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Vejestorias de la pandemia

DON ÁNGEL: VIDA ALQUILADA

vejestoriasLos lentes volaron. La mujer del volante supuso que el anciano intentó alcanzar el autobús antes de proseguir su marcha. Don Ángel Trejo cayó de bruces lastimándose manos y rodillas. De la palma derecha empezó a manar sangre.

Don Ángel se irguió con mucho esfuerzo y negó con la cabeza su interés de abordar el autobús.

La mujer hizo una mueca de benevolencia y soltó el freno.

El anciano buscó los lentes y comprobó que continuaban enteros. Levantó la carriola de dos ruedas repleta de ropa sucia.

El incidente pasó inadvertido, a pesar del horario —14:13 del miércoles 6 de mayo— y el lugar donde ocurrió: la rue Fleury, una de las más concurridas antes de iniciarse la pandemia.

La ciudad era una barra de plomo derretido. Los árboles deshojados y ennegrecidos, sin ánimo de reverdecer. Solo tiras de asfalto vacías, sin movilidad humana. Los semáforos haciendo su chamba, cronometrados para controlar un tránsito vehicular inexistente.

Faltaban aun dos manzanas para llegar a la lavandería. Salvo el hospital Fleury y la farmacia Jean-Coutu, todos los establecimientos comerciales continuaban cerrados.

La palabra Ferme impresa en cartulinas se leía en cada puerta.

Don Ángel comprobó que sangraba.

De la palma de la mano escurría la sangre y mojaba la agarradera y tapa de la carreola.

El descuido tuvo un origen: el caminar ensimismado escuchando a través del MP3 el noticiero del mediodía.

Los 112 nuevos decesos, ancianos en su mayoría, lo sumieron en oscuros pensamientos.

Tres de sus amigos habían muerto por el Covid 19. Los tres septuagenarios y alcohólicos. De paso, en menos de veinticuatro horas, 910 quebequés resultaron positivos y tuvieron que ser aislados.

Hasta el miércoles 6 de mayo, dos mil 510 personas perdieron la vida. Y 34 mil 327 estaban enfermos. Únicamente mil 810 fueron hospitalizados y 213 intubados.

La lavandería era un sepulcro de máquinas y propaganda de detergentes. Don Ángel lanzó una maldición al descubrir que la puerta del baño tenia candado. La sangre fluía sin dar visos de coagularse en la herida.

Insertó las ocho monedas de veinticinco centavos en la ranura de la lavadora y la activó. El agua tibia escurrió dentro del tambor acerado con aspas, agregó un poco de detergente líquido y lavó la herida. Después, metió la ropa al cilindro y puso en marcha el aparato.

En esta ocasión pudo superar la caída, pensó. Ningún hueso se fracturó a pesar de la edad.

Durante hora y media permaneció en el local, solo, observando tras el aparador un trozo de calle. En ese lapso no divisó gente. Un leve escalofrío recorrió su nuca y espalda.

Y reflexionó:

¿Qué hubiese pasado si me fracturo las rodillas o las muñecas de los brazos?

Don Ángel hubiese ingresado al área de emergencia de algún hospital y aguardar largas horas para ser atendido.

Karl Larier, su ex compañero de fábrica, una semana antes murió al no recibir ayuda médica oportuna. Padecía de una fuerte dolencia hepática. Su esposa e hija solo recibieron las cenizas, bajo el argumento de haber sido incinerado al estar infectado del virus del Covid 19.

Su amigo tuvo suerte. Don Ángel, de fallecer, hubiese sido inmolado y sus cenizas echadas a la basura.

Don Ángel no tiene familia en Canada. Es un inmigrante sin papeles. Hace seis meses solicitó asilo político por razones humanitarias después de vivir treinta y dos años en Quebec.

HEMEROTECA: tel5mei20

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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