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Vejestorias de la pandemia

SORDERA

vejestoriasLos gritos del departamento contiguo despertaron a Sam. No era la primera vez que ocurría. Se lo había hecho saber por teléfono al conserje y su esposa.

—Disculpe, monsieur Péladeau —se exculpaba Albino Sierra—, usted sabe que se lo he reportado a la policía y mientras siga la pandemia por el Covid, solo nos queda taparnos los oídos…

—Que la seden, si es posible, mierda —explotó el viejo Sam—. Háblele a su médico familiar…

—Ya le enviaron su medicamento —confirmó el conserje de ascendencia peruana—, ¿pero quién se lo va a proporcionar, madame Durocher está sola?

En esos momentos, ante cámaras de video y reporteros, la Ministra de la Salud, Danielle McCann informaba que sesenta mil quebequés habían solicitado un puesto de trabajo para cuidar ancianos en los asilos públicos y privados.

Con el cabello lacio, desaliñado y sin brillo, de lentes y voz pausada, la funcionaria aseguraba que los demandantes de empleo solo cubrirían diez mil puestos. Se les pagaría setecientos setenta dólares por semana.

La propuesta surgía tras la muerte de más de cuatro mil personas de sesenta a cien años. La mayoría, internos de las casas de retiro.

Sam no pudo sustraerse a la noticia. Varios de sus amigos fueron víctima del Covid 19. Radicaban en residencias de retiro pagadas con su pensión.

En nueve meses, cuando cumpliría los setenta años, había decidido meterse a una se las residencias para no enfrentar solo los efectos de la decrepitud.

Y así se lo hizo saber a su hija.

El conserje solo se comprometió a insistir ante la dirección de salud de Montreal para que auxiliaran a la vecina afectada por la esquizofrenia. Uno de sus hijos había fallecido de neumonía, provocada por el virus del Covid 19. Aún era ajena a la noticia. Los otros dos radicaban en Atenas y hablaban por teléfono dos veces por semana con su madre.

—Aquiles está enterado del estado de salud de su madre, pero me dijo que poco o nada puede hacer desde Grecia —explicó el conserje con su vocecita de silbato.

El viejo Sam no abrió la boca. Seguía en la cama y con el televisor encendido.

—Por favor, haga algo monsieur Sierra —suplicó con voz cansada—, esta maldita locura tiene que parar…

—Usted no es el único molesto, monsieur  Péladeau —afirmó el peruano—, medio edificio está enterado del problema psiquiátrico de madame Durocher…

El conductor del noticiero de la tarde —de rostro deslavado, cabello plateado, ojos saltones e irritados y nariz cacariza— dio a conocer el contenido de un boletín del Ministerio de Salud de Quebec relacionado al desarrollo de la pandemia durante las últimas veinticuatro horas.

—Nos informan que han muerto otras 81 personas y se han infectado de Covid, 291. El balance general, hasta el momento, es de cuatro mil 794 decesos, 51 mil 884 infectados, mil 141 hospitalizados y 158 permanecen en cuidados intensivos… Si esto continua, en este mes se estima morirán por la pandemia otras mil 800 personas…

Escuchar tal aseveración no alteró su estado de ánimo. Sam sabía que la enfermedad seguiría su propio curso por la falta de una vacuna. En ninguna parte del mundo había optimismo, menos en Estados Unidos, China y Rusia.

Los menos pesimistas preveían la existencia de la vacuna hasta el otoño de 2021

El miércoles 3 de junio, la cifra de enfermos en el mundo superaba los casi seis millones quinientos mil. Y exactamente murieron por el virus, 382 mil 451 personas de todos los estratos sociales, lenguas, creencias, color de piel y sexo.

El viejo Sam con mano temblorosa agarró la botella de whisky y volvió a llenar su pocillo de latón, recuerdo de su paso por la base militar de Kuwait.

HEMEROTECA: tele9ju20

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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