MARIPOSITAS EN EL ESTÓMAGO

hablemos cabezalEPILOGO

Carlos Salinas de Gortari se difuminó del cielo mexica.  Su imagen solo es invocada por Andrés Manuel López Obrador en algunas conferencias de prensa o asambleas populares.

El padre de la desigualdad social, como es llamado por el presidente de México, optó por aceptar su nueva condición de irlandés.

Y desde Dublín, como personaje extraído de las películas de Martin Scorsese, esperar su momento para el contraataque.

En una prisión de la Ciudad de México, una de sus subalternas —Rosario Robles Berlanga— intenta convencer de su inocencia a los magistrados del poder judicial.

Por el momento, su dinero malhabido la aguarda en algún paraíso fiscal.

Es posible que otro tanto permanezca en cuentas bancarias de amigos y prestanombres.

El lunes 17 de febrero celebrará sus sesenta y cinco años de vida.

Desde el 13 de agosto de 2019, es una de las mil 206 internas del Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla, en la delegación Iztapalapa, una de las más pobres e inseguras de la Ciudad de México.

Por el momento, Salinas la ha abandonado dentro de una prisión octagonal de 34 mil metros cuadrados.

Rosario habita en el dormitorio de mujeres procesadas. Uno de los ocho que tiene el reclusorio.

Rosario enfrenta un proceso penal por el presunto delito de ejercicio indebido de la función pública. En 2015, cuando fungía como Secretaria de Desarrollo Social, hizo  perdedizos  mil 787 millones de pesos.

Su debacle moral y político se inició el 3 de mayo de 2001 al cenar con el empresario argentino Carlos Ahumada.

Un jueves inolvidable, de vino blanco, bife de chorizo, locro, sorrentinos y empanadas de carne.

Rosario, le escribió a su amante:

Llegaste tú y contigo llegó otra vez a mis manos la magia, llegaron también las maripositas en el estómago y las luciérnagas que inundaron con su luz nuestro amor. Contigo he vuelto a ser mujer, plena, llena, radiante de amor. Soy muy afortunada, pues me ha tocado aprender que con un poco de audacia los amores imposibles no lo son tanto, por lo menos por algún tiempo.

(fragmento tomado del libro Las amantes del poder, de Sanjuana Martínez)

El 4 de diciembre del 2000, Rosario le entregó la estafeta de jefe de gobierno de la Ciudad de México a Andrés Manuel López Obrador.

El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, su líder moral y padrino político, intentaría ser presidente de la república por tercera ocasión, el 2 de julio del 2000.

Ahumada, experto corruptor de burócratas, sedujo y convenció a Rosario de su grandeza: de ganar Cárdenas, le dijo, ella seria secretaria de estado y precandidata a la primera magistratura de México.

El tercer intento de Cárdenas se frustró. Un panista, Vicente Fox Quesada, ganó los comicios presidenciales.

De manos de una mujer, ex militante del Partido Comunista —Amalia García—, Rosario recibió, el 18 de marzo de 2002,  su nueva responsabilidad: la dirigencia nacional del PRD.

En esos momentos, Rosario y Ahumada experimentaban las mieles de la pasión.

Salinas, desde su mansión de Dublín seguía de cerca los pasos de Rosario.

Sin duda, era de su conocimiento su cercanía sentimental con Ahumada, quien videofilmaba a los jefes delegacionales y altos burócratas de la jefatura de gobierno que recibían sus sobornos para obtener jugosos contratos de obra pública en las delegaciones de la Ciudad de México.

Andrés Manuel López Obrador, como Jefe de gobierno de la Ciudad de México se catapultó como precandidato natural a la presidencia de la Republica. Su principal adversario, dentro de las filas del PRD, era Cuauhtémoc Cárdenas. Lógico, Rosario apoyaba a su mentor.

Sin embargo, la suerte estaba de parte del tabasqueño. Rosario en declaraciones a la prensa aseguró que el PRD, bajo su liderazgo, obtendría el 20 por ciento de los votos en las elecciones legislativas de 2003. De no conseguirlo, renunciaría a su cargo.

No logró su propósito.

Además, Ahumada la involucró en una millonaria deuda con Televisa.

El propio empresario le hizo millonarios préstamos a cambio de intervenir ante los jefes delegacionales y el propio Andrés Manuel para obtener más obra pública.

Rosario fue forzada a renunciar a la dirigencia del PRD.

Y es ahí, donde Salinas mete las manos.

Su propósito es evitar que Andrés Manuel sea el candidato presidencial en los comicios del 2 de julio 2006.

Rosario visita a Salinas.

Corre una anécdota entre la clase política que asegura que, en una cena, Salinas le colocó a Rosario la banda presidencial de su propiedad.

La hizo creer que podía ser la futura presidenta de México.

Por esas fechas, Andrés Manuel enfrenta un intento de desafuero como Jefe de gobierno de la Ciudad de México.

La argucia legal es orquestada por Fox y allegados de Salinas. El motivo: intentar construir un camino en la delegación Cuajimalpa para tener acceso a un hospital.

El tabasqueño sale avante con el respaldo de sus seguidores. Por su honestidad y valentía se había ganado la simpatía de millones de mexicanos.

Salinas, Fox, Diego Fernández y Televisa contraatacan. Aprovechan las corruptelas de algunos jefes delegacionales y altos burócratas del gobierno capitalino, videograbados por Ahumada, para intentar demostrar que Andrés Manuel es un delincuente.

Nuevamente fracasan.

Ahumada huye a Cuba, donde lo aprehenden. Ahí confiesa a detalle todo el entramado armado por Salinas, Diego y Televisa. Termina en una prisión de la Ciudad de México.

Rosario es premiada, después de renunciar al PRD y distanciarse de Ahumada. Atrás quedaron sus reflexiones motivadas por la pasión:

En el lienzo de tu vida son otras manos las que han delineado sus principales trazos. Tampoco he logrado que tú (Carlos) sientas que tus sueños también son los míos, soy una forastera que se metió sin permiso, cuyo nombre está prohibido, que puede mañana recoger sus maletas y no pasa nada, nada cambia y yo que quisiera llenar de flores tu jardín, bajar las estrellas y decorar con ellas cada uno de los rincones de la casa, traer el sol y también la luna, sin entender que nada de eso le está permitido a las intrusas.

En el gobierno de Enrique Peña Nieto la designan secretaria de Desarrollo Social y posteriormente secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano de México.

Y actualmente, desde una celda, intenta descifrar las claves de su fracaso personal.

Tiene una hija, pero no una pareja sentimental. Sigue sola, sin amigos.

Salinas, Fox y Diego han optado por no hacerse visibles. Tienen todo en contra.

El abogado personal de Salinas, experto lavador de dinero sucio, está tras las rejas.

Ahumada, a pesar de radicar en Argentina, aún tiene cuentas pendientes con la justicia mexicana.

Ha perdido sueño y fortuna.

Por el contrario, Andrés Manuel materializó su proposito político: el 1 de diciembre de 2018 protestó ante el pueblo mexicano como Presidente Constitucional de la República Mexicana.

En enero de 2020,  al año y un mes de gobierno, su índice de aceptación social era mayor al setenta por ciento.

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