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Cine del pueblo

HERMOSILLO

cineOtoño de 1976

El hombre de anteojos bifocales y barba rectangular, algo crespa, de pie aguardaba su turno para ser presentado.

Los cinco brigadistas hacíamos lo propio en el pasillo y acuclillados en la baldosa. En breve se proyectaría una película de 16 milímetros.

Nuestro coordinador, Archi Garza, era el responsable de hacer la presentación.

En el Instituto Nacional de Capacitación Agraria, el INCA, nos permitían cierta autonomía de acción.

Archi, dos veces al mes, recurría al cine para enriquecer nuestra visión de servicio.

La Barca estaba sumida en una perenne tranquilidad. La noche otoñal no era distinta a otras. Salvo que, en mi caso, me provocaba constantes estornudos.

—Jaime Humberto Hermosillo vino desde Guadalajara para conocer nuestro trabajo y hablar un poco de su oficio  —nos explicó Archi—. Es cineasta y un hombre generoso, comprometido con la libre expresión y el cine de denuncia.

Jaime Humberto avanzó un par de pasos. Vestía camisa de manga corta, suéter guinda atado a la cintura y pantalón vaquero, ajustado.

Las botas de minero, manchadas de lodo, evidenciaban una reciente incursión a las parcelas experimentales de sorgo.

—Mi propósito es exhibirles dos películas  —dijo con acento pedagógico, de educador de escuela primaria—. Una es de mi autoría. La que ahorita veremos es de un director estadounidense, Sam Peckinpah. Straw Dogs o Perros de Paja se titula… Al final, si así lo consideran, podemos debatir o intercambiar opiniones.

El cineasta, de 34 años, tenía en su haber cuatro cortometrajes y cinco largometrajes. La pasión según Berenice, seria proyectada en la noche siguiente, después de la cena.

Jaime Humberto y Archi, el melenudo coordinador, se insertaron al grupo. Valeria, la compañera sentimental de Archi, fue la responsable de maniobrar el proyector.

En hora quince minutos se exhibió la película sobre un muro encalado.

La historia me impactó por su crudeza.

Un matemático gringo mata a cinco malandros ingleses en defensa de la propiedad privada. A uno le machaca la cabeza con un palo de golf.

O son crímenes perpetrados para evitar el linchamiento de un hombre con mente de niño que involuntariamente ahorcó a una chica de la comunidad.

David, el matemático no mata por defender la honra o violación de su esposa que previamente le fue infiel.

Es el comburente para desatar su ira.

Enrique, Roberto, Benny, Alberto y yo, al término de la exhibición, participamos en el debate. Archi y Valeria no intervinieron. Jaime Humberto nos escuchó con atención, pero jamás sacó conclusiones. Nuestras propias palabras abonaban razonamientos o dudas.

Una especie de dialéctica transformadora, si es posible categorizar la experiencia.

Benny resaltó el papel de las mujeres en la historia: ser víctimas.

Una, Amy, fue vejada sexualmente y otra, ahorcada involuntariamente.

Roberto centró sus observaciones en el enfermo mental, principal contribuye de la tragedia.

El intelectual estadounidense es quien alteró la convivencia de los lugareños.  Antes de su presencia en el pueblo, todos interactuaban sin llegar al crimen.

El patriarca de una familia malamansada, al final cedía a la autoridad representada por un ex oficial del ejército tunco. Era quien tenía el control moral y legal de los lugareños.

La esposa del matemático pertenecía a la comunidad. Precisamente los dos estaban ahí, porque ella había heredado la propiedad de su padre. Y cuatro amigos de infancia fueron contratados para construir un garaje.

Uno, Charles Bennet, intimidó sexualmente con Amy.

Finalmente, tras una hora de debate, concluimos que los ingleses salieron mal parados.

El gringo superó la prueba y logró sus propósitos: salvaguardar la propiedad y la vida de su esposa y el enfermo mental.

Peckinpah y su coguionista, David Zeelag, destacaron los límites del hombre pacifista acosado por la violencia.

La guerra de Vietnam aún estaba en el subconsciente de la sociedad estadounidense.

David, el matemático, era un marine sin uniforme que mataba en defensa propia en un país extranjero.

Durante la cena, Jaime Humberto nos compartió una botella de tequila.

En la sobremesa lo escuchamos hablar de su paso por el cine y la historia que tenía en mente filmar: Naufragio.

*El lunes 13 de enero de 2020, Jaime Humberto Hermosillo murió, a los 77 años, en Guadalajara.

VIDEOTECA:

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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