EL DUCE

los hijos

Benito Mussolini odiaba la existencia de los lagos, según versión de su hijo Romano.

—Ni son ríos, ni mares y sus aguas jamás gozan de libertad—repetía.

Y lo reflexionó precisamente en la ribera del lago Como, de la región de Lombardía,

Ahí, en la comuna de Mezzegra, El Duce selló su destino.

Los partisanos lo ejecutaron y colgaron junto a su amante, Clara Petacci.

En el gobierno, ejército y universidades laboraban cincuenta mil judíos.

La ley antisemita de los fascistas los obligó a esconderse o huir del país.

Aun así, no todos la libraron: cerca de ocho mil fueron asesinados.

—En diciembre de 2003, tres años antes de morir, Romano me dijo que nunca entendió a su padre en el asunto de los judíos…Antes de la guerra, en su gabinete trabajaban judíos de alto rango.

Pierril de pie y acodado en la barra bebía jugo de naranja en una copa de cuello largo y base rectangular. Intentaba tranquilizar a su hija, después de ser testiga de un hecho poco común: la tortura a dos jóvenes afrocanadienses.

Renna enfundada en un jersey blanco de lana y un pantalón de pana azul marino, escuchaba lo dicho por su padre, sin parpadear. Fue la primera en enterarse que su padre relevaría a Morel en el Ministerio de Inmigración. De paso, sería el enlace único entre la mafia y el Ministerio con la Federación de Sindicatos Independientes de Quebec.

La obra pública estaba bajo el control de don Adelpho Bonneto. No solo en Montreal, sino en otras ciudades de la provincia.

Medio millón de agremiados —en su mayoría italianos y árabes—, cotizaban en el sindicato.

Y el capo era el principal beneficiado.

—Su hija Alessandra es una ferviente admiradora de su abuelo… —recordó Renna, sentada en un diván de cuerpo con su gato Karl en el regazo—. Un maestro de mi universidad envió una carta por el comentario que le hizo a un candidato transexual del Partido Comunista… Le asegura que el pueblo italiano no es racista o antisemita. Incluso, le recuerda que su tía Edda era judía y que Rachele no era su verdadera madre…

—Tu abuela también llegó a creer esa patraña. Edda es hija legítima de Rachele y El Duce, de eso no hay ninguna duda. Hitler fue quien aplicó con severidad el antisemitismo. Pero no se te olvide que fue el dictador soviético, Iósif Stalin quien mandó asesinar más judíos que el propio Hitler. Los mismos sionistas lo revelaron en un informe llamado El Holocausto. Los bolcheviques asesinaron más de un millón cien mil judíos, mientras que los nazis, en su limpieza étnica, ejecutaron a ciento cuarenta y siete mil… En Polonia fueron tres millones y en Francia setenta y siete mil trescientos.

—En Quebec se le tiene una gran admiración a El Duce, papá. Es un personaje poco comprendido. En una ocasión descubrí que mi abuela, cuando era niña, estuvo con Mussolini. Está al lado de sus padres en la Villa Torlonia de Roma. Quise preguntarle detalles de ese encuentro, pero guardó silencio.

—Es cierto  —asentó Pierril—, jamás ha querido hablar sobre la relación de los Doyen con los Mussolini. A tu bisabuelo le gustaba caminar por los jardines de esa vieja mansión neoclásica porque era amigo de Vittorio, el primogénito de El Duce y Rachele. En varias ocasiones lo visitó durante su exilio en Argentina.

Pierril admiraba a su hija por ser de carácter obcecado. Pocas veces se arredraba ante el peligro.

Lo contrario de Octave que llegó a dudar de la existencia de la doctrina fascista.

Bela le confió a Pierril que durante la ejecución de los “dos criminales negros”, Renna exigió una arma de fuego para acortarle el trabajo a los verdugos.

Lógico, Garçan la tranquilizó.

Y le soltó un motivo de peso:

Faltaba detener a los responsables intelectuales de torturar a su abuela.

Bela tenía la seguridad que Abbas El Etíope trabajaba para la mafia china. Probablemente para Los Cabeza de Serpiente.

Bela dijo por Skype:

—Le prometí a tu hija que en la siguiente ejecución, ella sería una más de los escuadrones de ejecución de la Legión. Tienes una guerrera orgullosa de sus padres y nuestro Gran Duce, te felicito.

HEMEROTECA: Los Senores del Narco – Anabel Hernandez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s