INFANCIA PERDIDA

cineUn Pérez en México es como un Martin en Francia. Martin se pronuncia Martan en francés y además, proviene de Marte. Mi amigo es un marciano y no lo disimula.

Guty afloja la mandíbula.

Su jir-jir-jir-jir se asemeja a una ráfaga de trinos.

Y Amelia tambien festina la ocurrencia.

—La vida, como la piedra, es dura…

En esta ocasión, los cuatro decidimos ir al cine club de la Universidad de Concordia. Durante dos semanas exhibirían películas con el tema de los niños de la calle.

El Limpiabotas de Vittorio de Sica abriría el ciclo. La cinta italiana, filmada el mismo año que llegó a su fin la segunda guerra mundial —1945—, seria premiada, como mejor película extranjera, en Hollywood, un año después de su estreno.

La broma del apellido de Guty era banal. No existía relación alguna entre Pérez y Martin. En realidad Pérez, sin el sufijo ez significa Pedro, Pierre o Piedra, que en latín es Petrus.

Sara prometió alcanzarnos en el bar donde comúnmente acudimos antes de ir al cine.  Y en el instante de pagar la nota de consumo habló por teléfono.

—Discúlpame corazón —dijo con voz apesumbrada— tengo que cuidar a Vicky, está malita…

Guty nos hizo extensiva la noticia.

—Tiene que hacerla de nana con su nieta, como siempre —expresó mi amigo sin dar muestras de malestar.

En Montreal, los viejos con hijos terminan cuidando nietos. Y Sara no sería la excepción.

Ni Amalie y yo cuestionamos el hecho. Lo importante era que la niña tendría amor y cuidados de su abuela.

En una pequeña sala con media butaquería vacía se exhibió la excelente copia del filme neorrealista. Los subtítulos, como en algunas ocasiones ocurre en los cines club de Montreal, fueron en francés. De ser en inglés hubiésemos contado con el apoyo de Amalie.

La historia de los dos niños lustradores —uno huérfano a consecuencia de la guerra— me hizo recordar una novela de Luis Spota —Casi el Paraíso— y la película Los Olvidados de Luis Buñuel.

El Limpiabotas, indiscutiblemente fue la cantera que alimentó el talento de Spota y Buñuel para realizar las dos obras mencionadas.

La Roma devastada por los bombardeos le sirvió de escenario a Cesare Zavattini —el principal guionista del neorrealismo italiano — para presentar el crudo drama de los dos niños de la calle y el asunto de la delincuencia juvenil.

El mensaje es pesimista: ambos seres son condenados  a seguir en el infierno de una sociedad enajenada por la guerra.

El reformatorio de la cinta es un tenebroso refugio con celdas, barrotes y patio. Ahí, dos o tres centenares de niños y adolescentes enfrentan el miedo, el dolor, el frio y el hambre.

Giuseppe y Pasquale —principales personajes de la historia—  son enganchados por una banda de estafadores —entre ellos un hermano de Giuseppe— para vender una manta robada, propiedad del ejército de ocupación estadounidense. Una anciana agiotista fue la compradora.

La muerte de Giuseppe y la reaprehensión de Pasquale, le permitieron  a De Sica cumplir su cometido: evidenciar las consecuencias de una conflagración protagonizada por líderes fascistas y gobiernos colonialistas. Una guerra que costó más de cincuenta millones de vidas. Y en este caso, tambien murieron infantes.

La presencia en El Limpiabotas de gallinas y caballos me permitió recordar escenas similares en Los Olvidados. Y el origen del personaje central de la novela de Spota en Casi el Paraíso. En Nápoles, Ugo Conti vende objetos que les son robados a militares estadounidenses.

Buñuel remató su filme con la muerte y la ejecución de sus dos personajes centrales: El Jaibo y Pedro, un niño sin padre y con una madre negada a brindarle amor y cuidados.

Los Olvidados desató encono y duras críticas entre el clero, la  liga de la decencia y la alta burocracia tras exhibirse durante tres días en una sala marginal de la Ciudad de México —9, 10 y 11 de noviembre de 1950— y fue enlatada a pesar de recibir varios premios internacionales.

Amalie lloró con el desenlace de El Limpiabotas.

Después de setenta y cuatro años de exhibirse por primera vez la película, Amalie nos recordó que millones de niñas y niños enfrentan el mismo calvario. No solo en  naciones pobres, sino en la mayoria de las metrópolis de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Japón, Alemania, España, portugal, Rusia, Corea del Sur…

Su pesadumbre me dio la oportunidad de atraerla a mi hombro y rodearle la cintura con un brazo.

Guty hizo un guiño para que le susurrara algo al oído.

Y obedecí.

—Tranquila, amiga —dije en tono fraterno—. Esto amerita cenar una pasta napolitana con un vinito tinto…

—Te la acepto —respondió Amalie, la dolorosa, aun con la frente reclinada en mi hombro.

HEMEROTECA: pro1mar20  

Casi el paraiso – Luis Spota

VIDEOTECA:

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