Categorías
Sin categoría

EL TUERTO ES REY

¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?

Chico Marx en la película Héroes de ocasión.

vejestoriasEl mundo tiene rostro. Es un rostro articulado para mirarse y palparse. No es el mundo elíptico que recorremos en los mapamundis o globos terráqueos de utilería.

Es el mundo que enfrentamos día a día y habla, huele, escucha y palpa.

Desde el instante que abandonamos las aguas amnióticas, nos enfrentamos al mundo exterior con rostro, manos, brazos, tórax,  piernas y pies.

Y el primer rostro que creemos reconocer es el de nuestra madre. Sus ojos, tan expresivos por el dolor, transmiten seguridad y tranquilidad. No necesita hablar para inyectarnos confort.

 Tanto se ha dicho de los ojos que, al crecer, vivimos atados a ellos. Los otros adminículos del rostro solo sirven para alimentarnos —sea de oxígeno, agua y proteínas— o provocarnos placer.

La pandemia nos borró parte del rostro y dejó solo ojos.

Lo reflexiono mientras recorro la calle Saint Zotique. Dos mujeres aguardan el arribo del autobús. Una, la fornida y espaldona, es de ojos azul-cielo y su acompañante, delgada y largucha, azul-cobalto. No tienen boca y nariz, como yo.

 François Legault, en esta ocasión, también perdió medio rostro. Solo su voz trasciende. Grazna como un cuervo por culpa de la estática.

Martes 19 de mayo y 51 quebequés han muerto en menos de veinticuatro horas por el Covid 19. Otros 570 fueron infectados.

Intento no abstraerme al escuchar la radio del teléfono celular. El autobús va semivacío. Los pocos pasajeros también tienen el rostro mutilado.

—Hasta el momento —agrega un acompañante de Legault (posiblemente su director de salud)— el balance de fallecimientos por el Covid 19 llega a los tres mil 647 e infectados, 44 mil 147. En los hospitales hay suficientes camas disponibles. Solo mil 774 enfermos están internados y de ellos, 180 reciben cuidados intensivos.

Los ojos —minúsculos planetas ajenos al mío—  gravitan sobre los asientos. Pocos siguen las líneas impresas de los libros. Otros, en su mayoría, han desaparecido. Se han ocultado bajo la carnosidad de los párpados. Los azules predominan: minas ambulantes de zafiros, lapislázuli y turquesas. Escasean las esmeraldas, coralinas, ónix, malaquitas…

Proust proponía poseer nuevos ojos para redescubrir a la naturaleza; Bob Marley simplemente sugería reabrirlos para desde dentro hurgar los alcances del capricho y en Proverbios se adelanta que terminarán consumidos por el sufrimiento y envejecerán ante el exceso de rencor de nuestros adversarios.

Estoy condenado a estar ciego. No escuché la advertencia del profeta Zacarías y abandoné mi rebaño.

¡Ay del pastor inútil que abandona el rebaño! —clamó ante los babilonios—. ¡Caiga la espada sobre su brazo y sobre su ojo derecho! Su brazo se secará por completo y su ojo derecho totalmente se oscurecerá.

El glaucoma me aleja del presente. El humor acuoso reventará en cualquier momento. Terminarán secándose las retinas, iris, corneas, omatidios, cristalinos, nervios oculares, máculas…

Y de suceder, mis neuronas quedarán en la orfandad. Dejaré de registrar las imágenes gravitantes del mundo. El mundo de mis padres e hijos…

El mundo que reinventé en soledad…

Hago un gran esfuerzo para contener un estornudo.

Mis ojos serán arrojados al basurero de la tierra, donde yacen los ojos de Homero, Edipo, Sansón, Milton, Borges, Pérez Galdós, Braille, Balaguer y Jean-Baptiste, el vecino del departamento 21.

Sin darme cuenta, los recuerdos transduccionan en cascadas.

Y los otros ojos, los de enfrente, que se encuentran entre una frente negra y el cubrebocas, es posible que teman ser contaminados.

VIDEOTECA:

Categorías
BRIGADA DE LA UNIDAD Sin categoría

EL DRAMA DE LA TORTUGA

ninjaNo debo ceder. Dejar de ser el mismo. No importa que del otro lado de la línea, la voz de Ruth emita largos siseos por el abuso de coñac.

Larry y Benny siguen peleando. Han rebasado la autoridad materna.

Y Ruth me lo recuerda sin reproches. Sabe que vivo en Montreal por un asunto de vida o muerte.

—Escribí un soneto para que lo musicalices…. De algo le puede servir a tu iglesia.

—Soy tiempos de Dios, Rico, y gracias por compartírmelo…

Cada noche hablamos por teléfono. Desde la cama lo hacemos. No importa que Eva nos escuche. Facebook hace el milagro de la aproximación.

Tenemos diez años separados: ella y mis hijos radican en Monterrey. Yo, en Montreal.

La familia M, bromeamos.

Mierda, no me siento con temple. El encierro me ahoga.

Recito:

En los momentos de pena

Oh Jesús toca mi mente

y haz de mí persona buena

que proteja al indigente.

 

Ablándame el corazón

y fortalece mi fe

que nunca la sinrazón

destruya lo que forjé.

 

Jesús nos tiende la mano.

Es una senda de luz

para ayudar al hermano.

 

Eres tú, oh Gran Jesús

quien como guía cristiano

nos alejó de la cruz.

 

—¿Y cómo lo titulaste?

Conversión…

—Me gusta, gracias…

—¿Cómo se encuentra la abuela?

—Duerme mucho, come poco y no se separa del televisor… No logra superar la muerte del abuelo… ¿Y has hablado con tu hermano?

—Barcelona no se ha colapsado, como Madrid, pero trabaja desde su departamento. Carmen es de mucha ayuda…

—Es una bendición que no tengan hijos…

—Así lo creo…

Evitamos tocar el tema de Larry y Benny.

Me separé de mis hijos cuando acababan de cumplir seis años.

Son gemelos.

Los he visto crecer en el exilio. Mi único contacto es a través del Internet. Nunca me escriben.

Benny me confesó que odia a los hermanos de la congregación. Han perdido sentido ante sus ojos.

Larry es menos expresivo. Prefiere callar.

No quiere incomodar a su madre ante el Pastor.

Lo entiendo.

 La cuarentena dejó de serla. El aislamiento se ha prolongado. Crece el número de infectados. Montreal es el epicentro de la epidemia en Canada. Se registran casi quinientos enfermos diarios. Quebec inició la cuenta desde la primera semana de marzo.

Las redes sociales se han inoculado de Covid 19. No es nada agradable seguir los alegatos y las supercherías de algunos youtubers.

La charlatanería es un negocio.

Hay quienes aseguran que el cáncer y la influenza pueden curarse con carne de zopilote y serpiente de rio.

Mis compañeros de trabajo —tan solitarios como yo—, asumieron la política de la tortuga. Se enconcharon. Prefieren enfrentar en silencio la pandemia. Hay comida, agua e Internet.

Leo Matadero cinco de Kurt Vonnegut. El horror es derrotado por la ironía.

—Me haces mucha falta —se sincera Ruth.

—Te entiendo, pero debes ser fuerte…

—Buenas noches —responde. Su embriaguez es inocultable—. Y salúdame a Eva…

—Claro, claro… Se lo diré mañana, cuando le hable al hospital…

El embarazo de Eva está en riesgo. Nuestra hija puede morir.

HEMEROTECA: Matadero-Cinco—Kurt-Vonnegut

Categorías
BRIGADA DE LA UNIDAD Sin categoría

¡LOS JUCHITECTOS NO SE RINDEN!

Por Everardo Monroy Caracas

Juchitan-tamales-—Que chinguen a su madre el coronavirus y sus patrocinadores, paisa. O alimento a mis chamacos o me muero rascándome los guevos… Y prefiero batallar hasta el último segundo…

Vicente es de Juchitán, del barrio de Santa Cruz de los pescadores. Desde hace nueve años vive en Montreal.

—¿Y qué dice tu esposa?

—Mi vieja es muy cabrona… Tiene la lista de nuestros vecinos y cuando les propuso la idea, en chinga la aceptaron. Harán las compras de básicos en grupo. Mi hermano Carmelo va cada semana a Tuxtla Gutiérrez, en su camioneta de redilas, por un asunto de salud de mi cuñada. Allá es muy barata la carne de cerdo o de pollo. Lo mismo algunos granos y productos enlatados que en Juchi son difíciles de conseguir. Pescado nos sobra, paisa. La laguna Superior y todo el Pacifico son nuestros…

Me entusiasmó oír su voz. La de un obrero de una empresa de embutidos. Un auténtico guerrero, orgulloso de sus raíces zapotecas. Sin proponérmelo descubrí su nombre en mi agenda.

El sábado 22 de febrero lo conocí en la oficina del contador público que llena el formulario de mi declaración de impuestos.

Vicente vende carne seca y chorizo. Los prepara en su casa y hace entrega a domicilio.

—¿No ha pegado el Covid en su terruño? —cuestioné.

—Hasta ahorita todo va bien, gracias a mi San Vicentito bendito… En el hospital Macedonio Gutiérrez hubo una falsa alarma de un contaminado, pero solo fue eso: una falsa alarma…

Y me reveló que la Secretaria de la Defensa tendrá bajo su responsabilidad el hospital que fue donado por un empresario minero. El magisterio es el comisionado de supervisar a sus alumnos para que, durante la cuarentena, permanezcan en casa.

Y puntualizó:

—En mi barrio están planeando cerrar algunas calles para tener el control de la gente que entra y sale. Un médico de la doceava zona militar que es juchiteto está haciendo trámites con sus superiores para contar con medidores de fiebre que podremos usar en las casetas de control. No se crea, paisa, los zapotecos estamos organizados y no es la primera vez que Nuestro Padre Jesús nos pone a prueba. No más acuérdese del sismo de septiembre de 2017. La tumbadera de casas y mírenos, seguimos enteros… Lo mismo ocurrirá con el coronavirus, paisa. Siempre la libramos…

HEMEROTECA: pro29mar20

Categorías
Sin categoría

GUANAJUATO: DE AZUL A ROJO…

hablemos cabezalEn el año 2004, en México y el estado de Guanajuato —uno de los 32 que conforman al país— gobernaban dos militantes del Partido Acción Nacional: Vicente Fox Quesada y Juan Carlos Romero Hicks. Los dos, guanajuatenses.

Y a partir de ambos gobiernos, el crimen organizado se asentó en Guanajuato.

Todo empezó con el robo de combustible.

En 91 municipios del país cruzan ductos de Petróleos Mexicanos. De ellos, dieciséis en el estado de Guanajuato: León, Silao, Irapuato, Salamanca, Villagrán, Cortazar, Celaya, Apaseo el Alto, Apaseo el Grande, Valle de Santiago, Yuriria, Moroleón, Uriangato, Pueblo Nuevo, Abasolo y Pénjamo.

Los cinco panistas que han gobernado al estado desde el 2004 a febrero de 2020 fueron incapaces de contener la delincuencia.

Y me refiero a Romero Hicks, Juan Manuel Oliva Ramírez, Héctor López Santillana, Miguel Márquez Márquez y Diego Sinuhé Rodríguez Vallejo.

López Santillana solo ejerció seis meses, pero fue funcionario cercano de dos gobernadores: Romero Hicks y Olivas Ramírez.

Por el contrario, grupos paramilitares —organizados en cinco cárteles— se asentaron y actualmente se disputan el control de la entidad.

Y existe una razón incuestionable:

El guanajuatense José Antonio Yépez Ortiz, cabeza visible del Cártel de Santa Rosa de Lima, obtenía —hasta febrero de 2019— 50 millones de pesos diarios por el robo de combustible (huachicoleo).

La capacidad corruptora de Yépez Ortiz alcanzó a alcaldes, jefes policiacos, oficiales del ejército, agentes ministeriales, jueces, legisladores, burócratas de Pemex, autoridades ejidales y comunales, líderes sindicales y de organizaciones de colonos…

Y sobre todo, tiene el apoyo de una importante base social y correligionarios bien pertrechados. Su capacidad financiera y bélica ha quedado demostrada.

Hasta finales de 2018, este grupo paramilitar succionaba mil 852 tomas clandestinas de hidrocarburos.

Y es posible que altos y medianos empresarios laven dinero del huachicoleo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador no ha contado con el apoyo de la dirigencia panista en sus estrategias para combatir la corrupción y violencia.

Rodríguez Vallejo tuvo que ceder.

Sin  embargo, no le interesa presidir las reuniones mañaneras con su equipo de seguridad del estado.

Su argumento: solo es grilla y en esas mesas no se toman las decisiones importantes.

Guanajuato, según información del gabinete de seguridad, tiene el primer lugar, de treinta y dos, en homicidios dolosos.

Durante la semana del 24 al 30 de enero de 2020 se registraron 540 homicidios dolosos en el país. En Guanajuato fueron 114. O sea, el 20 por ciento.

Mientras usted lee este artículo, el millón 567 mil habitantes que radican en los 16 municipios controlados por Yépez Ortiz, enfrenta el asedio de otros cuatro ejércitos paramilitares: Cártel Jalisco Nueva Generación, Unión de León, Fuerzas Especiales Grupo Sombra y Los Caballeros Templarios.

Las policías municipales y estatales aún no han sido depuradas en su totalidad.

Los cinco mil elementos de la Guardia Nacional, asignados en Guanajuato, se han visto superados por los paramilitares. El estado cuenta con 46 municipios.

Periodistas nacionales e internacionales han realizado investigaciones donde se confirma que tras impedirse el robo de combustible por el gobierno federal, la delincuencia organizada se abastece de dinero a través de la extorsión, secuestro, robo de autos y de cajeros de sucursales bancarias y asaltos a camiones repartidores.

Son continuas las balaceras callejeras y ejecuciones.

Y el PAN, como ocurre en las luchas políticas por el poder, culpa de la inseguridad pública al gobierno de López Obrador.

Ninguna responsabilidad asume, después de gobernar al país durante doce años.

Guanajuato es feudo panista. No han logrado erradicar la pobreza e inseguridad.  Por ejemplo, en el municipio de Abasolo, el 67% de su población, estimada en 58 mil 47, es muy pobre.

Lo mismo ocurre en el llamado Corredor Industrial, como León, Irapuato, Salamanca y Celaya, donde la pobreza está entre 37% y 47%.

Y el colmo.

Rodríguez Vallejo fue el secretario Desarrollo Social y Humano del estado de Guanajuato antes de ser designado candidato a gobernador.

HEMEROTECA: PRO2FEB20

BALZAC HONORE DE – La Prima Bela

Categorías
Sin categoría

LO QUE IMPORTA ES LA ROSA…

EL RUCO PORTADA1

El abuelo es ciego.

Y convivir con un ciego no es un asunto fácil.

Mis padres son divorciados. Mi abuelo es viudo.

Yo, de quince años, vivo alejado de Julliette y Ariel y no se los reprocho.

Cada uno, por separado, se han reinventado. Tienen nueva pareja y otros hijos con apellidos distintos.

Mi abuelo Billy Ramos decidió traerme a Montreal y protegerme.

Hace cuatro años perdió la vista.

Su mal visual se recrudeció por abusar del alcohol y los excesos de calor en una panificadora turca, donde trabajó treinta y siete años.

—¿Quién canta, Isaac? —me pregunta mientras paseamos por el parque.

—Es un hombre que toca la guitarra y tiene un estuche abierto en la banca.

—¿Con este frío?

—Sí, abuelo…

—Pobre —se lamenta el viejo—, me imagino que solo nosotros lo escuchamos.

—Así es abuelo —asiento—, el parque está solo…

—Déjame escuchar un momento… —pide— y por favor, tradúceme lo que canta…. ¿Me harías ese favor?

—Claro, abuelo…

Dos o tres veces por semana, después de hacer mis labores escolares, llevo al abuelo al parque. De ahí, me invita una sopa vietnamita o una hamburguesa.

Nos sostenemos económicamente de su pensión y un dinero que recibo mensualmente de la asistencia social.

La escuela y el Internet me permiten sobrellevar la melancolía del abuelo.

En el departamento se desplaza con libertad. Utiliza como bastón una vara de membrillo que le regaló un compadre.

Soy cuidadoso en no dejar en el piso ropa, libros o aparatos electrónicos que puedan poner en riesgo su seguridad.

Nunca me lo pide o reprocha. Intenta no ser una carga en mi vida.

Pobre abuelo.

Antes de ir a la cama, lo ayudo a preparar los alimentos que consumiremos al día siguiente.

Cada noche hay un menú distinto, previamente programado por el abuelo.

Los lunes cenamos espagueti con salsa de tomate, queso y mantequilla; los martes, arroz frito con camarones o pollo; los miércoles, chalupas con salsa roja, queso y frijoles refritos; los jueves, pollo frito con puré de papa y los viernes, carne asada, arroz jardinado y frijoles de la olla.

Nunca faltan las tortillas y sopa aguada de pasta.

Los sábados y domingos pedimos pizza por teléfono o comemos los sobrantes de la semana. Siempre tenemos en el refrigerador huevos, leche, tortillas y verduras.

No me quejo de ayudarlo en la cocina, porque aprendo cosas que me servirán en años posteriores, cuando falte el abuelo.

En el departamento de dos recámaras, tenemos lavadora y secadora. Cada dos semanas levamos las sábanas, fundas y nuestra ropa.

Estoy consciente que el abuelo sufre y no me lo dice.

Y a pesar de mi edad, entiendo por qué carga tanta tristeza. Su única hija, mi madre, tiene problemas con su familia.

Y poco puede hacer por nosotros.

—Cuida a tu abuelo —es lo único que me recomienda mi madre cuando habla por teléfono.

Julliette habita en Hamilton, a seiscientos kilómetros de Montreal.

—Qué bonita melodía,  Isaac… —dice exultante el abuelo—, este joven tiene una voz muy armoniosa… ¿Qué dice?

Toi qui marches dans le vent

Seul dans la trop grande ville

Avec le cafard tranquille du passant.

—Dice: tú que caminas entre el viento, solo en las grandes ciudades y como una cucaracha tranquila…

Toi qu’elle a laissé tomber

Pour courir vers d’autres lunes

Pour courir d’autres fortunes

L’important…

—¿Y qué otra cosa dice?

—Que tu como ella, te caíste para correr a otras lunas y fortunas, pero lo importante es…

L’important c’est la rose

L’important c’est la rose

L’important c’est la rose

Crois-moi…

—¿Y ahora?

—Que  lo importante es la rosa… y que creamos lo que afirma…

Me conmueve el joven que interpreta la melodía. Tiene aspecto de bohemio y su evidente soledad abona ese sentimiento.

Tal vez necesite droga.

El abuelo me ha enseñado a compartir.

—Un dólar menos no te hace pobre —repite cuando le digo que un sans-abri nos demanda ayuda económica.

Dentro del estuche de la guitarra hay pocas monedas y nieve.

Toi qui cherches quelque argent

Pour te boucler la semaine

Dans la ville tu promènes ton ballant…

No aguardo a que me pregunte el abuelo. De inmediato le traduzco:

—Dice: Tú que buscas algo de dinero para equilibrar los gastos de la semana, tú te paseas en la ciudad con holgura…

—Me gusta su optimismo… —dice el abuelo y pregunta—: ¿De quien será la canción?

Cascadeur, soleil couchant

Tu passes devant les banques

Si tu n’es que saltimbanque

L’important…

—Ahora llama al peatón un Stuntman o doble de cine y sol del atardecer  y que tu pasas frente los bancos sin ser un acróbata… Y repite el estribillo, abuelo…

—Sí, entiendo… Que lo importante es la rosa y que le creamos.

Toi, petit, que tes parents

Ont laissé seul sur la terre

Petit oiseau sans lumière, sans printemps

Dans ta veste de drap blanc

Il fait froid comme en Bohème

T’as le cœur comme en carême

—Y luego se refiere a un pequeño huérfano al que dejamos solo en la tierra y es un pájaro sin luz y primavera, metido en una sábana blanca, bajo el frio de Bohemia y el corazón como en la cuaresma…

—Se refiere a la tristeza —precisa el abuelo—, pero a la tristeza que nos embarga durante la cuaresma, antes de la muerte y resurrección de Jesucristo.

Et pourtant

L’important c’est la rose

L’important c’est la rose

L’important c’est la rose

Crois-moi

—Y por lo tanto, lo importante es la rosa.

Mi abuelo, al concluir la melodía, me entrega un billete de cinco dólares que saca de su cartera.

—Dáselo, hijo —me pide— y por favor, pregúntale quién es el autor de la canción…

Me acerco al joven, de anteojos a la John Lennon, largos cabellos castaños y enfundado en un holgado abrigo negro.

Y le entrego el dinero.

— ¿Pourriez-vous nous dire de quel compositeur vient cette chanson?*

—De Gilbert Bécaud —respondió tras agradecer la donación—. Il est français, mais il est déjà mort.**

*¿Podria decirme quién es el compositor de esta canción?

**De Gilbert Bécaud, es francés, pero ya murió.

Categorías
Sin categoría

ALEPH EN CASA

El ordenador se echó. Posiblemente hubo mano negra.

No es la primera vez que esto ocurre.

En cuatro ocasiones enfrenté un hecho similar.

El ordenador portátil no registra las ondas electromagnéticas del router.

En la tarde del sábado ocurrió el traspié.

En la computadora del vecino intenté descargar los drivers sugeridos para recuperar la barra de iconos de Internet.

No funcionó.

Tendré que aguardar el arribo del lunes para resolver el entuerto con un técnico en informática.

Por lo pronto, desempolvaré los libros de cuentos de Borges.

El Aleph me permitirá evocar la crueldad y envidia de la condición humana.

Yo, Carlos Argentino, no tengo el derecho a ser constante y escribir mal.

Y me disculpo con mis cuatro lectores.

Desde la Gran Biblioteca envío estas líneas.

Es difícil doblegar al porfiado.

Donatien Alphonse François de Sade es la prueba viviente de lo que afirmo.

En sus trece años de claustro obligado (ante la censura decretada por la monarquía y el papado) no cesó de escribir.

Ni cuando le prohibieron usar tinta y papel. Utilizó su sangre y los muros para liberar sus infiernos.

Categorías
Los hijos del odio Sin categoría

ANGUSTIA

los hijos10

Octave, en sus tiempos libres, atendía mesas en el restaurante de su madre.

Los clientes, afines a la militancia ideológica de la familia, siempre acudían para enterarse de los asuntos de la Legión. No ocultaban su admiración al Duce y el fascismo italiano.

Octave aclaraba dudas, escuchaba propuestas y nunca confrontaba.

Era cauto.

Las jovencitas bebían café para invitarlo a salir.

El restaurante de Mabelle permitía esos deslices pequeñoburgueses, de fascista militante: tener sexo sin amarres legales o religiosos.

Octave rechazaba a las mujeres negras, asiáticas e hispanas.

Le asqueaban.

Cuando alguna joven no blanca entraba al restaurante, tal vez por ignorancia, dos policías blancos y rubios se internaban con mirada escudriñadora. La abordaban en la mesa y le exigían una identificación. Pretextaban buscar a una delincuente parecida a ella.

 O presentaban retratos hablados y boletines de búsqueda.

Y los uniformados lograban su propósito: las jóvenes jamás regresaban al restaurante.

Pierril fue el de la idea.

Durante la inauguración del restaurante, asistieron clientes de piel no blanca. La publicidad atrajo a  parejas afrocanadienses e hispanoscanadienses.

En ese momento, la familia no las rechazó.

Un mes después, los no blancos y antifascistas recibieron correos electrónicos. Les informaban que los propietarios del restaurante La Rachele tenían problemas con la policía.

Los accionistas formaban parte de la mafia italiana.

Evítense problemas, porque usted puede ser un testigo de cargo, les advertían.

La idea funcionó.

Y dejaron de asistir al negocio los paisanos de Benito Juárez, Mao Tse Tung y Nelson Mandela.

—Tenemos que crear cabezas de playa para perpetuar nuestro derecho de vivir en paz… —sentenció Pierril.

—¿Por qué en Lasalle y Cote Des Neiges la mayoría de los restauranteros italianos no les cierran sus puertas? —cuestionó Octave.

—Ellos son los originales dueños de Quebec, hijo. Aquí nacieron ellos, sus padres y abuelos.  Y poco a poco vas a entenderlo. Nosotros desatendimos el negocio del poder y con nuestro dinero les dimos periódicos y fusiles para buscar su independencia… No les exigimos nada a cambio y nos llenaron de indeseables, con el pretexto del asilo político… Pagamos nuestros errores…

Mabelle no quiso intervenir y revelar que su padre fue secuestrado por un hermano de Adelpho Bonneto.

 La familia veía en el televisor el séptimo capítulo de una vieja serie: Alfred Hitchcock Presenta.

Y fue el detonante para recordar al abuelo materno.

El secuestro de Julien Doyle, de sangre italiana, ocurrió en 1955, cuando Mabelle aun no nacía. Durante dos semanas su padre permaneció atado en una banca metálica.

Y ahora, como entonces, en la habitación de su claustro y ante sus ojos, la trágica historia transcurrió sin cortes.

Breakdown, se intitulaba el capítulo. Lo protagonizaba Joseph Cotten, un actor recordado por su participación en las películas Ciudadano Kane y Niágara.

El teledrama tenía propósitos semejantes: Julien Doyle estaba bajo permanente vigilancia de dos matones y con un collarín apretándole el cuello. Como lo experimentaría Cotten en un automovil chocado, antes de ser metido en una ambulancia y quedar, aun con vida, en la morgue.

Durante el trayecto de regreso a Nueva York, el automóvil descapotable, conducido por Cotten, en su papel de contador público, se impacta con una máquina retroexcavadora.

Y en una acción parecida, Doyle impactó su camioneta en un poste al intentar evadir a sus captores.

En el accidente, Cotten atropella y mata a dos celadores y circunstancialmente libera a cinco reclusos que trabajan en la reparación de un camino de terracería. Dos son afroestadounidenses.

Años después del secuestro, por denunciar en un periódico a la mafia, Doyle narraría cómo el largo monólogo de Cotten, en su calidad de parapléjico, era semejante al experimentado por él durante su cautiverio.

¿Te das cuenta? —repetía en voz alta ante su hija—, no tienes salida en esos difíciles momentos. Estas paralizado por el miedo de morir. Estás consciente que una lágrima no conmovería a don Adelpho para salir del embrollo… Ni la magia argumental de Hitchcock… En mi caso, simplemente defendí mi verdad y asumí las consecuencias…

Y Doyle, dijo, pudo escuchar su propia risa de demente.

Don Adelpho detuvo la ejecución al comprobar que Doyle admiraba a Benito Mussolini. Lo recordaron toda una noche mientras cenaban espaguetis con albóndigas y bebían cerveza.

Octave aprendió, por boca de Mabelle, que era mejor guardar silencio mientras no tuviera un dominio absoluto de las ideas.

La familia seguía atada al resentimiento racial, poco discernido.

Resentimiento heredado.

—Tu abuelo quedó libre sin dar muestras de debilidad. Es la lección que aprendimos. Ahora estamos convencidos que los herederos de Mussolini somos los verdaderos guías morales de Quebec… Nuestro rechazo a las ideas comunistas y de pureza racial, acrecientan al país… Vale la pena nuestro sacrificio.

Julien Doyle, después de su liberación, no dejó de escribir y denunciar. Y don Adelpho avaló sus ideas.

Su resentimiento racial merecía ser ley.

Y logró tener seguidores.

Después de su muerte, familiares y amigos preservaron parte de su legado en la Legión.

Y sin ánimo de contradecir, los Gallipeau honraron su memoria.

HEMEROTECA: pro45

Categorías
GOTEO Sin categoría

Y EN JUEVES…

goteo portadaEl tiempo es suficiente.

Y cabe en un cuerpo de asmático. El mío.

Los jueves se complican.

El tiempo, tan estricto como un corazón latiendo, te recuerda que hay límites y cementerios.

Entonces, tienes que intentar construir un pequeño relato: Arthur Conan Doyle disfruta de su rebanada de pan de centeno con miel escocesa.

 Su adicción al dulce, puede desencadenar el deceso.

Y evocas, mientras urdes un plan, un recuerdo de cama: la IPad decidió meterse en tus arterias para destruir la imaginación.

Maravilloso.

No debes olvidar que Arthur, el que estiró la pata a los 71 años —en East Sussex—, edificó con pasta de papel y tinta a un ser poderoso, de padre inglés y madre francesa: Sherlok Holmes.

El tipo, como ocurrió con su profesor de medicina forense, tenía el don de la deducción.

El cuerpo humano es un depósito de agua: tres cuartas partes la contienen.

Y he ahí lo chusco.

Tú crees que Binicio Lerma, el paquidermo del supermercado de Saint Michel, es un tonel de aguas negras, por su apego a la Coca cola.

Tantas cosas puedes imaginar en mil 485 caracteres y no mentir.

Parte del cuerpo tiene algo de racional.

Por lo pronto, amigo Watson, tienes que dejar de escribir. Tu mayor habilidad es contar historias.

Nos hemos enterado, gracias a tu bondad, de las peripecias detectivescas de tu amigo Sherlok Holmes.

En cuatro novelas y cincuenta y seis relatos, has condenado a muerte a nuestro vecino del piso trece.

Jamás retornará al supermercado.

Buenas noches, monsieur Watson.

HEMEROTECA: Conan Doyle Arthur – Mis Libros

telenot

Categorías
Sin categoría

AYOTZINAPA, CRIMEN SIN CASTIGO

Por Centro Prodh/Apro

ayotLa versión oficial sobre la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa —sin suficiente sustento científico y erigida con testimonios obtenidos bajo tortura— es lo que más ha lacerado a sus familias, “no porque éstas no quieran aceptar la verdad, sino porque la verdad fue manipulada en un grosero intento de cerrar con precipitación un caso que acicateó la adormecida conciencia del país entero”, señala el Centro Prodh en el prólogo a la nueva edición del libro Ayotzinapa. La travesía de las tortugas.
Publicada por Ediciones Proceso, la obra —que se presentará el próximo martes 24— reconstruye fragmentos de vida, de sueños y recuerdos de los 43 estudiantes desaparecidos en la trágica noche del 26 al 27 de septiembre de 2014 en Iguala.
Verdad sin rostro
El recuento de la saga de violaciones a derechos humanos e impunidad que atraviesa la historia reciente de México parece narrarse mediante coordenadas sin rostro. Su individualidad se diluye en una abstracción para la que dejan de ser relevantes los rasgos de identidad personales, los sueños, los vínculos y la vida misma.
Como ha señalado Javier Sicilia hablando desde su propia experiencia de dolor: “(…) Las víctimas de la violencia aparecen siempre con las fotografías de aquellos que fueron asesinados o están desaparecidos. Donde quiera que irrumpan, lo que enarbolan en esos rectángulos es el rostro del hijo, de la hija, del hermano, de la hermana, del padre, de la madre, del amigo o de la amiga en el instante en el que una cámara capturó su cotidianidad antes de que el crimen la destruyera y el Estado la olvidara. Sus presencias, fijadas en un papel o en una camiseta, son, en sus individualidades destruidas, un grito mudo, una mirada que nos observa, nos acusa de su olvido y nos llama a recordarlas y devolverles su nombre”.
Cuando las víctimas son despojadas de su nombre, no sólo se tiende un velo de oscuridad sobre sus vidas, sino que también se pierde la oportunidad de tender puentes de empatía con una sociedad que suele ser indiferente al dolor que causa la violencia, pues es respecto de la interpelación profunda de los rostros y de las historias personales que puede surgir la compasión que ha perdido nuestra sociedad, indispensable para revertir la violencia que lastima a México.
Letras y precisiones
Marchando con Letras así lo entendió tras los eventos que sacudieron a México el 26 de septiembre de 2014 y desplegó una investigación periodística que, como escribió Héctor de Mauleón en el prólogo a la primera edición de este libro, fue en muchos sentidos “ejemplar”. Las autoras y los autores donaron su tiempo para contar las historias de cada uno de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa que fueron victimizados esa noche cruenta.
Como es sabido, el saldo de la noche de Iguala fue brutal: 43 jóvenes estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, fueron desaparecidos; seis personas ejecutadas, entre ellas tres normalistas, incluyendo el caso de un joven cuyo cuerpo apareció con claras muestras de tortura; 40 personas al menos fueron lesionadas, entre ellos dos estudiantes que resultaron con afectaciones permanentes a su salud.
En total, fueron más de 180 víctimas directas de violaciones a derechos humanos esa noche y alrededor de 700 víctimas indirectas, considerando los núcleos familiares de los agraviados.
Tristemente celebre
El llamado “Caso Ayotzinapa” se volvió emblemático de la crisis de violencia, desapariciones y violaciones a derechos humanos que ha enfrentado México durante la última década. No por tratarse de un dolor que importe más que otros —pues las víctimas son iguales en dignidad y no hay jerarquías admisibles entre ellas—, sino por el modo en que sacudió al país.
Varios son los factores por los que esto ocurrió: el inaudito número de personas desaparecidas durante un solo evento; el origen estudiantil de las víctimas; la historia de lucha de la Normal; la movilización que impulsaron los compañeros de los jóvenes; la férrea y digna unidad desarrollada por los familiares de los chicos, sostenida hasta el día de hoy; la intervención temprana de periodistas y organizaciones de derechos humanos; la internacionalización de la búsqueda de justicia; los múltiples testimonios del involucramiento de actores estatales en los hechos; la colusión entre el crimen organizado y las instituciones estatales de los diversos niveles —incluyendo el federal—, la documentada indolencia del sistema de justicia ante las exigencias de respuestas por parte de las familias, entre otros.
Más allá de esta discusión, lo cierto es que durante cinco años los familiares de los estudiantes de Ayotzinapa han resistido unidos toda suerte de agravios, incluyendo la construcción de una “versión oficial” sobre los hechos que se confeccionó sin suficiente sustento científico. Fue esta versión, erigida sobre testimonios obtenidos bajo torturas, lo que más laceró.
Expertos internacionales
Venturosamente, el caso no pudo ser cerrado gracias al trabajo de instancias como el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y, sobre todo, gracias a la supervisión internacional del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), del Mecanismo Especial de Seguimiento para el caso Ayotzinapa —ambos creados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)— y de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH).
Hoy, las familias de Ayotzinapa, siguen buscando la verdad. No una verdad a modo, sino la verdad que aclare el paradero de sus hijos y que esclarezca cabalmente qué sucedió la noche del 26 de septiembre de 2014. Por ello, han iniciado una nueva etapa en su interlocución con las instituciones del Estado.
Ayotzinapa se ha mantenido como una herida abierta durante un lustro. Fue con proyectos como La travesía de las tortugas —pionero en llevar al público las voces de las familias y, con ellas, el rostro y la vida de los estudiantes— que las familias dieron a conocer por medio de sus relatos, la identidad de sus hijos; la vida que llevaban antes de llegar a la Normal.
Así, gracias a La travesía de las tortugas podemos imaginar a César Manuel en las carreras de autos tubulares; a Pepe con miedo a enamorarse; a Bernardo ayudando a su papá en el cafetal; a Benjamín bailando como Michael Jackson, a Dany jugando futbol. Cada uno de los estudiantes reaparece lejos de esa imagen distorsionada que, para acompañar una investigación inverosímil, difundieron las instituciones mexicanas.

El desierto de los tartaros – Dino Buzzati

Categorías
Sin categoría

LOS PINOS, EL SAQUEO

Por Arturo Rodríguez/Apro

los_pinos-2En una casa blanca, en el extremo norte del perímetro de la residencia oficial de Los Pinos, Angélica Rivera, ‘‘La Gaviota’’, quien durante el sexenio anterior fue esposa del presidente Enrique Peña Nieto, grabó un video en “defensa de su honor” a fin de evitar que siguiera “siendo un pretexto para ofender y difamar” a su familia, con motivo del reportaje realizado por el equipo de Aristegui Noticias y conocido como “La casa blanca de Enrique Peña Nieto”.
Fue ahí, en la habitación principal de la casa blanca de Los Pinos, donde se produjo aquel video en el que Rivera leyó un escueto informe, con un tono que por momentos parecía de regaño al público.
Desde hace cuatro meses un grupo de arquitectos documenta inmuebles, acabados y dimensiones de las 79 edificaciones que hay en el perímetro de lo que fue el predio presidencial que unió al antiguo rancho de La Hormiga con el aún más antiguo Molino del Rey: 56 mil metros cuadrados, según la información oficial.
El director administrativo del Centro Cultural Los Pinos, Homero Fernández Pedroza, explica en entrevista con Proceso que el inventario se realiza sin ayuda de documentos, pues no hay planos, informes de gastos, facturas ni datos que revelen el destino de lo que ahí se encontraba, sus dimensiones, los muebles que se albergaron… nada.
Desde diciembre, Fernández envió oficios a todas las dependencias y áreas que pudieran contar con la información, pero no obtuvo respuesta positiva, por el argumento de la seguridad nacional.
Como la mayor parte de los inmuebles ubicados en el perímetro, de los cuales cuatro eran casas presidenciales, la de Angélica Rivera tiene hoy paredes blanqueadas y no conserva el tapiz ni quedó rastro de la credenza marmórea con remates dorados que sirvieron de escenografía al video.
Uso oficial
La casa de Rivera es vecina del salón Adolfo López Mateos, que servía para los actos públicos presidenciales; está justo enfrente de la residencia que Marta Sahagún solía llamar “la cabaña”, construida en los tiempos de Vicente Fox, que no quiso vivir en la casona Miguel Alemán.
En la fachada hay dos balcones, una terraza y amplias ventanas. En los costados se aprecian ocho y 10 en la parte trasera; dos de éstos miden tres metros de altura y dan a un jardín privado, como si se requiriera mantener la privacidad de sus ocupantes aun en un predio de por sí inaccesible.
Los acabados exteriores son de abundante cantera blanca esperanza, que reviste las columnas en el pórtico de 10 metros de alto, engalana todos los contornos de la casa —diseño que comparte con la residencia Miguel Alemán— y enmarca las 36 ventanas.
Set de modelaje
Hasta finales de septiembre de 2014, los excesos del arranque de gobierno se diluían en la popularidad del llamado “Mexican moment”, el eslogan con el que el gobierno promovía las reformas estructurales avaladas en el Pacto por México, un ambicioso plan de obras públicas y la exhibición de una familia presidencial glamorosa que acaparaba portadas en las revistas del corazón.
Antes del bimestre negro que significó para el régimen peñanietista la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa el 26 de septiembre de ese año, así como el reportaje “La casa blanca de Peña Nieto”, la primera semana de noviembre, Angélica Rivera y su hija Sofía Castro modelaron en esa residencia para la revista Marie Claire. El título de la portada en letras doradas no dejaba lugar a dudas: “Redefiniendo el poder femenino”.
La sesión de modelaje tuvo lugar en una escalera con barandal, un trabajo a simple vista oneroso de forja. Hasta entonces sólo se sabía que las fotografías se tomaron en la residencia oficial de Los Pinos. Sin embargo quedó una duda: las escasas fotografías del exterior de la residencia Miguel Alemán, la más grande y esplendorosa de Los Pinos, permitían ver una escalera al fondo, pero era diferente. La Presidencia de la República mantuvo en secreto que se hubiera construido una casa para Rivera.
En el inventario del Centro Cultural Los Pinos la edificación apenas está en desarrollo y es identificada como Cabaña II, aunque entre los arquitectos suelen llamarla Cabaña de La Gaviota, para diferenciarla de la Cabaña de Fox.
Un recorrido por la Cabaña II permite ver que todas las estancias comunes, además de la larga escalera de tres tramos, tienen piso de mármol, lo mismo que todas las superficies en los baños de visita así como los de cada una de las cuatro habitaciones, si bien éstas, a diferencia de las áreas comunes, tienen pisos de duela.
En su planta baja hay dos amplios salones y lo que al parecer fue un estudio o biblioteca. Blancos sus muros, no hay rastro de muebles o decoraciones; vacía su cocina apenas con cables, tubos y conexiones expuestos. En realidad, la residencia de Rivera sólo conserva decenas de spots, algunos ya fundidos, que iluminaron el interior de la casa: 12 por cada dormitorio, decenas en las amplísimas áreas comunes.
Historia de una mansión
Durante cuatro décadas los 600 metros cuadrados que ocupa la casa blanca de Los Pinos fue jardín, y ha sido espacio de intervención conforme a los caprichos sexenales.
A base de testimonios —como ya se dijo, no hay referencias documentales—, Fernández Pedroza ha reconstruido en parte la historia del predio que ocupa la mansión y, con pesar, señala la extensión de jardín consumido por las construcciones.
Fue en el sexenio de José López Portillo cuando tres cabañas rústicas, al parecer edificaciones-muestra para el entonces presidente, se construyeron ahí y en algún momento dieron independencia a los hijos del mandatario que hundió al país en una crisis.