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EL CLAN DE LOS SOÑADORES

sommus portada-SUEÑO 30

El joven, de origen chino, hizo unas muecas a la Joker cuando recibió los tres dólares. El costo de una caja con doce cocacolas de lata.

—¿Cuándo termina la oferta? —pregunté en francés.

Dije algo así como ¿Quand l’offre prend-elle fin?

—La bonne question devrait être —respondió el chino echando lava por los ojos—, ¿pourriez-vous me dire quand l’offre se termine, s’il vous plaît?

O sea, La pregunta correcta debería ser, ¿Podría usted decirme cuando finaliza la oferta, por favor?

Y agregó en castellano:

—Con un poco de práctica se logra hablar correctamente el francés.

—Muchas gracias por la clase —dije sin dar muestras de incomodidad.

Era la primera vez que visualizaba al chino tras el mostrador del Couche Tard,  un pequeño supermercado que abre las veinticuatro horas.

—¿Usted vive en el edificio de enfrente, verdad?

—Así es…

—Siempre veo que lo buscan. ¿Es terapista?

—No, descifro sueños…

Y decía la verdad. Desde los trece años leo los residuos del café.

—Lo buscaré —dijo enseñando sus grandes dientes.

—¿Sueña mucho?

—Demasiado y hay imágenes que son muy recurrentes…

—Dígame una, al fin no hay clientela…

Claro, por la hora. En doce minutos serían las dos de la mañana.

—Que mi líder espiritual camina a mi lado y me repite que es amado por la gente.

—¿Aquí en Montreal?

—No, no, en Nantong, cerca de Shanghái. Ahí nací y lo mismo pasó con mis ancestros.

—Es posible que añore a su maestro —resumí con simpleza.

Montreal es una isla poblada de nostálgicos.

—El asunto fue que una mujer apuñaló al Maestro. Y me lo dijo, porque yo no me di cuenta. Sangraba del costado y empecé a pedir ayuda. La gente nos veía y se burlaba. Tuve que cargarlo y caminar un largo trayecto hasta llegar a una escuela militar. El edificio era un gigantesco cubo gris rodeado de grama muy verde y cerezos en flor. Los cadetes tampoco se interesaron por mi Maestro. Antes de morir, me dijo: El odio no es un impedimento para compartir. Por el contrario, es la primera semilla de amor.   

No era la primera vez que alguien soñaba con una persona cercana apuñalada. Un mexicano, Guillermo Rivas, del departamento 14, me contó una historia parecida. Lo mismo la nica Teresa Vivas, la del 17.

Y un asunto más grave. Yo mismo he experimentado pesadillas donde mi padre muere en mis brazos, después de ser apuñalado por un desconocido en un centro comercial.

Y ahora Gao, el chino tendero. Era uno más del clan de los soñadores aprensivos.

No lo dudé. Después del alba, haría una cita con mi psicoanalista asignado por el Ministerio de Salud.

Y concluí:

Su respuesta podría ser multiplicada con mis clientes y ganar plata.

Ser un esquizofrénico tiene sus ventajas.

VIDEOTECA:

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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