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Vejestorias de la pandemia

EL SAPO BUFO

vejestoriasEl silencio es muy ruidoso.

Hay un sesgo de verdad. Eso repite sin  alterar los labios. El dolor de cabeza es leve. Las palabras, como golpes repetitivos, dibujan recuerdos. Ahora tiene menos arrugas y los pellejos parecen no colgar en los antebrazos.

El Sapo Bufo —como le llaman sus amigos— teme enfermar con su propio veneno.

—Dice mi mamá que usted tuvo suerte —dijo en francés el niño moreno y espigado que aguardaba su turno junto a Alba para ingresar al establecimiento—. Que se imagine dónde estaría ahora si decide ir al hospital por una simple molestia en el estómago…

Recordarla de pie, a su lado, con las piernas desnudas y casi despechugada, removió sus nervios y músculos algo oxidados por la edad.

Alba era su pute preferida.

Antes de la pandemia del Covid, dos veces al mes iba al salón de masaje de la rue Saint-Catherine. Si la mexicana estaba ausente, reprogramaba la visita.

—Tenemos damas igual o mejor que La Jument —le insistía el chino Charles Ming con su sonrisita bobalicona.

—No —apuntaba El Sapo Bufo—, prefiero regresar otro día… Usted me avisa, por favor…

Alba Canelo tuvo que utilizar el traductor Google de su tablet para convencer a su fiel cliente de futuras visitas en un cuarto de hotel o a domicilio.

Y llegó la hecatombe del famoso virus letal y El Sapo Bufo reculó. Los viejos, como él, eran diezmados. Solo el jueves 4 de junio, mató en la provincia a 91 personas  e infectó a 259.

De febrero a la primera semana de junio, las cenizas de cuatro mil 885 víctimas les fueron devueltas a los deudos.

Y 52 mil 143 contaminados enfrentaban sufrimiento y terror. Más aun, los mil 76 hospitalizados y 146 conectados por la tráquea a un respirador mecánico.

Por lo mismo, El Sapo Befo, un ex luchador profesional de cuadriláteros itinerantes, decidió guardar cordura y domesticar su hedonismo con baños de agua fría y cerveza. De ahí los ruidos en la cabeza y la falta de sueño.

Imposible olvidarla. Alba —no La Jument— estaba adherida a su cráneo como una lapa.

—¿Cuándo vas a ir de compras? —cuestionó en un mal castellano al lograr contactarla por teléfono.

—Ay mi Sapito divino, el mercredi… ¿Pourquoi la question?

—Yo quiero accompagner… ¿C’est possible?

Oui —acotó Alba con tono optimista—, mi cher amigo…  pero iré avec mi fils

En una hoja de cuaderno escribió, con ayuda del traductor virtual, un texto donde le solicitaba sus servicios a domicilio. Se la entregaría al despedirse.

Como el ingreso la tienda Dollarama estaba condicionada a una persona —solo diez podían estar en el interior del establecimiento—, le entregó a la mexicana dos billetes de cincuenta dólares.

—Por favor —dijo dirigiéndose al niño—, dile a tu madre que es para que pague sus compras. Yo solo quiero dos paquetes de galletas saladas, pero sin sal…

Alba aceptó el regalo. Sabía los alcances de su belleza, a pesar de haber celebrado tres meses atrás sus cuarenta años de vida. Era madre de dos mujeres y un hombre, precisamente el muchacho que la acompañaba.

Sus hijas prefirieron vivir con su padre en San Francisco, California.

 Veinte minutos después, así lo cronometró en su largo silencio de espera, la mujer salió del establecimiento con dos bolsas verdes repletas de latas de alimento y enseres de limpieza.

El Sapo Bufo se apoderó de su carga sin pedirle permiso.

El automóvil de Alba les aguardaba en el estacionamiento de un supermercado cercano.

El ex luchador no tuvo el suficiente valor para entregarle el papel. Los vio alejarse en el automóvil y apretó los puños. Cabizbajo retornó al edificio sin preocuparse de lo que ocurriera a su alrededor.

Los ruidos seguían presentes, laceraban. Creyó escuchar palabras ríspidas o los sonidos de un marro al estrellarse en algo metálico.

Era un gladiador derrotado que vagabundea en su propia habitación, balbuceando:

—Je suis un lâche… Je suis un lâche… Je suis un lâche*…

*Soy un cobarde.

VIDEOTECA:

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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