EN 1133…

goteo portadaNo hay edad  para sobrevivir.

Tenemos el ADN de las tortugas. Lo que menos importa es la madre. Los espacios tocables —tierra o agua— dañan o salvan. Nadie es dueño del aire o la muerte.

Aquí empieza nuestra historia.

Los 1133 caracteres deben ser aprovechables.

No lo inventó el que intenta escribir con un dedo o un lápiz metido en la boca. Lo escribe una mujer musulmana siria que ama a sus hijos. Todo para no perder su risa.

Me enamoré de la persona equivocada. No por obligarme a traicionar a mis padres. Les heredé todo.

Si matas eres asesino. Así invoques a quien, presente o no, permitió no descuidar nuestro cabello.

Aanisa, a sus 12 años, lo descubrió.

En Karbala, sus padres fueron ejecutados por un kurdistano de alma anticapitalista. Amaba el mundo libre estadounidense.

La tortuga del territorio de Bandar-e-Anzali sigue viva, reptante. Aanisa debe zafarse de sus propios miedos.

Cada tortuga tiene el ADN del humano miserable. Depende del hitman generoso. No importa que viva de la política o el negocio privado.

Al final, y el pobre lo sabe:

El uniforme salva a su familia…

El uniforme debe tener el color de la tortuga…

HEMEROTECA: pro2223

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