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BRIGADA DE LA UNIDAD

NO MÁS…

vejestoriasLa luna dibujaba una guadaña de juicio final…

Luis Eduardo Aute

 

No quiero escuchar más llanto.

Como un mantra maldito.

No quiero saber de ti.

Mientras marchas en un hito al barranco.

De ese final como prurito del mal.

No quiero tenerte a mi lado. No quiero.

Achicorias de zarzas frescas y fragancia vivida.

Maquilladas con llamas del cirio que ahúman rendidas la gala del cielo.

Eres tan desigual, tan terca.

Un simple agujero cabal con una cerca venal que rueda.

No quiero  llegar a tu puerta con los nudillos marcados.

Muerta tú, muerto yo, los dos ahogados, revolcados entre esa aura de mar o sol, donde el viento sopló sin dirección.

Y su pudor se ha alejado.

No quiero perderte, quiero tenerte, tocarte, besarte; saber todo de ti y no necesito mirarte.

Hay una danza de estrellas, una cauda de asperillas ciegas con tallos púrpuras y hojas deslavadas.

Y una calle olvidada, sucia, incendiada…aciaga…

No quiero escuchar más llantos…

¡No más… no más… no más..!

Los vivos han regresado…

Y mis muertos, los tuyos —en cajas de música fúnebre y en polvo negro—, nos fueron robados…

—0—

Mentiría si afirmo que estoy vivo. Estoy dormido. Prefiero así mantenerme mientras dure el duelo.

La habitación es el sarcófago perfecto para el retorno.

El sepulcro sagrado para una resurrección sin aviso. Nadie vendrá a buscarte, a orar por una alma desconocida.

Cada cadáver tiene un número. El tuyo ha sido borrado por el orín. Ni siquiera la plaqueta es de oro, es una lámina de pirita. Sí, un pinche trozo de roca dorada sin valor en el mercado.

Y es difícil retroceder, cambiar los husos del horario. Desde 1955 a la fecha —lunes 1 de junio— solo calan las modas, las rolas, las palmas de unos pies sin destino, las jodas, las podas…

La lengua es la misma con diferentes sonidos.

No has dejado de tragar y vaciar las impurezas de mis palabras.

Poco importa el color de la piel, el sabor de las ideas, el amasijo de las creencias, la trama de los sexos y nexos.

Todo se vuelve tan simple bajo la horda de los ropavejeros y ladrones de una piel amorosa con suspiros amortizados.

Es húmeda la canaleta de tela, por donde corren tus lágrimas. Manchan la duela.

Y aun así, en esa lastimera posición, reconstruyes algunos dichos de don Juan Matos, el diablero de Carlos Castaneda:

—¿Qué le pasa al hombre si corre por miedo? —preguntó el antropólogo peruano allá por los sesenta.

—Nada le pasa  —respondió el yaqui sonorense—, sólo que jamás aprenderá. Nunca llegará a ser hombre de conocimiento. Llegará a ser un maleante, o un cobarde cualquiera, un hombre inofensivo, asustado; de cualquier modo, será un hombre vencido. Su primer enemigo habrá puesto fin a sus ansias.

—¿Y qué puede hacer para superar el miedo?

—La respuesta es muy sencilla. No debe correr. Debe desafiar a su miedo, y pese a él debe dar el siguiente paso en su aprendizaje, y el siguiente, y el siguiente. Debe estar lleno de miedo, pero no debe detenerse. ¡Ésa es la regla! Y llega un momento en que su primer enemigo se retira. El hombre empieza a sentirse seguro de sí. Su propósito se fortalece. Aprender no es ya una tarea aterradora. Cuando llega ese momento gozoso, el hombre puede decir sin duda que ha vencido a su primer enemigo natural.

Prefieres permanecer atado a la cama. Vencido por el  miedo, oliendo tu sudor, tu espanto, tu corazón desbocado.

Eres ajeno al entorno.

Ni los sonidos mecánicos que fluyen de tus arterias te reaniman. No te interesa proseguir con la lectura.

Las enseñanzas de don Juan se van al traste.

Y los tuyos, los más cercanos, siguen ausentes.

—o—

Un poco de esperanza manipulada. Es lo menos que pueden regalarte los agoreros del desastre.

Resulta que el lunes 1 de junio amanecimos con solo 20 muertos y 295 infectados. Algo no cuadra, pero tiene lógica.

Las cifras vertidas un día antes incluyeron 165 nuevos decesos por Coronavirus, sin confirmar la labia oficial de que pertenecían a un solo día.

Según los agoreros del Ministerio de la Salud, fueron muertos reclasificados como víctimas de la pandemia.

Por lo pronto, el saldo actual es de cuatro mil 661 muertos, 51 mil 354 infectados, mil 185 hospitalizados y 163 conectados a ventiladores mecánicos para poder respirar.

—o—

Amor y verdad, no hay de otra. Es mi trabajo. No importa si sangra el alma.

Ya es tan corta la vida…

HEMEROTECA: pro31mai20

 

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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