DON GUS, EL SOÑADOR…

Por Álvaro Delgado/Apro

GusAdmirador de Claudio X. González, el ideólogo del sector privado, y de Andrés Marcelo Sada, el líder empresarial que se enfrentó a Luis Echeverría, Gustavo de Hoyos Walther, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), gusta de la política y acaricia el proyecto de ser presidente de México.

No es vergonzante que un ciudadano, llegado el momento, pueda transitar a lo público”
Aclara De Hoyos sobre su aspiración política tras concluir, en diciembre, cuatro periodos consecutivos como líder de los patrones de México, con un activismo sin precedente.
¿Quiere usted ser presidente de la República?
Quiero ser un buen presidente de la Coparmex hasta el último día y quiero seguir participando en la vida pública del país. No he tomado una decisión de futuro, pero ni me encarto ni me descarto.
Es el martes 11 y De Hoyos habla con el reportero en El Balcón del Zócalo, restaurante desde donde se ve, de frente, el Palacio Nacional. Mientras posa para el fotógrafo Benjamín Flores, imagina la fotografía con la sede del Poder Ejecutivo como fondo: “Habrá muchas interpretaciones”.
En entrevista, el abogado bajacaliforniano critica el manejo de “claroscuros” de la política económica del presidente Andrés Manuel López Obrador y dice que, si le concede una audiencia, le pedirá que cancele el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas, pero sobre todo que “evite la polarización y convoque a la unidad”.
Apertura Al cambio
Emplaza: “El presidente está ante una gran oportunidad, con su popularidad, con su legitimidad de origen, de llamar a la concordia y reconocer, como lo hacen los jefes de Estado, que hay decisiones que, aunque son de buena fe, a veces no dan los resultados, y ponerse en el lado correcto”.
Junto con los Claudio X. González, padre e hijo, De Hoyos articula la oposición a López Obrador y critica sus decisiones, a costa de contradecir a Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), organismo cúpula del sector privado, quien elogió el liderazgo presidencial tras el acuerdo con Donald Trump: “Carlos dijo que estábamos unidos en torno a un gran liderazgo y yo pienso que es un liderazgo lamentable el del presidente. No tenemos en el país un gran liderazgo en la figura del presidente. Es un liderazgo desafortunado”, define.
De Hoyos es uno de los principales promotores de los 147 amparos contra Santa Lucía, que ya ha logrado suspensiones definitivas de las obras, y de que se continúe la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco.

El próximo presidente de la República, del partido que sea, para no futurearle, podría tener un espacio de rectificación; este debate no se acaba en cinco años”, advierte sobre la construcción del NAIM.
Se han equivocado en la economía y han generado grandísimos trastornos, pero esto es un acto deliberado dañino. No hay vuelta de hoja. ¡Por eso es que nos oponemos! ¡Por eso no queremos que se construya!”
Mal enfocado
Más aún, subraya, no hay acciones contra la corrupción que López Obrador aseguró que existía en el NAIM: “Si era para hacer dinero, había contratos leoninos, sobrecostos y alguien se quería quedar con la tierra, ¿en dónde están las denuncias? Ahí no hay más que dos: o miente o es cómplice. ¡No hay más! ¡Y no puedo aceptar la complicidad ni la mentira!”
Entre los líderes empresariales que De Hoyos admira está también Claudio X. González Laporte, exasesor de Carlos Salinas, expresidente del CCE, del Consejo de Mexicano de Negocios y accionista mayoritario de Kimberly Clark de México, señalado de haber tenido privilegios fiscales por su relación con el poder priísta y panista.
“Yo creo que el balance de don Claudio es altísimamente positivo para el país. Desde luego, tengo el más alto aprecio por lo que está haciendo Claudio, su hijo.”
Se refiere a Claudio X. González Guajardo, colaborador de Salinas en su campaña, exasesor de Ernesto Zedillo, expresidente de Fundación Televisa y de Mexicanos Primero, el organismo que diseñó la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, que ya fue derogada.
“Somos correligionarios de muchas causas, como el aeropuerto, pero de esa y 20 más.
‘‘Y creo que en esa parte combativa, esa visión transformadora, está un legado de gran futuro para el país”.
Pugna de impuestos
Junto con González Guajardo, el presidente de la Coparmex lideró la exigencia para que los servidores públicos, dirigentes de partido y candidatos hicieran públicas sus declaraciones “3de3”: Patrimonial, fiscal y de intereses.
De Hoyos Walther es un viajero permanente en el país, con visitas a los estados para reunirse con empresarios y autoridades, y sólo descansa los fines de semana en Mexicali, su ciudad natal. Desde temprano los lunes está activo en las redes sociales posicionando temas, a menudo con videos.
Aunque respalda decisiones del gobierno de López Obrador, como la disciplina fiscal, la apertura comercial o el respeto a la autonomía del Banco de México, es un duro crítico de las que considera erróneas, en un tono más encendido del que suele tener la Coparmex.
“Obviamente, la postura de la Coparmex, como queda cotidianamente acreditado, es la más crítica hacia las decisiones y acciones del presidente, es la más vocal, la que dice las cosas como son, pero es natural, somos un sindicato patronal y nos asumimos en esa lógica.”
Donde De Hoyos ve “signos negativos” de López Obrador es en “vulnerar la confianza que, a su vez, proviene de la certidumbre”, y dos elementos en ese sentido son la cancelación del NAIM y la cancelación de las rondas en el sector energético.
También critica “la visión equivocada” del gobierno de construir la refinería de Dos Bocas y, además, la falta de entendimiento de la importancia de las calificaciones crediticias, que con su degradación ha crecido de manera exponencial.
Por eso, apura a López Obrador a rectificar para recuperar la confianza de los inversionistas mediante tres “golpes de timón”: reactivar las rondas energéticas, cancelar Dos Bocas y reactivar el NAIM. “No quiero tres de tres. Simplemente una señal de suspensión de Santa Lucía para hacer una revaloración”.
Aunque tiene comunicación prácticamente con todos los secretarios del gabinete y con el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, no se ha reunido con López Obrador. “Esperaría que pudiéramos tener ese espacio pronto”.

—¿Qué le diría?

—Seguramente esto y, bueno, si el tiempo nos permitiera, otras cosas más.

¿Qué, por ejemplo?
Lo más sencillo que puede lograr el presidente es provocar la unidad y evitar la polarización. Eso no cuesta dinero, cuesta voluntad. Y si algo está haciendo es que muchos empresarios, muchas organizaciones, estén pensándosela dos veces para invertir; más allá de los problemas exógenos de la economía, es la falta de confianza derivada de esas posiciones.
El reportero le pregunta si le atrae una candidatura “ciudadana”, como la de Enrique Cárdenas a gobernador de Puebla, mediante la cual González Guajardo y Amparo Casar, coordinadora de asesores de Santiago Creel en la Secretaría de Gobernación, se la propusieron a la misma coalición que apoyó a Ricardo Anaya: PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.
Lo niega, pero no lo descarta: “No estoy en esa ruta, ni mucho menos estoy en pláticas con ningún partido para algo así. Para decirlo con toda claridad: no es tiempo”.

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