ATRAPADO

sommus portada-SUEÑO 23

Un ser, poliser.

Es centro y ángulo del tiempo y espacio.

Principio e infinito.

Arranque y fin generacional.

Lagrima circular: parto y muerte.

Vislumbro y comprendo mis límites.

Estoy atrapado en las ruinas de la gasolinera. Del lado externo del cristal ocurren cosas.

Un auto gris me impide salir. Corre a gran velocidad en torno al inmueble devastado.

 Nunca oscurece y tengo sed.

¿En qué momento quedé atrapado? ¿De donde provengo? ¿Quién soy? ¿Cómo me llamo?

La garra duele. Es un dolor soportable. Es posible que me lastimara al forzar el candado de la alacena.

Uno o múltiplo.

Línea transversal del diámetro de un círculo.

Pi por erre al cuadrado.

Suelto un escupitajo. El gargajo amarillento resbala sobre el vidrio, opacado con la sombra de mi cabeza amorfa, peluda.

El auto sedán no cesa. Me tiene rodeado. Su máquina gime, gruñe, bufa, croa, grazna, güarre, muge…

Por momento, alcanzo a divisar las colinas y una hondonada.

Es posible que mi posible salvación la obtenga de llegar al barranco de la vida.

Bizarra imagen. Soy el juguete perfecto para entretener al autista.

¿Cómo llegue hasta la gasolinera?

No tengo auto.

El lugar donde me encuentro es el local de cobro.

Afiches de Exxon, Chevron, Schlumberger y Halliburton cubren la caja registradora.

Tengo sed, mucha sed.

Ni siquiera puedo imaginar mi rostro.

Me ha robado la identidad.

Tal vez fue la peste del insomnio. Ha destruido mi memoria.

¿Y el auto sedán? ¿Quedó atrapado en la circunferencia del círculo?

 No lo creo.

El ocho… eso es, el ocho…: 8.

Dos círculos.

Uno sobre otro.

Uno al lado del otro.

Girar, girar, girar… hasta agotar mi paciencia.

Un todo es infinito.

¿El pensamiento tiene límites?

¿Puedes navegar en el alma y salir de sus márgenes?

Un punto en una hoja de papel.

Tengo que recordar el olor y color de la hojarasca.

Nos alimentamos de hojas podridas.

La estupidez es el mayor abono del árbol caído.

Hay desesperación. No lo niego.

Temo salir, escapar del pequeño espacio donde me encuentro.

Es cierto, ahora lo recuerdo.

Los recién nacidos no deben tener movilidad en los brazos.

Durante medio año son maniatados con el cobertor o rebozo.

Ansiedad infinita, por solo balbucear y llorar.

 Bajo los párpados. El infinito se ha pintado de negro.

Aserradero de pestañas.

Carnicería de vocales.

Pozolería de jugos gástricos.

Oratorio de maldiciones.

Fábrica de frases enrevesadas.

Nada es servible en condiciones difíciles.

Descubro con pesar que en mis arterias y venas no corre sangre.

El insomnio es muy vil cuando corroe el sueño.

De las tinieblas construimos muros de nubes negras.

Ascienden mis párpados.

El auto sedan sigue ahí, girando en torno a  mi prisión. Volutas de polvo pardo huyen y se estrellan.

Si el segundero dejara de rascarle las orejas al tiempo, el agua de los ríos evitaría mojar nuestras plantas.

Cada planta de un pie desnudo puede arraigarse al duelo del caído.

El vértigo es un elemento del miedo.

Con solo dormir un poco, dejo de vagar en el sepulcro del silencio.

Es mejor no saber. Ser el punto final de un texto ilegible.

HEMEROTECA: Petroleo – Upton Sinclair

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s