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Vejestorias de la pandemia

POR SOCIALISTAS…

vejestoriasDomingo 21 junio.

Los domingos son de mercadeo.

Norbert Duval contraataca:

—Es el Día del Señor…

Sus hijos repelan.

—Es día del parque, nos lo prometiste —insiste Henry, apenas un adolescente.

—Los centros comerciales están cerrados —les recuerda Martha, la madre.

Poco oculta su tristeza. Sin duda ha llorado.

—Los parques no —aclara Margo, aun plana de pecho y piel de cócora.

—Visitaremos un templo y oraremos un poco —anunció Norbert sin evidenciar muestras de debilidad.

Es el patriarca de los Duval.  Por su volumen físico, los hijos y esposa levantan la cabeza para verle el rostro liso, sin pelo.

Es amante del ejercicio y la buena nutrición. Y no se opone al consumo de carne de pescado y huevo de ave de corral.

Nada de carnes rojas.

Todo orgánico, la única salvedad.

La pandemia los tuvo arrinconados tres meses en el departamento, agarrados del ordenador, el televisor y las lecturas bíblicas.

En Montreal predominan los parques y comercios. En cada bloque existe un dépanneur, un restaurante de comida rápida  o una estética.

Por ser verano, los árboles visten hojas de un verde chillante. No dejan de agitar sus ramas. Y son indiferentes al sufrimiento humano.

Las autoridades de salud adelantaron que el lunes 22 de junio —o sea mañana— algunos establecimientos comerciales abrirán sus puertas.

Los montrealenses podrán desplazarse por calles y avenidas sin temor a ser reconvenidos por la policía.

—¿Iremos a la iglesia de Saint Pierre? —cuestiona Margo en piyama y con su peluche Winnie l’ourson en sus brazos.

—Es muy importante agradecerle a Dios lo bueno que ha sido con nosotros —le recordó su padre.

Todos ocupaban los sillones de la sala. Único lapso de tranquilidad para las dos computadoras, los dos teléfonos portátiles y las dos tabletas, en las tres recámaras.

El televisor gozaba de un fuero distinto.

Norbert justificaba el hecho de una manera práctica:

—Nos permite estar juntos en familia y unir criterios al ver una buena película o un espectáculo que nos olvide del dolor y llanto. La risa en familia es un bálsamo del alma.

Henry no coincidía, pero acataba. Ya habría tiempo para ajustar cuentas con quien se asumía como el líder de la familia.

Los juegos de mesa eran considerados juegos del pecado.

El Monopoly y el Twilight struggle mermaban la autoridad de Norbert.

Henry recibió los juegos durante su cumpleaños.  Y su padre, en tres ocasiones perdió ante su hijo y esposa.

 Y pacientemente aguardó tres semanas para deshacerse de ellos. Lo hizo después de la última derrota.

Los donó a l’Armée du Salut.

Margo era muy feliz con su familia. En su hogar nunca se discutía o carecía de alimentos, películas de Disney y ositos de peluche.

Antes de dormir, la niña hablaba por Zoom con sus abuelos paternos y maternos. Les reiteraba su amor. En contrapartida, recibía bendiciones y buenos deseos.

Martha le leía cuentos donde el oso vencía a los representantes del demonio.

La mayor ilusión de la niña era conocer Disneylandia y abrazar al auténtico Winnie l’ourson. El mismo personaje que aparecía estampado en su ropa, libros escolares, cepillo dental, edredón y en uno de los muros de su habitación.

El sábado por la noche, sus abuelos maternos estuvieron ausentes en la videollamada.

—Tuvo un desperfecto su computadora —fue la explicación que recibió de su madre.

Lo dijo atribulada y con ojos irritados, como si hubiese llorado.

En las últimas veinticuatro horas, nueve quebequés fallecieron por el Covid y 124 se infectaron. La lista de decesos se acrecentaba: cinco mil 406.

Y enfermaron por culpa del virus: 54 mil 674.

Henry conminó a Martha para que no les revelara a los niños lo ocurrido con los abuelos maternos: eran parte de los 529 enfermos hospitalizados y 62 entubados en respiradores mecánicos.

—Si tus padres no fueran ateos y de ideas socialistas aun estuvieran sanos y en casa —dijo Henry al enterarse de la enfermedad de sus suegros.

HEMEROTECA: Obras completas I – H. G. Wells

Por Everardo Monroy

Periodista y escritor, originario de Huayacocotla, Veracruz, México. Es fundador del periódico Uno mas uno y laboró como reportero en los diarios El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez, El Universal, Diario de Nogales, El Sol de Acapulco, El Sol de Chilpancingo, El Diario de Morelos, La Opinión de Torreón, La República en Chiapas y de las revistas Proceso y Día Siete. Es autor de los libros Ansia de Poder, Nostalgia del Poder, El Difícil Camino del Poder, Tepoztlán: Cuadrónomo Extraterrestre, La Ira del Tepozteco, El Quinto Día del Séptimo mes, Complot Chihuahua: Matar al Gobernador, y Fusilados. Actualmente radica en Toronto, Canadá.

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