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Vejestorias de la pandemia

¡OLE TÚ, JILIPOLLAS!

vejestoriasUno dos tres cuatro cinco seis siete ocho…

Gira el cuerpo 180 grados y reinicia su marcha.

Ocho siete seis cinco cuatro….

Y durante veinte minutos repite la faena. Lo hace en el salón poco iluminado, sin los muebles de descanso y el secreter. Los ha amontonado en su recamara. Únicamente fue inamovible el estante de seis niveles repleto de pequeñas botellas de vino español vacías.

La esposa del conserje, madame Bâtard, intentó en seis ocasiones convencerlo de salir del departamento para airarse.

—Tenemos que pescar el germen, monsieur Restrepo para crear los anticuerpos.

El viejo gitano le responde:

—No me interesa romper el confinamiento y andar amordazado de la cara como un chorizo. Prefiero seguir en casa cuidando mis ducas, que son suficientes…

 Ni siquiera abre su ventana o incursiona por el vestíbulo. Todas sus necesidades materiales las consigue por Internet y su tarjeta de débito. Ni su hermana Beatriz La Jamona ha logrado persuadirlo de tomar el sol de vez en cuando.

Jolines hermano, que pareces un murciégalo y ahí en ese abujero te me vas a apechuscar de tristeza… Ya deja ese infierno…

En respuesta, solo escucha el ripeo del teléfono al cortar.

Toño Restrepo es un costal de huesos con pelos espinosos y cara de flauta. Nada queda de su garbo de bailarín de flamenco. Su cuerpo esmirriado es un nudo de nervios, enemigo del agua y el cepillo.

Durante varios años fue mesero en el restaurante de su cuñado, Aldegundo Vizcarra, esposo de La Jamona. Por las noches trabajaba de bailarín de relleno en un night club de la rue Saint-Catherine: La Valencia.

Uno dos tres cuatro cinco…

Imparable por su afán de aprovechar el aislamiento para amacizar músculos y retomar su carrera artística. Pagaba la cuota de sus excesos: hornazas de opio, chaladuras con descargas seminales como aguaceros, mucho curro sin la proteína adecuada y colimocho a chorros con vino adulterado por barato.

Ahora era distinto.

El Cristo negro y el abandono de su gachi, tan amante del baile como él, le cambiaron el destino. Juró y rejuró dejar atrás su lado fulero y pirado. Estaba cansado de depender de los otros y siempre estar falto de parné, como si se tratara de un sans-abri isleño, de Montreal.

Ocho siete seis cinco cuatro…

Para su mala suerte, la pandemia se le atravesó y truncó sus planes. No regresaría al tablado de La Valencia, ni La Jamona intervendría para retomar su plaza de mesero. Tuvo que agarrarse del dinero del seguro de desempleo para sortear el confinamiento.

Su Cristo negro, empotrado en el muro de cal, lo observaba con la cabeza baja y sangrante.

El gitano, ardiendo de ansiedad y aun con la cama disuelta, intentaba darle a sus pisadas algún chisguete del canto jondo.

Del uno dos tres cuatro… al…

La siega

Nanay

El trigo resbala

Y se ensucia

Jalar

La mar

De Gibraltar…

Mi Andalucía…

Y nuevamente gira a 180 grados y sus pies de muerto con calcetines raídos pasan de Málaga a Almería. Eso piensa, el muy gili.

 Ni por su coleto mermado por el abejorro invisible que ya carcome sus pulmones, pasa el funesto recuerdo de los años perdidos.

Toño Restrepo jamás se preparó para diquelar los asuntos del alma, menos del cuerpo.

Los setenta muertos del martes, 26 de mayo, tampoco importaban mucho. Incluso los 614 nuevos infectados del virus del Covid.

Ninguno de los mil 403 hospitalizados o 181 intubados eran de los suyos, gitanos currantes o fuleros condenados a diñarla sin pena ni gloria.

Quebec ya tenía los suficientes muertos —cuatro mil 139— e infectados —48 mil 598— como para que un gitano sevillano-quebequés dejara su marcha de moribundo bajo el tap tap de un falso canto jondo

HEMEROTECA: proc25mai20

tele26mai20

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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