ESPEJO AHUMADO

hablemos cabezalLa prensa es el espejo ahumado de Tezcatlipoca. Distorsiona la realidad. Y cuando intenta reflejarla, la altera el mercado de consumo.

Entonces, todo lo objetivo se trunca en subjetivo y lo subjetivo, en destrucción y muerte.

En los treinta y dos estados de México las trágicas noticias se hermanan.

No todos los estados generan la misma información, sino solo la emiten.

En La Mañanera del viernes 8 de noviembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que en seis estados se concentran el 50 por ciento de los homicidios ocurridos en el país: Guanajuato, Jalisco, Baja California, Michoacán, Estado de México y Chihuahua.

Guanajuato es el estado puntero.

La Fiscalía General de la Republica registró de enero a septiembre de 2019, 25 mil 890 víctimas de homicidio doloso. Solo en el mes de septiembre, en Guanajuato se cometieron 285 ejecuciones.

Campeche, Yucatán, Tlaxcala, Chiapas e Hidalgo son considerados los estados más  seguros del país. Las estadísticas oficial y privada sobre la inseguridad pública así lo confirman.

Sin embargo, la prensa impresa, radial y televisiva de los cinco estados resalta (con grandes titulares) la violencia que predomina en el país, principalmente en Tamaulipas, Chihuahua, Guerrero, Veracruz, Morelos, Nayarit, Colima, Ciudad de México, Sonora, Sinaloa, Guanajuato, Zacatecas, Coahuila y Jalisco.

El presidente López Obrador supone, por resultados difundidos, que en Nuevo León (gobernado por el mochamanos) es exitoso el trabajo policiaco en el combate a la delincuencia.

El secreto: una buena coordinación entre las diferentes corporaciones policiacas, con mando único.

Eso dijo.

En las redes sociales circulan realidades encadenadas a hechos violentos, con mucha carga negativa.

Por ejemplo, en el frustrado intento de detener al hijo de un capo de las drogas en Culiacán (jueves 17 de octubre), la balacera e incendio de vehículos fueron ampliamente difundidos, a través de videos o fotografías registradas con un teléfono celular.

La misma prensa corporativa (nacional e internacional) multiplicó el material captado por la ciudadanía o periodistas locales. Las imágenes trascendieron por el mundo.

Lo ocurrido durante doce horas en una sola ciudad de Sinaloa (Culiacán) hizo creerle a los internautas del mundo que México enfrentaba una guerra civil, aupada por el narcotráfico.

El espejo de obsidiana de Tezcatlipoca, distorsionó la realidad social mexicana.

Algo similar ocurrió el jueves 7 de noviembre, cuando nueve integrantes de dos familias mormonas (LeBarón Langford y LeBarón Miller) fueron asesinadas en Sonora por sicarios del narcotráfico.

Una de las publicaciones virtuales relacionadas al tema del narcotráfico (El Blog del Narco) es de las más consultadas por los internautas. La mayoría de sus videos e imágenes son sobrecogedoras.

Y por lo tanto, dejan de visibilizarse los diez millones de turistas que anualmente visitan Cancún o el 90 por ciento de la ocupación hotelera de Acapulco durante la temporada vacacional.

Igual sucede con los millones de niños, adolescentes y jóvenes que acuden a los colegios o los millones de mexicanos que laboran en el sector privado y público. Gente de bien que ama, ríe, juega, convive con amigos y familiares, va al cine, ve televisión; lee libros, revistas y periódicos; cuida sus parcelas y promueve sus tradiciones y cultos religiosos.

En los 32 estados de México conviven diariamente 130 millones de habitantes. No es un país podrido, corrompido, controlado por sicarios, como la prensa lo promueve ante el mundo.

Durante las visitas finsemaneras  que el presidente López Obrador realiza en distintas cabeceras municipales o rancherías del país, es posible observar, a través de YouTube, Facebook, Twitter o Instagram, a una sociedad participativa, de bien, interesada en los problemas de su comunidad.

Por desgracia, la ultraderecha, alimentada con el dinero trasnacional (e incluyo el aportado por las industrias armamentista y anticomunista) jamás permitirá que se consolide un gobierno de izquierda democrática (como el que encabeza el presidente López Obrador).

La prensa corporativa realiza su trabajo desestabilizador. Y lo hace bien, gracias a la guerra de cuarta generación impulsada por el gobierno estadounidense, las trasnacionales petroleras y armamentistas y sus aliados ideológicos.

VIDEOTECA:

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