BANDA DE TRES

hablemos cabezalPRIMERA DE DOS PARTES

En la mesa de billar sin canastones, el tercer golpe de bola es definitivo. Los expertos del juego, lo llaman carambola de tres bandas.

De 1999 a marzo de 2004, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari supo aplicar la regla. Con el taco en las manos —dos de cuatro videos incriminatorios— tocó la primera bola —representada por una burócrata con ínfulas de lideresa— y esta golpeó la tercera bola, de acuerdo a lo planeado.

Su contraparte, el presidente Andrés Manuel López Obrador también es un experto del juego. Si en 2006 y 2012 perdió de mala manera la presidencia de la República, ante su poderoso adversario que alimentó las triquiñuelas del fraude,  aun así pudo sacar la casta desde Palacio Nacional, en 2019.

El viernes 10 de julio de 2019, López Obrador tocó su primera bola —a un experto en defender legamente a delincuentes de cuello blanco y abrir cuentas bancarias en paraísos fiscales— y un mes después, esta alcanzó a la cercana aliada circunstancial de Salinas de Gortari.

Ha sido el encuentro de billar más largo en tiempo —treinta y un años— y en los tres sets pactados, aun no hay un vencedor definitivo.

Está claro que López Obrador ha superado algunos obstáculos antes de agarrar el taco del billar de punta diamante.

Salinas de Gortari, en 1994, impidió que llegara a la gubernatura de Tabasco. En esa ocasión, hubo un sacrificado del lado priista: el secretario de gobernación, Esteban Moctezuma, actual funcionario de elite del tabasqueño.

López Obrador encabezó el 22 de abril de 1995, la Caravana por la Democracia que partió de Villahermosa, Tabasco y concluyó en el zócalo de la Ciudad de México.

Una mano anónima (¿De la Secretaria de Gobernación?)le envió al PRD varias  cajas de cartón con las pruebas del escandaloso fraude electoral fraguado en Tabasco, el 20 de noviembre de 1994.

Moctezuma presionó para que Roberto Madrazo renunciara a la gubernatura de Tabasco.  No lo logró. Salinas de Gortari optó por sacrificar a su secretario de Gobernación.

Con el arribo del panista Vicente Fox a la presidencia de la República —1 de diciembre de 2000—, Salinas de Gortari salió fortalecido.

Los panistas fueron los principales beneficiados durante la administración salinista. En su sexenio obtuvieron, bajo la llamada concertacesión, las gubernaturas de Baja California y Guanajuato.

De paso, no le puso zancadillas al PAN en Chihuahua y permitió que lo gobernara.

El principal cerebro de Salinas de Gortari, el maquiavélico abogado patronal, Diego Fernández de Cevallos creó los puentes políticos entre el huésped de la residencia presidencial  Los Pinos y algunos intelectuales, periodistas, dirigentes priistas y el propio Fox, aliado obligado en el asunto electoral del 18 de agosto de 1991.

En esa ocasión, los panistas obtuvieron la gubernatura de Guanajuato, a pesar de haber perdido la elección ante el candidato priista, Ramón Aguirre.

Salinas, Fernández de Ceballos y Fox —sin descartar a un grupo de multimillonarios— hicieron la tercia para derrotar a la mala las aspiraciones de López Obrador —entonces dirigente nacional del PRD— de llegar a la presidencia de la Republica.

Y es aquí cuando formalmente empieza —en sentido metafórico— el juego de carambola a tres bandas.

Salinas de Gortari y López Obrador, llegarían, en el 2003, a la mesa de billar en condiciones inequitativas. El primero tenía todos los recursos legales y políticos a su favor.

En las elecciones presidenciales de 2000, el candidato del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fue derrotado en las urnas. Esta sería su tercer declive político. Sin embargo, en 1997, los capitalinos de la Ciudad de México lo eligieron, vía el voto, en su jefe de Gobierno.

 El 28 de septiembre de 1999, Cárdenas renunció a la jefatura y dejó en su lugar a la secretaria de Gobierno, Rosario Robles Berlanga.

El ex presidente Salinas de Gortari, admirador ferviente del tratado sobre el poder de Nicolás Maquiavelo, descubrió que la nueva jefa de Gobierno era madre soltera, ambiciosa e ingenua.

De acuerdo a los intereses de Salinas de Gortari, la economista y chilanga Robles Berlanga —entonces soltera y de 44 años— sería pieza clave para intentar disminuir el liderazgo moral de López Obrador, que, a mediados de 2000, renunció a la dirección nacional del PRD para contender por la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.

Robles Berlanga era la bola blanca de Salinas de Gortari en el primer set de carambola a tres bandas contra López Obrador.

HEMEROTECA: PRO22DIC19

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