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Sommus

NOCHES BLANCAS

sommus portada-SUEÑO 27

Noches blancas sin Dostoievski en el edificio.

Fiódor tardará en recuperar el habla. La epilepsia, como consecuencia del accidente, hace estragos en su salud mental. El médico no descarta daños irreversibles en el cerebro, de no operarse.

—Olvídate del convivio, Serge —aclaré—. Mientras Fiódor no mejore, queda descartado el convivio…

Las penas consumen a Cristian.

Fiódor es su mejor amigo. Los dos prestaron sus servicios en las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, durante la guerra civil de Afganistán.

Kundera insiste en llevarle la contraria a su padre. Casarse con la viuda del Seis, comprometida con el inquilino del Uno, suscita reclamos de los otros vecinos.

Fiódor Dostoievski sigue hospitalizado.

Nuestro vecino, el 23 de diciembre del año pasado sufrió una estrepitosa caída al trepar a una silla. Intentaba colocar la Estrella de Belén en la cima del pino.

Un tipo de noventa kilos y con problemas reumáticos se dejó llevar por la vanidad. En esas condiciones, la silla cedió y sucedió lo que sucedió. El golpe fue en el cráneo.

Madeleine nunca se ha separado de Fiódor Dostoievski. Dos veces por semana va al hospital. Habla con él, sin recibir respuestas. Le lee cuentos de Bradbury y Julio Cortázar, traducidos al francés.

La epilepsia es muy recurrente.

He metido mi cuchara, en un afán de evitarle mayores pesares al viejo. Cristian es apreciado por mi familia, no solo nos une la buena vecindad. En dos ocasiones, nos ha sacado de apuros por falta de dinero.

 Los fines de semana, Kundera me ayuda en el secado de carne. Es quien la corta en largas tiras y la sala.

Elendur lo aprecia. Físicamente son muy parecidos, por su apego al deporte y a los videojuegos. Lo mismo por la edad.

Únicamente el color de la piel los distingue. Mi hijo es moreno, casi negroide, y Kundera, blanco.

La viuda es joven, a pesar de estar sola desde hace seis años. No ha perdido su lozanía y belleza.

—Monsieur Dostoievski no superará sus lesiones, monsieur Méndez —dice Kundera mientras me observa envolver con tela y atar con hilaza los pequeños ladrillos de carne salada—. La doctora se lo informó a Madeleine. Y si lo visita, es por simple agradecimiento. El anciano siempre tuvo atenciones con ella, principalmente económicos.

Fiódor es un homónimo del renombrado escritor ruso. Lo mismo el apellido Dostoievski. Sus padres, enterrados en Moscú, admiraban al artista. Y en su honor, le impusieron a mi vecino el nombre del autor de Crimen y castigo y Los hermanos Karamázov.

—Todos lo acordamos —precisé—. Hasta que se recupere Fiódor, reanudaremos el convivio navideño o de Año nuevo…Debes escuchar a tu padre.

—El corazón no tiene oídos…

—Es un asunto de principios, Serge —volví a recordárselo—. La viuda nos dijo que ama a Fiódor y que están comprometidos. En el instante que abandone el hospital, se casarán por lo civil y celebrarán su luna de miel en un largo paseo por el tren transiberiano.

Serge tenía una versión distinta a la nuestra.

Madeleine, consciente del deterioro físico y mental de su prometido, aceptó ser acompañada por Serge en sus recientes visitas al hospital.

—No significa que quiera algo contigo —aclaró la viuda, seis años mayor que Serge—. Si lo hago es porque me siento muy sola e incomprendida…Y es posible que de no superar el golpe Fiódor, acepte tus pretensiones…

Uno de los libros que le lee a su prometido, Queremos tanto a Glenda de Julio Cortázar, pertenece a mi biblioteca. Elendur se lo prestó a Serge.

Y supongo que Serge hizo lo propio con la viuda.

En fin, no deseo ahondar en el tema.

La temporada es buena para la venta de carne seca. Es el negocio que compensa los gastos de familia. En estos tiempos es muy difícil sobrevivir con el dinero de la pensión.

De algo puede estar segura mi familia.

Madeleine aceptará a Serge como su nuevo prometido.

Sin embargo, estoy consciente que el inquilino del Uno superará sus lesiones.

De ser así, como en la novela Noches blancas, de Dostoievski, el perdedor de este triángulo amoroso será el hijo de mi amigo Cristian.

HEMEROTECA: Noche Blancas Ilustrado – Fiodor Dostoyevski

VIDEOTECA:

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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