CUENTA REGRESIVA…

Por Everardo Monroy Caracas

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Jueves 19 de marzo.

El teléfono muy activo.

Familiares y amigos intercambiando experiencias. No es halagador el aislamiento para quienes su vida diaria está en la calle, comercio u oficina.

Quebec, hasta las seis de la tarde (hora Montreal) tiene 128 enfermos por el Covid 19 y todos están hospitalizados. Solo un deceso se ha registrado.

La hija de una amiga entrañable enfrenta este infierno. La obesidad y diabetes contribuyeron en su caída.

NG, su madre, es una mujer de ochenta y seis años, y no se arredra ante el problema de salud de su hija.

—Y no te preocupes —me dijo— me cuido para no contaminarme tambien. Mis nietos me ayudan.

La mujer que murió por el Covid 19, de nombre Mariette Tremblay, tenía 82 años y era residente de Lavaltrie. Dejó cuatro hijos y nueve nietos. Precisamente su nieta Bibianne Lavallée recomendó en su sitio de Facebook: « Nous voulons que le décès de ma grand-mère, première victime au Québec de la Covid-19 puisse aider à sauver des vies».

(Nosotros queremos que la muerte de mi abuela, primera víctima del Covid 19 en Quebec, pueda ayudar a salvar vidas).

Es decir, sugiere que cada familia debe ser más prudente con el trato a las personas mayores y no exponerlas al contagio.

En el edificio donde habito, los niños y adolescentes empiezan a incomodarse con los adultos. Exigen movilidad y espacio. No todos son adictos a los videojuegos o libros. La sociedad montreales es afín al deporte, visitas a restaurantes, bares, plazas comerciales y parques e ir de compras.

La televisión solo emite noticias preocupantes. Muertos y enfermos por todo el mundo. La palabra Coronavirus cabalga día y noche en el subconsciente de la sociedad.

Por lo pronto, hoy hice sentadillas en la taza del sanitario —sesenta— y cincuenta planchas (o lagartijas) de pie. Apoye las manos en el filo de la plancha de la cocina e hice las flexiones requeridas.

No debemos dejarnos morir.

Mi médico familiar (que es gratuito en Canada) me envió un correo electrónico para ofrecerme sus servicios por teléfono. Me aclaró que no podrá atenderme en la clínica pública, en  caso de no enfrentar la letal gripa.

De estar infectado me dará las orientaciones necesarias. De requerir hospitalización al no poder respirar, debo marcar un número telefónico asignado para esos menesteres.

Las vituallas, por el momento, cubren mis necesidades. No hay déficit de papel sanitario, jabón, pasta dental o enseres de limpieza. Trabajan correctamente los servicios de Internet, telefonía, calefacción y agua potable.

Gracias a las redes sociales tengo acceso a películas y libros.

El primer ministro de Quebec, François Legault sugirió, en conferencia de prensa, que los habitantes de la provincia compren los productos quebequés para reforzar el empleo, el comercio y la agroindustria local.

Subrayó:

“Si nunca ha ordenado sus compras en línea, ahora es la oportunidad perfecta para hacerlo. Y mientras lo hace, ¿por qué no priorizar la compra de productos desde aquí llenando su canasta virtual? ¿Necesita un par de zapatos nuevos para salir a caminar? Vaya a la línea de un minorista local”.

Y puntualizó:

“Al multiplicar este tipo de ejemplos, los quebequés ayudarán a nuestras empresas que luchan para superar la crisis. Es importante comprar los productos de Quebec. Es esencial, si queremos darnos la oportunidad de proteger a nuestras empresas”.

El gobierno provincial anunció que cuenta con dos mil 500 millones de dólares para paliar los efectos negativos de las empresas. La gente que ha perdido su trabajo recurre al seguro del desempleo. Significa que recibirá cada mes la mitad del salario registrado por su patrón.

El salario mínimo en Quebec es de 13 dólares la hora. Sin embargo, los ingresos varían de acuerdo a la empresa, comercio u oficina donde la persona labore.

Por ejemplo, IR, un amigo, es ayudante de cocina de un hospital privado y percibe 25 dólares por hora. De rescindirle temporalmente el contrato, tendrá que depender del seguro del desempleo que administra el gobierno federal.

En un solo bar del centro de la ciudad, setenta personas se quedaron sin empleo.

El ministro de Empleo, Jean Boulet estimó que el gobierno provincial destinaria 150 millones de dólares este año, en caso de perder su trabajo 65 mil quebequés.

Ningún templo religioso se encuentra disponible para orar. En Montreal, los pastores, sacerdotes e imanes ofrecen sus servicios por Internet.

Estamos aislados los solitarios y únicamente Internet y el teléfono celular nos conectan con los familiares y amigos.

Dios nos agarre confesados. Y no ironizo.

muere

Madame Mariette Tremblay, primer victima en Quebec por el coronavirus.

HEMEROTECA: MarxYLaPoblacion-

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