4T, UN AÑO

hablemos cabezalAndrés Manuel López Obrador, el Peje, no es un lagarto, como quisieran sus adversarios.

Ha demostrado en un año de gobierno que se la juega por una administración pública honesta, humanista y a favor de los pobres.

Por el momento, los militantes conservadores y ultraderechistas-fascistas siguen desarticulados.

El Prianato le dejó un mal sabor en el paladar a los mexicanos de bien.

Desde 1940 al 2018, los multimillonarios y la aristocracia política enfermaron de cleptomanía, autoritarismo y racismo.

Le heredaron a Morena 70 millones de pobres, en un país de 130 millones de habitantes.

En Estados Unidos radican 38 millones de mexicanos. La mayoría salió de su país por hambre o miedo, nunca por gusto.

En el primer año de gobierno de la 4T, de acuerdo a datos oficiales, seis de cada diez familias pobres reciben actualmente ayuda económica.

Lo mismo ocurre en nueve de cada diez familias indígenas.

Significa que en el 2020, los diez millones de indígenas mexicanos tendrán sus alimentos básicos garantizados.

El gobierno de la 4T impulsa becas y ayudas económicas mensuales y bimensuales a más de 10 millones de niños, jóvenes y viejos.

Un hogar en donde habitan dos ancianos de 68 años hacia adelante, obtienen una pensión de cuatro mil 600 pesos cada dos meses. Dos mil 550 por persona.

La misma cantidad reciben niñas y niños con discapacidad.

En el programa Jóvenes construyendo futuro, se ha beneficiado a casi un millón de personas. En un año se les capacita y reciben una beca de tres mil 600 pesos mensuales.

La 4T, de igual manera, apoya con becas a estudiantes pobres de todos los niveles educativos.

El programa contempla beneficiar a diez millones de jóvenes.

Por el momento, 224 mil campesinos —de 400 mil programados—  han sido contratados en el programa Sembrando vida —para plantar y cuidar arboles maderables y frutales— y por su trabajo, perciben cinco mil pesos mensuales. Es un empleo permanente que tendrá vigencia durante todo el sexenio.

El propósito de la 4T, de acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 es sacar de la pobreza a 25 millones de mexicanos.

En resumen, en todos los programas mencionados, el gobierno federal destina trescientos mil millones de pesos anuales.

No es poca cosa.

Los gobiernos prianistas jamás destinaron tantos recursos económicos para beneficio de los pobres.

La corrupción fue su principal sello. Llegaron a robarse hasta el 15 por ciento del Producto Interno Bruto del país. Una barbaridad.

El gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador incuestionablemente cuenta con el respaldo mayoritario de la sociedad. Encuestas privadas han demostrado que un 85 por ciento de los mexicanos avalan su acción pública.

La inseguridad es el mayor talón de Aquiles.

Sin embargo, la mayoría de mexicanos estamos conscientes que el presidente López Obrador heredó un país dominado por narco-paramilitares de ultraderecha y la inmoralidad burocrática.

El presidente ha pedido un año más de tiempo para desarticular a la delincuencia. Por el momento, aun no se cuenta con los suficientes elementos de la Guardia nacional para atender la demanda de protección policiaca en todo el país.

López Obrador enfrenta a enemigos o adversarios poderosos, nacionales y extranjeros.

Las trasnacionales petroleras y la ultraderecha internacional usarán todos los recursos mediáticos y narco-paramilitares para desestabilizar al gobierno. Solo la solidaridad y unidad de los mexicanos permitirá el avance de esta Cuarta Transformación.

En la actualidad, se han creado las bases legales para castigar penalmente la corrupción burocrática y el fraude electoral. Incluso, un presidente de la republica ya no será intocable. Por su mal desempeño, constitucionalmente podrá ser removido del cargo, si una mayoría de ciudadanos así lo decide en una consulta pública.

No bajemos la guardia.

Los aliados internacionales de la oligarquía nacional rapaz, por el momento, no pueden irresponsablemente soliviantar al país. Ya tienen varios frentes de guerra en Latinoamérica y pueden revertirse en su contra.

Tienen mucho que perder.

Una gran base estadounidense no está de acuerdo en el comportamiento pro genocida del inquilino temporal de la Casa Blanca.

Hasta los fachos de Miami tienen que medirle el agua a los camotes.

Cuba y Venezuela son una muestra palpable de su fracaso.

En Venezuela no han fracturado a la unidad chavista. Por el contrario, provocaron que más de tres millones de venezolanos —afines a su revolución bolivariana—, estén armados y bajo entrenamiento del Ministerio del Poder Popular para la Defensa.

Esta locura fundamentalista de la ultraderecha, dejó sin hidrocarburos a la industria estadounidense y sus aliados regionales.

Y por el momento, China, Rusia, Irán y Turquía —por mencionar algunos países de Europa, Asia, África y del Medio Oriente— son socios comerciales privilegiados de Venezuela.

Ni los pueblos de Ecuador, Brasil y Bolivia cederán a las pretensiones hegemonistas del gobierno estadounidense.

Tarde o temprano, esos países y Haití, República Dominicana, Chile y Colombia serán gobernados por dirigentes humanistas, patriotas y demócratas auténticos. No por peones de la oligarquía extranjera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s