ACORRALADO

los hijos12

DIA. EXTERIOR. CALLE.

Gritos y golpes en off. La escena abre con Catherine en el suelo con una herida en la cabeza.

Sangra.

Blusa desgarrada con manchones púrpura.

Grito uno:

—¡Asesinos, malnacidos, cobardes!

Grito dos:

—¡Agarren a ese perro greñudo!

Grito tres:

—¡Corre, ponte a salvo! ¡Corre!

Grito dos:

—¡Dispárale a los pies! ¡Túmbalo!

Grito uno:

—¡Cobardes, que no tienen hijos! ¡Malnacidos!

Catherine, de veintidós años, intenta ponerse de pie. Está aterrorizada. La sangre que cubre su rostro le impide ver con claridad.

En su entorno, botellas quebradas, basura, piedras, calzado, ropa ensangrentada y cascos de ciclista abollados.

Grito cuatro:

—¡Ayuden a la chica, pronto! ¡La van a matar!

Grito cinco:

—¡Tu, tu, por favor apóyame, por favor… Hay que salvarla!

Grito uno:

—¡Si… si… Ayúdale o estos perros se la llevan y la violan!

Tres jóvenes auxilian a Catherine. Uno, Abbas El Etíope, es afrodescendiente. El más alto, Gerard — rubio con quevedos— , la toma en sus brazos. Los sigue Alexander, melenudo y barba rojiza. No suelta su mochila escolar.

Gritos y golpes en off. Los cuatro logran introducirse a una casona en construcción.

Disolvencia.

INTERIOR. DIA. HABITACION AUN SIN TERMINAR.

Gerard le limpia la sangre del rostro a Catherine. Usa su playera. Ella se queja. Abbas El Etíope y Alexander observan lo ocurre desde las hendiduras de los ventanales cubiertos de madera.

Alexander:

—Se llevaron a tres de mi clase… Los subieron a un camión…

Gerard:

—Mi hermano estaba herido y lo perdí de vista…

Alexander:

—¿Por qué tanta saña? No somos criminales…

Catherine:

—Me duele el cuello…

Gerard:

—Tranquila, tienes movilidad. Solo es el golpe de la cabeza…

Catherine:

—Una mujer policía me golpeó con su bastón… Nunca había visto tanto odio en los ojos de una mujer…

Abbas El Etíope:

—Yo sí… los de mi madre…

Gerard:

—Tenemos que esperar hasta que las cosas se calmen…

Abbas El Etíope (nervioso):

—Tengo que salir, me buscan para matarme…

Alexander:

—¿Los policías?

No hay respuesta.

Catherine:

—Hay tanto odio por algo tan justo…

Gerard:

—¿En qué universidad estas?

Catherine:

—¿La de Montreal? ¿Y tú?

Gerard:

En la universidad de Concordia con mis dos hermanos.

Alexander:

—Yo también estoy en la de Concordia, en arquitectura…

Gerard:

—Yo en informática…

Gerard, Alexander y Catherine clavan su mirada en Joseph.

Abbas El Etíope:

—No estudio en ninguna mierda universidad, ni tengo un maldito empleo…

Disolvencia.

EXTERIOR. DIA/NOCHE. CALLES.

Imágenes variadas de la movilización estudiantil, en calles y avenidas de Montreal. La policía persigue y reprime.

Una periodista, seguida por su camarógrafo, informa sobre lo que ocurre.

Periodista:

—Hoy se cumplen seis meses de protestas callejeras por parte de los universitarios que exigen gratuidad en la educación de Quebec. Ellos se oponen al intento de incremento de la matrícula universitaria, propuesto por el gobierno provincial que encabeza el liberal Jean Charest. De acuerdo a esta reforma, cada estudiante deberá pagar doscientos cincuenta y cuatro dólares por año, durante siete años. En realidad, la matricula tendría un costo final de mil seiscientos veinticinco dólares…

Un manifestante, que se identifica como maestro catedrático, aborda a la periodista:

Manifestante:

—¿Puedo dar mi opinión?

Periodista:

—Adelante…

Manifestante:

—El primer ministro Jean Charest no midió las consecuencias al anunciar el incremento del costo de la matrícula universitaria en un ochenta y dos por ciento en un periodo de siete años. Además, no solo eso, sino que asegura que al término de este periodo, la matrícula estudiantil se indexaría al costo de vida. Y le aclaro, en Quebec, las matrículas universitarias —las más bajas del país— se mantuvieron, de 1968 a 1988 en quinientos dólares anuales y en los noventa fueron triplicadas.

Periodista:

—¿Pero ustedes fueron tomados en cuenta para decretar los aumentos?

Manifestante:

—Jamás, menos en el 2007 cuando la matricula se incrementó en cien dólares por año, hasta llegar a los dos mil ciento sesenta y ocho. Y ahora Charest quiere incrementarla a tres mil novecientos cuarenta y seis dólares…Sin tomar en cuenta que Quebec tiene una tasa de desempleo superior al quince por ciento y el egresado universitario difícilmente consigue un trabajo acorde a lo que estudió… ¿Comprende señorita? Y es la causa por la que más de doscientos mil universitarios estemos en las calles para oponernos a esas medidas draconianas, fascistas…

Disolvencia con el repique de un teléfono celular en off.

INTERIOR. DIA. HABITACION AUN SIN TERMINAR.

Abbas El Etíope (voz en off):

—¿Puedes prestármelo?

Alexandre (en off):

—Aguanta, ha de ser mi madre….

La toma abre en un gran close up de las manos de Alexander hurgando en su mochila.

Alexander:

—Tatiana…Si, estoy bien, tranquilízate… ¿Está mi madre contigo?

Catherine (quejándose):

—No soporto el dolor del cuello y tengo frio…

Gerard (a su lado):

—No podemos salir, seguimos rodeados de policías, resiste…

Alexander (con el teléfono celular al oído):

—No la vi, todos corrimos por la Diderot y ella quedó rezagada con Andrew y Laila… No llores, por favor… Sabíamos en la bronca que estábamos…

Abbas El Etíope:

— Mierda, mierda… ¿Yo que hice? Puta madre… Estoy en una ratonera y sin una maldita arma…

Gerard (a Abbas El Etíope):

— ¿Tienes problemas?

Abbas El Etíope:

— ¡Ser negro, cabrón!… ¡No me vez!

Catherine:

—Tranquilízate, tenemos que estar unidos ahorita…

Alexander (al teléfono):

—No, no me pases a mi madre… Más tarde llego con ustedes. Recuerda que los gorilas traen consigna de arrestarnos, no de matarnos o desaparecernos… No estamos en África o Siria… Estoy bien… y resguardado…. Las amo…

Abbas El Etíope (a Alexander):

—Déjame hacer una llamada, ¿vale?

Alexander (le entrega el teléfono):

—Adelante….

Abbas El Etíope, sumamente nervioso, marca un número telefónico y aguarda unos segundos antes de hablar:

Abbas El Etíope:

—¡Ya me cargo la mierda! ¡Me tienen de los guevos y sin defensa! ¡La policía está de su parte y traen consigna de matarme!

Disolvencia.

HEMEROTECA: teve4feb20

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