LA CANDIDATURA EQUIVOCADA

hablemos cabezalAndrés Manuel López Obrador es de una sola palabra.

Y difícilmente la traiciona.

Sin embargo, no siempre tiene la razón.

Y hace exactamente 22 años los chihuahuenses de izquierda lo experimentaron en carne propia.

En 1998, cinco meses antes de realizarse las elecciones para gobernador del estado y renovar el congreso local, López Obrador, en su calidad del dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática, asistió a un acto político en la capital de Chihuahua.

El sábado 31 de enero presidió la toma de protesta de la candidata del PRD a la gubernatura de Chihuahua, doctora María Esther Orozco Orozco.

Como reportero del Diario cubrí el evento.

La doctora Orozco no contaba con el apoyo mayoritario del partido. Su única fortaleza era el pertenecer a una familia conocida en la entidad, pero sin arraigo. Ella, esposo e hijos radicaban en la Ciudad de México. López Obrador era su amigo personal y admiraba sus logros académicos y de investigadora. En 1997 había recibido la medalla Luis Pasteur de la UNESCO por su trabajo científico en el Instituto Politécnico Nacional.

Los perredistas chihuahuenses respaldaban la precandidatura del dirigente social, Victor Quintana Silveyra quien durante su gestión como diputado federal —1994-1997— destapó la corrupción existente en la Conasupo durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Hizo pública la compra de leche radioactiva y maíz contaminado por parte de Raúl Salinas, hermano del ex presidente.

López Obrador le dio la espalda a Quintana Silveyra y apoyó abiertamente la candidatura de la doctora Orozco, nieta del general Pascual Orozco: militar que traicionó la causa maderita y se unió a las fuerzas militares del magnicida y dictador Victoriano Huerta.

En la sesión extraordinaria del Consejo Estatal del PRD, 34 consejeros le dieron su voto a la doctora Orozco y 26 optaron por Quintana.

El dirigente estatal del PRD, Victor Orozco Orozco era hermano de la doctora Orozco y ese hecho tampoco fue tomado en cuenta por López Obrador.

—¿No considera usted un error el imponer una candidata sin consenso social, licenciado López Obrador? —le pregunté media hora antes de iniciarse la reunión de consejeros.

—Seremos respetuosos de lo que decida el Consejo Estatal —respondió molesto.

—El dirigente Quintana Silveyra es de Chihuahua, vive en Chihuahua y cuenta con el respaldo de una gran base social… —le recordé.

—La doctora Orozco, de ser electa, hará lo propio para trabajar a favor de la unidad. Además, nosotros le daremos todo el apoyo. Victor Quintana es un demócrata y entiende las reglas…

Y después de la decisión de los consejeros, nuevamente López Obrador fue abordado por los reporteros.

—La ruptura es evidente, licenciado —me aventuré a decirle—. Las cifras hablan por sí solas: 34-26. Y los cinco consejeros que modificaron la balanza son muy cercanos al hermano de la ahora candidata…

—Está conjurado el peligro de divisionismos —cortó el dirigente nacional perredista—. Las mujeres deben ir al cielo; si la ginecocracia es una vía, bienvenida. Las mujeres tienen derecho y deben participar más en la vida pública porque son más responsables.

Como era de esperarse, Victor Orozco Silveyra abandonó al PRD. Una encuesta previa, realizada entre la militancia perredista había demostrado que contaba con el respaldo mayoritario.

El secretario general del Comité Ejecutivo Estatal del PRD, Javier Meléndez Cardona cuestionó la designación de la doctora Orozco.

Y previó:

—Una decisión de esta magnitud producirá desaliento en la ciudadanía y a la vez puede generar un alto porcentaje de abstencionismo a la hora de vota.

En realidad López Obrador no confiaba en la dirigencia y militancia tradicional del PRD chihuahuense. En 1986 y 1992 se alió al PAN para arrancarle la gubernatura al PRI. Precisamente el líder moral de los perredistas locales y presidente del Consejo Estatal, Antonio Becerra Gaytán era proclive a ese tipo de amasiatos electoreros.

Aun así, los resultados del 5 de julio de 1988 demostraron que López Obrador  respaldó a la candidata equivocada.

Del casi un millón de electores que habían acudido a las urnas, el candidato del PRI, Patricio  Martínez obtuvo 497 mil 231 sufragios (49.30%); del PAN, Ramón Galindo, 417 mil 071 (41.35%) y la doctora María Esther Orozco, 54 mil 258 (5.38%).

Y en el Congreso del estado, el PRI  se hizo de 18 diputaciones; PAN, 12 y PRD, dos.

La misma debacle político ocurrió en las 67 alcaldías del estado: 46 al PRI; 19 al PAN y dos al PRD.

En sus tiempos de Jefe de gobierno del Distrito Federal, López Obrador premió a la doctora Orozco impulsándola para ocupar el puesto de rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. El 21 de abril de 2010, sin contrapesos, tomó protesta del cargo.

Desgraciadamente, la doctora Orozco no estuvo a la altura de la confianza recibida de López Obrador.

El 20 de febrero de 2013 fue destituida por el consejo universitario por su soberbia e incapacidad administrativa. Incluso, los académicos docentes John Hazard, Claudio Albertani, Norma Mogrovejo y Alberto Benítez la acusaron de presuntos actos de corrupción por 250 millones de pesos.

SCJN-rechaza-demanda-de-Esther-Orozco-contra-Miguel-Angel-Mancera

HEMEROTECA:Womack John Jr – Zapata Y La Revolucion Mexicana

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s