ALMIBAR

vuelaNo me pidas cargar el báculo del viejo desternillado de la plaza.

Tiene marcas de olvido y sebo.

Pídeme un trozo de aliento seco arrojado al fuego y caza.

Y en tu boca, de almíbar y piñón fresco,

siembra memoria tierna, la de Apis con cencerro ajeno.

Ábrete entonces en la braza del lecho

antes de atraparme con tus rosas silvestres.

HEMEROTECA: pro229

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