REHEN DEL PASADO

el infierno de gaalia15

De todo, como en la Viña del Señor:

Matrimonio fallido, hija lesbiana y farmacodependiente, negocios sin control administrativo, un incómodo pasado —el asesinato de Pierre Laporte—, padres racistas y una soledad impuesta por su responsabilidad política, asida a los intereses de poder de sus patrocinadores: clero y burguesía nacionalista.

Catherine seguía sin asimilar este embalaje de sucesos inherentes a sus casi cincuenta años de vida.

Intentaba digerirlos con la cabalidad de las ideas, pero el presente cobraba tanto realismo cognoscitivo que vivía anclada a ciertas fantasías psicodélicas de algún artista surrealista.

     La escenografía ahora era otra, inherente al ascenso oficial del nuevo Primer Ministro de Quebec.

De ahí que sus recuerdos se sobrepusieran con mayor intensidad y provocaran remordimientos y ansiedad.

Tal vez, el cambio de dos de sus colaboradores entrañables abonaron tales sentimientos negativos.

Así quiso creerlo.

Geogetto hizo el enroque sin consultarla. Los sustituyó por gente afín a sus intereses políticos.

Alexandre Foysi y André Bodreau tuvieron que renunciar tras difundirse, a través de un importante diario local, los resultados de un estudio realizado en el Centro de Educación para Adultos María Curie, donde se aseguraba que un ejército de enfermos mentales “contaminaba” –esta fue la palabra—a los Centros Productivos y de Convivencia de Montreal, principal ciudad de Quebec.

El argumento de peso puso en jaque al gobierno local.

Sin embargo, los dos psiquiatras hicieron su trabajo a cabalidad, sin dimensionar el alcance social de sus conclusiones. Generaron molestia y temor.

Geogetto decidió canalizarlos al Ministerio de Seguridad Publica. Se encargarían de evaluar a los policías e investigadores capacitados en el Ministerio de Defensa Nacional, bajo el control anglófono.

Catherine intervino para protegerlos. Le argumentó a Geogetto que sus ex colaboradores jamás mintieron, sino alertaron a la sociedad sobre el anormal comportamiento de algunos inmigrantes de recién arribo a la provincia. El estudio contó con la anuencia del Ministerio de Inmigración  y Ciudadanía de Canadá.

     Y argumentó:

     La mano de obra calificada, sin graves problemas de personalidad, es retenida en Ontario, Alberta y Columbia Británica. Las familias con traumas de guerra o bajo nivel de escolaridad son enviadas a Quebec. De ahí que, en algunos centros de estudios para adultos, se detecten a estudiantes con esquizofrenia y depresión aguda.

     El primer Ministro, después de consultarlo con el arzobispo Lapenane, tuvo que ceder.

La presión ejercida por los liberales y conservadores quebequés seria atendida, pero sin deshacerse de los dos investigadores egresados de la Universidad de Concordia.

     —Después de la ceremonia, quiero que ahondemos en el tema y hagamos algunos cambios importantes en el ministerio —ordenó Geogetto—. Ten la seguridad que su salida no fue algo que yo lo decidiera solo.

Catherine no cuestionó, acató.

     La presencia de Geogetto en Ottawa tenía un propósito fundamental: rendirle lealtad a la monarquía inglesa, por exigencia constitucional.

Geogetto, en traje gris y corbata azul íñigo, fue juramentado en la sede del parlamento.

El presidente de la Cámara de los Comunes, de origen japonés, lo hizo repetir —muy a su pesar— con una mano sobre una biblia de gruesa pasta negra:

     —Declaro solemnemente que seré fiel y leal a su majestad la reina Isabel II. Yo, Geogetto Burns, declaro bajo juramento que seré leal al pueblo de Quebec y que ejerceré mis funciones como primer Ministro con honestidad y justicia, dentro del respeto de la Constitución.

     El representante de la Corona Británica, el gobernador general, sir Walter Terry, fue el primero en estrecharle la mano y desearle suerte en su nueva responsabilidad político-administrativa.

El Primer Ministro de Canadá, Mark Wayne Craig aprovechó la salutación para verter unas palabras de aliento y retener la mano de Geogetto para que los reporteros gráficos y camarógrafos registraran el momento.

También, el representante del Sacro Colegio Cardenalicio, el cardenal Philippe Landry, externó la invitación del Papa Benedicto XVI para que visitara la Santa Sede.

     —Su Santidad tiene los ojos puestos en la Nueva Francia y seguramente durante el encuentro se definirá la fecha de su viaje a estas benditas tierras… Geogetto, que Jesucristo y la Santísima Virgen María te protejan…

     En esos instantes, Catherine empezaba a padecer los estragos del cansancio y la enfermedad de sus ojos. Llevaba varios días sin dormir a plenitud. Los pupilentes le lastimaban, a pesar de ser los indicados para su fotofobia, provocándole un lagrimeo continuo que resumía con un pañuelo azul turquesa, afín al traje sastre que portaba.

Catherine estuvo tentada en ingerir una anfetamina para despabilarse. Recordó que en su bolso cargaba un frasco de Asenlix.

     —Te ves más hermosa con el azul de Quebec y no soy el único que lo dice, Catherine…—dijo Paul Ouellet antes de abrazarla y darle un beso en la mejilla.

     Los colores de la bandera quebequés predominaban entre los acompañantes de Geogetto.

De los quinientos ocho parlamentarios —ciento veinticinco de la Asamblea Nacional, ciento cinco senadores y trescientos ocho diputados federales—menos de cien utilizaron algún distintivo relacionado a la causa secesionista.

Los anglófonos dominaban el poder legislativo local y nacional y convirtieron el Centro Block o la Colina del Parlamento, en una fortificación austera.  Los rojos encendidos y blancos ahogaban al azul de sus adversarios políticos.

     —Necesito salir y quitarme los lentes de contacto que me torturan  —le confió Catherine a su amigo, que continuaría a la cabeza de la subsecretaria de Cultura.

     —Ni modo, tienes que ser fuerte porque aún falta la presentación de los nuevos ministros provinciales… Le pedí a Luçon que te lleve tus gotas al lobby… Date una escapadita al sanitario…

     —Geogetto quiere hablar conmigo y fue aprensivo… y esto va para largo…

     —El gordo Freddy me confió que su hermano le dijo que algo traman los liberales en tu contra. Tremblay se entrevistó  anoche con un enviado de Luciano, porque quiere remover el asunto del Frente de Liberación de Quebec y su relación con algunos altos funcionarios del nuevo gobierno. Tal vez Geogetto quiere tratar el tema…

Nuevamente fueron recurrentes las imágenes del pasado.

En segundos, sin proponérselo, la película de su vida la hizo recular.

Una andanada de acontecimientos nada agradables le provocaron náuseas y la necesidad de llorar.

Catherine era una rehén de su propio pasado.

HEMEROTECA: (In memoriam a este singular chilango de prosapia):

Chin Chin el teporocho – Armando Ramirez,

Bye bye Tenochtitlan – Armando Ramirez

VIDEOTECA: https://ok.ru/video/825034082906

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