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El relincho del miedo

NO ES EL FIN DEL MUNDO

Por Everardo Monroy Caracas

10

Jueves 26 de marzo.

14: 40 PM.

No es el fin del mundo.

Es una gripa severa con nombre propio y apodo: Covid 19 alias Coronavirus.

La cuarentena es lo que nos hace flaquear. El aislamiento altera el orden de las ideas; las noticias mediáticas, las contamina de miedo.

El dolor nos arrodilla; la muerte nos horroriza. Seguimos anclados a un hecho experimentado.

Cada personaje cercano, principalmente del vecindario, carga una cruz y aprieta los dientes.

El apagón de ayer, mientras leía y escuchaba música, me provocó cierto pánico. Es normal experimentar tres o cuatro veces por año un suceso semejante, principalmente durante el invierno.

La nieve afecta algunos transformadores y el cableado de alta tensión.

Hydro-Québec, consciente del problema, de inmediato graba un mensaje de voz para tranquilizar a los usuarios. No se trata de un apagón general, que afecte a la isla. Únicamente a dos o tres manzanas del barrio. El desperfecto es reparado en dos horas, a lo máximo.

Lo ocurrido ayer en la tarde tiene otras connotaciones para el comportamiento humano sometido a la cuarentena. Parte de nuestra sobrevivencia depende de los alimentos refrigerados y la calefacción.

La esposa del conserje, de sangre cubana, tuvo la responsabilidad de tranquilizar a los inquilinos.

—Ya hablamos a Hydro-Quebec —me informó por teléfono—, y pronto repararan el imperfecto, no se preocupe…

Aprovechó el contacto para preguntar sobre mi salud.

—Sano y trabajando, señora, muchas gracias por su interés… ¿Y ustedes como están sorteando el aislamiento?

PE tiene que salir por sus negocios y yo estoy al frente de los niños, pero todos estamos bien, la Virgen del Cobre nos protege y el santo Chárbel…

Es posible que al dormir, el apagón le abonó incomodidad al subconsciente.

En mi sueño me vi despierto, desesperado, frente a un refrigerador sin electricidad, chorreando agua rojiza por la hendidura inferior de la puerta.  Imaginé que en su interior, en estado putrefacto yacían las verduras y los trozos de carne de pescado y ave.

No es mentira.

La pesadilla ocurrió.  

Le comenté de lo ocurrido al vecino del departamento 3.

Los dos, en piyama y chamarra, coincidimos junto a los buzones del lobby del edificio.

Después de escuchar mis cuitas, reveló:

—Mis sueños son otros. Me veo de niño al lado de mis padres y hermanos… Usted sabe que en Culiacán la violencia está al orden del día y ahora con el encierro nuevamente descubro a mi padre ensangrentado, tirado en el patio de la casa…

En una ocasión me confió esa parte trágica de su vida.

Me arrepentí de haberle externado el asunto del refrigerador y los alimentos podridos.

Mi subconsciente no concatenó añoranzas o temores filiares.

Mis hijas y nietos, durante el sueño, no fueron los personajes protagónicos.

Francisco, de nueve años, vivió en carne propia el ajusticiamiento de su padre, un agricultor pobre que se negó a sembrar amapola. Su madre, él y sus cinco hermanos, de rodillas y con las manos en la cabeza fueron obligados a mirar el fusilamiento.

Los tres asesinos, a la usanza chera, hicieron su trabajo, sin tocar a la familia.

La mayoría de inmigrantes de Quebec son descendientes del horror de la guerra y el autoritarismo. Pocos países del mundo, de los 195 existentes —incluyo a Palestina y el Vaticano— disfrutan una vida plena y en paz.

Mi encuentro con Francisco me hizo reflexionar. Estoy por cumplir sesenta y cinco años y en Montreal nada me ata físicamente a la familia. En mis quince años de estancia en Canada, diez he permanecido solo. Mis hijas, al madurar, se independizaron. Ahora solo velan por su bienestar. Y una, la mayor, por sus hijos.

Es la norma natural.

La guerra mediática y la muerte de 22 mil 993 por el coronavirus —solo 36 canadienses— nos tienen paralizados.

Es la verdad.

Nuestra realidad cotidiana quedó constreñida a cuatro paredes, un ordenador, un teléfono portátil y un televisor.

Internet, como metáfora bíblica del Árbol del conocimiento del bien y el mal, nos mueve a su voluntad.

Está claro que el Covid 19 no se transmite por aire, sino únicamente por la saliva y el sudor humano.

Sin embargo, China, durante su cuarentena, nos proporcionó imágenes de su población con el rostro con cubrebocas y las manos enguantadas.

En la conferencia mañanera del primer ministro provincial, François Legault, después de informar sobre el deceso de otras dos personas por el Covid 19 y la hospitalización de 106 —de las 1629 enfermas—, hizo un llamado para no utilizar innecesariamente los cubrebocas.

— Necesitamos usar las mascarillas juiciosamente. Todos los países están tratando de tener cuidado con su consumo —subrayó al lado del director de Salud Pública, doctor Horacio Arruda, y del ministro del Trabajo y Solidaridad Social, Jean Boulet.

De acuerdo a lo recomendado por los expertos de la Organización Mundial de la Salud, solo deben utilizar tales aditamentos —guantes y cubrebocas— el personal que labora en hospitales.  Es quien tiene contacto directo con los enfermos.

   Media hora antes de encender e ordenador, recibí una llamada telefónica.

El primo Beto, el de la risa a flor de labios, ve el asunto de la pandemia como algo pasajero. Radica en la Ciudad de México.  Y no es muy apagado a socializar con la familia.

En esta ocasión lo hizo para enterarse de mi salud.

—Aun hablando contigo —respondí a su pregunta.

No es el fin del mundo, primo —exclamó, sin evidenciar temor o preocupación— y te recomiendo que te apartes un poco de la televisión…

CANABIS

En Montreal, compra de marihuana en tiempos del coronavirus, (Foto tomada del diario La Presse)

HEMEROTECA:Soy leyenda – Richard Matheson

 

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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