MITIKAH: INVASION PELIGROSA

Por Jorge Carrasco Araizaga y Juan Carlos Cruz Vargas/Apro

torreLos vecinos del barrio de Xoco ignoran contra quiénes se enfrentan desde hace una década. Sólo saben que un gigante se está asentando en lo que fue un pequeño pueblo originario, en el sur de la Ciudad de México.
En 2009, cuando decenas de camiones pesados empezaron a circular por las estrechas calles de la colonia, los habitantes del lugar iniciaron una pelea para la que no estaban preparados. Nadie les dijo que eso era el comienzo del desarrollo inmobiliario más grande de América Latina.
Ni la entonces delegación Benito Juárez, gobernada por el PAN, ni la administración de quien era el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard —ahora canciller—, les avisaron que el barrio había sido escogido para albergar a miles de residentes y visitantes que terminarán triplicando la población del lugar, sin contar la que se ha sumado en años recientes debido a otros grandes desarrollos.
Mucho menos les dijeron que ese complejo afectaría los vestigios arqueológicos y la herencia arquitectónica del siglo XVII del barrio, ni que arrasaría con 200 árboles, al menos los autorizados por la delegación. O que podrían perder una calle —su acceso al Metro—, en beneficio de los casi 11 mil vehículos inicialmente proyectados para transitar por el desarrollo, pero que llegarán casi a 13 mil, según las modificaciones al proyecto autorizadas por los gobiernos de Ebrard y de su sucesor, Miguel Ángel Mancera.
La ciudad de Funo
Sobre dos terrenos en Avenida Universidad y en la calle Real de Mayorazgo se está levantando un complejo que tiene autorizadas nueve torres, incluida una de 65 pisos ya construida. Son para uso habitacional, comercial, de oficinas y servicios. Por ahora ya se construyó y funciona un hospital, el San Ángel Inn, además de que se proyecta un hotel de 405 habitaciones. Todo en 1 millón 28 mil metros cuadrados de construcción, la mitad de ellos subterráneos para nueve niveles de estacionamientos.
El propietario es Fibra Uno (Funo), el mayor fideicomiso de inversión en bienes raíces de México.
El emblema del complejo es la Torre Mitikah, de 65 pisos y 267 metros de altura. Es ya el rascacielos más alto de la Ciudad de México, el segundo del país después de la Torre KOI, de Monterrey, y el cuarto en Latinoamérica.
La magnitud del complejo se ha incrementado respecto del proyecto original autorizado en 2009. Y aún puede demandar más metros de construcción. Las sucesivas administraciones panistas en Benito Juárez y del PRD en el Gobierno de la Ciudad de México avalaron las modificaciones al amparo de los instrumentos técnicos creados para la explotación inmobiliaria en la capital del país.
Planeado para ejecutarse en cinco años, el proyecto ya duplicó el tiempo de construcción y no se sabe cuándo terminará, aunque en su reporte a la Bolsa Mexicana de Valores correspondiente al primer trimestre de este año, Funo informó que el complejo quedará listo en 2024.
Hasta ahora, en el predio ubicado en Real de Mayorazgo 130, siete edificaciones ya están avanzadas, incluso algunas terminadas, como la Torre Mitikah, que ya domina el panorama a un lado del Centro Coyoacán.
Los otros dos edificios autorizados ni siquiera han comenzado a construirse, al menos a simple vista, porque el predio, abundante en árboles, ha sido tapiado. Ambas torres, de 35 pisos cada una, están proyectadas sobre el terreno de lo que fueron las oficinas del Centro Bancomer, en Avenida Universidad 1200. En conjunto, entre los dos predios se tienen autorizados 224 niveles.
A los predios los separa la calle Real de Mayorazgo. Para integrarlos, los desarrolladores cuentan con un permiso que les dio el gobierno de Mancera, ahora coordinador del PRD en el Senado, para convertirla en acceso al estacionamiento del complejo. Quieren ampliarla a cuatro carriles. Para ese propósito, Funo taló 53 árboles en mayo pasado, provocando movilización vecinal e indignación pública, lo que obligó a la intervención del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Más daños ecológicos
Pero la empresa tiene permiso para derribar aún más. Durante la administración de Mancera, la Oficialía Mayor le autorizó talar 80 árboles en ese tramo al darle el llamado Permiso Administrativo Temporal Revocable (PATR).
Esto se sumó al derribo de 119 árboles hace 10 años, con la aprobación del gobierno de Ebrard. Las secretarías de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) y la de Medio Ambiente (Sedema), avalaron la tala adicional.
El PATR le permite a los desarrolladores quedarse con un tramo de la calle Real de Mayorazgo a fin de desahogar el tráfico del complejo. La nueva tala, sin embargo, estaba condicionada al visto bueno del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) y de la Secretaría de Movilidad.
Ante la protesta social por el derribo masivo de árboles, la Sedema decidió multar a Fibra Uno con 40 millones 883 mil 537 pesos. La sanción apenas representa el precio de venta de uno solo de los penthouses más grandes del complejo. En total, Ciudad Viva tiene autorizadas 8 mil 769 viviendas. Los precios de los departamentos van de 6 millones de pesos por 60 metros cuadrados a 37 millones por 307 metros cuadrados.
A partir de la tala, el complejo entró en una nueva incertidumbre después de varios retrasos sufridos por falta de permisos y financiamiento. El complemento de la obra está en manos de la jefa de Gobierno, aunque empresarios inmobiliarios se han reunido directamente con el presidente Andrés Manuel López Obrador.
En 2009, cuando comenzó la obra, los vecinos se manifestaron y cerraron el tráfico en Río Churubusco, pero llegaron los granaderos a disolver la concentración. Cuando el desarrollo ya llevaba ocho años hubo un acercamiento de parte de la empresa, pero “sólo fue para que nos mostraran la maqueta de su proyecto. No fue para preguntarnos, sino para decirnos lo que iban a hacer. Hubo enojo de los vecinos y se acabó la reunión”, dice a Proceso el arquitecto Miguel Galicia Muñoz, presidente de la Asamblea Ciudadana del Pueblo de Xoco.
Ese fue el segundo y último encuentro que tuvieron
En una década, en sus apenas tres kilómetros de extensión, el barrio ha sido invadido por grandes desarrollos inmobiliarios: Agatha, en Mayorazgo de Solís y Eje 8; Vanity y Grand Park City Tower, en Avenida Cuauhtémoc y Eje 8. Sólo este último tiene mil 500 departamentos. Además, el barrio ha visto la transformación de casas en condominios. Protegidos por rejas y casetas de seguridad, los nuevos habitantes de Xoco son ajenos a la vida y tradiciones del barrio.
Hasta antes de esas construcciones el barrio tenía cuando mucho 3 mil habitantes, apunta el representante vecinal.
Mitikah prevé 10 mil nuevos habitantes sólo en su proyecto.

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