EL DRAMA DE LA TORTUGA

ninjaNo debo ceder. Dejar de ser el mismo. No importa que del otro lado de la línea, la voz de Ruth emita largos siseos por el abuso de coñac.

Larry y Benny siguen peleando. Han rebasado la autoridad materna.

Y Ruth me lo recuerda sin reproches. Sabe que vivo en Montreal por un asunto de vida o muerte.

—Escribí un soneto para que lo musicalices…. De algo le puede servir a tu iglesia.

—Soy tiempos de Dios, Rico, y gracias por compartírmelo…

Cada noche hablamos por teléfono. Desde la cama lo hacemos. No importa que Eva nos escuche. Facebook hace el milagro de la aproximación.

Tenemos diez años separados: ella y mis hijos radican en Monterrey. Yo, en Montreal.

La familia M, bromeamos.

Mierda, no me siento con temple. El encierro me ahoga.

Recito:

En los momentos de pena

Oh Jesús toca mi mente

y haz de mí persona buena

que proteja al indigente.

 

Ablándame el corazón

y fortalece mi fe

que nunca la sinrazón

destruya lo que forjé.

 

Jesús nos tiende la mano.

Es una senda de luz

para ayudar al hermano.

 

Eres tú, oh Gran Jesús

quien como guía cristiano

nos alejó de la cruz.

 

—¿Y cómo lo titulaste?

Conversión…

—Me gusta, gracias…

—¿Cómo se encuentra la abuela?

—Duerme mucho, come poco y no se separa del televisor… No logra superar la muerte del abuelo… ¿Y has hablado con tu hermano?

—Barcelona no se ha colapsado, como Madrid, pero trabaja desde su departamento. Carmen es de mucha ayuda…

—Es una bendición que no tengan hijos…

—Así lo creo…

Evitamos tocar el tema de Larry y Benny.

Me separé de mis hijos cuando acababan de cumplir seis años.

Son gemelos.

Los he visto crecer en el exilio. Mi único contacto es a través del Internet. Nunca me escriben.

Benny me confesó que odia a los hermanos de la congregación. Han perdido sentido ante sus ojos.

Larry es menos expresivo. Prefiere callar.

No quiere incomodar a su madre ante el Pastor.

Lo entiendo.

 La cuarentena dejó de serla. El aislamiento se ha prolongado. Crece el número de infectados. Montreal es el epicentro de la epidemia en Canada. Se registran casi quinientos enfermos diarios. Quebec inició la cuenta desde la primera semana de marzo.

Las redes sociales se han inoculado de Covid 19. No es nada agradable seguir los alegatos y las supercherías de algunos youtubers.

La charlatanería es un negocio.

Hay quienes aseguran que el cáncer y la influenza pueden curarse con carne de zopilote y serpiente de rio.

Mis compañeros de trabajo —tan solitarios como yo—, asumieron la política de la tortuga. Se enconcharon. Prefieren enfrentar en silencio la pandemia. Hay comida, agua e Internet.

Leo Matadero cinco de Kurt Vonnegut. El horror es derrotado por la ironía.

—Me haces mucha falta —se sincera Ruth.

—Te entiendo, pero debes ser fuerte…

—Buenas noches —responde. Su embriaguez es inocultable—. Y salúdame a Eva…

—Claro, claro… Se lo diré mañana, cuando le hable al hospital…

El embarazo de Eva está en riesgo. Nuestra hija puede morir.

HEMEROTECA: Matadero-Cinco—Kurt-Vonnegut

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