BENDITO DIOS…

Por Everardo Monroy Caracas

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Domingo 22 de marzo.

14: 34 PM

Boris, el cubano, estuvo anoche de fiesta. Soltó su dosis de música salsa hasta que el alcohol lo doblegó. Aprovechó la ausencia de su esposa que, por el coronavirus, decidió apoyar a sus padres que son octogenarios.

Desgraciadamente tuve que apergollar una ranfla de composiciones de Rubén Blades, Tito Puente y Héctor Lavoe. Hasta los berreos de su paisana Celia Cruz sacudieron mis oídos.

En otros tiempos, aquel ruido estruendoso hubiese provocado incontables enconos.

Hoy es distinto.

Le tengo conmiseración al cubano. Es un inmigrante que trabaja de lunes a viernes y abandona su departamento a las cuatro de la mañana. Retorna casi al anochecer con las ojeras y mejillas colgantes, casi arrastrando sus zapatones de herrero.

El miércoles me abordó en la calle, en los momentos que dejaba la bolsa de basura. El camión recolector la recoge durante la madrugada del jueves.

  —¿Cómo está su familia en Cuba? —le pregunté, después del saludo.

—No comprendo por qué el gobierno aun permite que entren extranjeros a La Habana… —respondió.

—Me imagino que el clima ayuda para tener un mejor control del virus. Además la medicina cubana es de primera…

—No lo crea —me aclaró— hay escasez de combustible y de ciertos alimentos… El gobierno debería cerrar las fronteras y meter a la gente a sus casas…

—¿Pero su familia está bien?

—Bendito Dios que le envío dinero a mis padres, pero mi madre que ya es grande de edad tiene que hacer largas colas para conseguir azúcar, sal, sopas, pollo o huevo. Mi padre tiene una enfermedad en los huesos y no puede caminar…

El Ministerio de la Salud de Cuba informó hoy, domingo 22, que 35 pacientes fueron afectados por el Covid-19. Dos se encuentran en estado crítico.

El periódico Gramna publicó la lista de los enfermos con nombre, apellido, edad y lugar de residencia.

Cientos de médicos cubanos viajaron, con el propósito de ayudar a las víctimas del agresivo virus, a Italia, Jamaica, Nicaragua y Venezuela.

En Quebec, el número de enfermos aumentó: 257 casos registrados oficialmente.

El primer ministro provincial, François Legault, en conferencia de prensa, anunció el cierre de todas las plazas comerciales, donde normalmente se refugian las personas de la tercera edad. Continuarán abiertos los supermercados, farmacias y vinaterías.

Francisco, el vecino del departamento 3, por teléfono me comentó que se encuentran cerrados todos los restaurantes, centros nocturnos y bares del Viejo Montreal. La ciudad es un cementerio. Los autobuses cambiaron radicalmente sus horarios de recorrido.

—Preferí caminar después de esperar el bus por más de una hora, vecino —dijo y escuché en su voz un dejo de amargura y cansancio.

Durante la madrugada tuve escalofríos, a pesar de estar en orden la calefacción. Encendí la luz de la lámpara y me distraje leyendo. Al azar agarré del sillón uno de los libros autobiográficos de la actriz Shirley MacLaine. Lo conseguí por un dólar en francés en una librería de segunda. L’amour foudre o amor de rayo o relámpago de amor… En la traducción castellana, la editorial Plaza & Janes la intituló Bailando en la luz. El sueño retornó en la página 53.  La preocupación y los escalofríos se habían disipado.

Los Bergeron no paran de discutir. Sus gritos trascienden y es posible que empiecen a escucharse las quejas de los vecinos. Tener un adolescente narcoadicto es un infierno, en estos tiempos de recogimiento obligado.

En todo Canada hay mil 426 personas contaminadas por el coronavirus.

Uno de mis ex caseros me contactó por vía telefónica. Ocurrió diez minutos antes de sentarme a escribir.

LU me hizo saber que en la Place des festivals, dentro del área céntrica de Montreal, el gobierno provincial construye una clínica de salud para atender a enfermos afectados por el virus gripal.

—Abrirá sus puertas mañana, señor Monroy —indicó.

De paso, intercambiamos información relacionada a la salud de nuestros respectivos parientes. El tema de la compra de alimentos y papel sanitario tuvo que ser abordado. El segundo producto sigue escaso, pero es posible conseguirlo en algunos supermercados.

Nuestro principal problema es salir a la calle y romper la cuarentena.

Para la cena, según mis planes, me allegaré de una sopa de col y enfrijoladas con chile chipotle, queso mozzarella y cebolla picada.

Una vez por semana solo me alimentaré de carne de pollo o pescado congelado, importado de China.  La proteína animal es necesaria para los huesos cansados.

Esta mañana bebí una taza de té verde y comí un tazón de avena instantánea con agua caliente y una veintena de uvas verdes.

Después, al mediodía, almorcé un par de huevos estrellados con pan integral.

La dentista familiar me envió un correo electrónico, pero de esto escribiré mañana…

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HEMEROTECA: Biotecnologia Para PrincipiantesReinhard Renneberg –

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