Mallorca, España.
Memoria cruzada
En 1991, durante la fiebre privatizadora salinista, las familias Ancira Elizondo y Autrey Maza se asociaron para comprar Ahmsa, la siderúrgica más grande del país. Desde entonces se les relaciona ampliamente con el ex mandatario.
Al año siguiente la antigua empresa de fertilizantes, Fertimex, fue privatizada como parte del adelgazamiento paraestatal del salinismo. Consiguieron una parte del grupo Rogelio Montemayor Seguy, sus hermanos y varios inversionistas encabezados por Fabio Covarrubias.
La relación de Montemayor con Salinas venía desde los setenta, cuando empezaron a formar su grupo político, que alcanzaría altos cargos en el sexenio de Miguel de la Madrid. Con Salinas como secretario de Programación y Presupuesto, Montemayor fue subsecretario. Fue éste quien le presentó a Luis Donaldo Colosio, su ex compañero de aula en el Tecnológico de Monterrey.
Largo historial
Hacia 1992 Montemayor construía su candidatura al gobierno de Coahuila, que conseguiría el año siguiente. Ya era mandatario estatal cuando, en medio del escándalo por ser beneficiario de la privatización de Fertinal, Montemayor y sus socios vendieron sus acciones a Ahmsa. De esa compra de acciones surgió Agronitrogenados en 1996.
Por aquellos años se cruzaron los caminos de López Obrador y la cabeza de los empresarios que invirtieron en el grupo de fertilizantes, Fabio Massimo Covarrubias Piffer.
En 1994 López Obrador se lanzaba a la gubernatura de Tabasco por el PRD, en una elección que escandalizó por el derroche de recursos del priísta Roberto Madrazo. Tras la derrota electoral, López Obrador logró conseguir pruebas de millonarias inyecciones de dinero a la campaña del PRI, procedentes de Banca Unión, parte del Grupo Cremi Unión, que presidía Carlos Cabal Peniche y cuyo vicepresidente era Covarrubias Piffer.
Hasta entonces conocido por su movimiento en Tabasco, López Obrador saltó a la escena nacional a partir del prolongado plantón en la Plaza de Armas de Villahermosa y la Caravana por la Democracia, que trajo de Tabasco a la Ciudad de México su reclamo de elecciones limpias y protestas contra lo que ya consideraba la privatización de Pemex.
El 5 de junio de 1995, en la capital del país, López Obrador presentó ante los medios nacionales y extranjeros 45 cajas con miles de copias de cheques, facturas, recibos, contratos y otros documentos del PRI estatal.
Para 1996, el ascendente político relató sus vivencias de campaña y en el movimiento poselectoral en el libro Entre la historia y la esperanza: corrupción y lucha democrática en Tabasco. En abril de ese año asumió la dirigencia nacional del PRD.
Desde ese cargo político López Obrador acreditó que los recursos inyectados al PRI tabasqueño en realidad formaron parte de una operación nacional para financiar la campaña presidencial de Ernesto Zedillo y de sus candidatos en estados como Campeche y Chiapas.

Seguimiento milimétrico
Este semanario dio cuenta de las acusaciones que lanzó López Obrador y los documentos con los que acreditó esas inyecciones millonarias al PRI a través de Banca Unión, las cuales terminó por absorber el Fondo de Protección al Ahorro Bancario, el Fobaproa (Proceso 1186, 26 de julio de 1999).
Aún presidente nacional de Morena, cargo que le permitió recorrer el país y fijar posturas antes de que iniciaran las campañas electorales, López Obrador señaló en numerosas ocasiones al caso de Fertimex, así como lo que más tarde consideraría una “paradoja del neoliberalismo”: vender una empresa barata por considerarla inservible y años después comprarla cara, cuando ya era chatarra.

45
Cajas
con documentos priístas presentó AMLO en 1995.

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