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BRIGADA DE LA UNIDAD

LA ETERNA SOLEDAD DEL GUANACO

Por Everardo Monroy Caracas

montreal3Permanezco bajo las aguas turbias de la tina. Sin ánimo de impulsar el rostro hacia arriba. La misma reacción asumida durante uno de mis paseos en el arenal de Guluchapa.

No recuerdo la fecha. Fue un día de clases, de eso estoy seguro.

Hoy es lunes, en tres días concluye abril.

Y en cuatro meses cinco días la densidad del agua cambiará. Será salubre y arenada.

Me aguarda una lancha de siete metros de eslora: La Capitana.

Rodrigo garantiza que la fibra de vidrio es lo suficientemente resistente para  navegar en aguas del caribe. Debo creerle. Durante cuarenta años trabajó en un astillero privado de Málaga.

  No tengo ánimos de abandonar la tina. Ni de escuchar las barrabasadas del Legault.

Mil 599 decesos (89 más que el domingo) y 24 mil 982 infectados por el Covid 19. Mil 541 hospitalizados y 210 conectados a un respiradero mecánico.

¿Cuarenta y tres días aislado, solo, metido en el departamento?

No llevo con exactitud la cuenta. He leído frenéticamente cada novela que puedo extraer de alguna biblioteca virtual.

Lograron conectarme dos de las tres novelas negras de Dolores Redondo, ambientadas en  el Valle del Baztán, que en realidad es Moguer: El guardián invisible y Legado de huesos.

La escritora vasca, de 51 años, hábilmente mezcló las leyendas campiranas de su terruño con el fanatismo religioso y místico de algunos personajes.

La misma miasma moral extraída por Jorge Ibargüengoitia en sus novelas costumbristas Estas ruinas que ves y Dos crímenes. La primera, ambientada en el Guanajuato de su infancia, contaminado por una oligarquía provinciana, come curas y hedonista.

No logré dormir durante la noche. Con 245 gramos de harina de trigo preparé una pizza de 30 centímetros de diámetro. Le embarré un poco de pasta industrial de seis legumbres, queso mozzarella, trozos de jamón ahumado y cebolla. Doce minutos permaneció en el horno.

No la probé.

Mientras aguardaba la hora requerida para el crecimiento de la masa, terminé de leer El guardián invisible. Me conmovió la forma de describir el abuso infantil de una madre a su hija —la futura inspectora de homicidios Amaia Salazar— y la cobardía y mediocridad del padre.

Alondra insiste en vender su terreno de San Pedro Perulapán, en El Salvador. Rodrigo se opone. Piensa que las cosas mejoraran en el departamento de Cuscatlán. Sigue pensando como guanaco. Se le olvida que ambos son canadienses. Habitan en Montreal desde su adolescencia.

Soy un pobre diablo.

De no haber aprendido el oficio de tundemáquinas, seguramente seguiría en la calle limpiando parabrisas y espejos retrovisores. Terminé de hueso en una sala de redacción, bajo el mando de la patrona de mi padre —su chofer de toda la vida— que me hizo su amante.

Lucrecia Díaz era casada y directora auxiliar de El Vespertino  de Chiltiupán y yo, en ese entonces, un muchacho de diecisiete años.

Sin proponérmelo, me convertí en la versión masculina de la florista Eliza Doolitle de Pigmalión, personaje recreado por el dramaturgo irlandés, George Bernard Shaw.

¿Cuánto tiempo llevo sumergido en estas aguas mezcladas con aceite de geranio?

El suponer que la esencia va a suavizar mi piel de saurio es una estupidez.

Me siento cómodo bajo el agua tibia. Me niego a abandonarla.

Ahora recuerdo.

Jamás me he sumergido en aguas fluviales, sino, durante mi infancia, en las aguas del lago Llopango.

Después, de la mano esquelética de Lucrecia, conocí las aguas salinas del Pacifico, en su chalet de la playa El Pimentel. Terminé atado a la guerrilla. Diez años después, por intermediación del esposo de Lucrecia —el propietario del periódico— pude obtener la protección migratoria del gobierno canadiense.

Lucrecia no sobrevivió al secuestro.

VIDEOTECA: https://ok.ru/video/317423159828

HEMEROTECA: El guardian invisible – Dolores Redondo

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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